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    Federico Sescosse: legado inmortal de defensa de Zacatecas

    Federico Sescosse
    Federico Sescosse. (Cortesía)

    Un espectacular de una cervecería en la parte superior del Mercado González Ortega hoy sería inaceptable de acuerdo con la legislación actual, pero hace 60 años la ciudad estaba llena de anuncios en edificios emblemáticos.

    Hubo alguien cuya irritación, como ahora sucedería si se colocara tal publicidad en el Centro Histórico, lo llevó a iniciar una campaña a la que llamó “despepsicocalizar”, que se hizo oficial en la Ley de Protección y Conservación del Patrimonio Cultural del Estado de Zacatecas.

    Con el anuncio de la remodelación del mercado por Grupo Modelo se ha especulado que luciría como un Modelorama y en redes sociales han salido imágenes parodiando la hipotética escena. Incluso el alcalde capitalino Carlos Peña Badillo ha tenido que aclarar que es falso.

    sescosse mercado gonzalez ortega

    En Plaza de Armas y La Alameda hubo expresiones contra las remodelaciones, como ahora las hay con el proyecto del Mercado González Ortega, pues un cambio al rostro de cantera y plata de la capital no pasa inadvertido para quienes elevan su voz cuando sienten que se hiere y deja una cicatriz a su identidad, estampada en el patrimonio arquitectónico.

    En otros tiempos, a capricho del gobernante en turno o el dueño de un antiguo inmueble se podían hacer demoliciones, quitar fachadas y cambiar la traza del centro de las ciudades de forma arbitraria y sin dar cuentas, lo cual dejó de ocurrir en Zacatecas gracias a un hombre que fue un esmerado guardián para evitarlo.

    “Si muchas de las ciudades de México hubieran tenido un Federico Sescosse serían muy diferentes. Desafortunadamente muchas de ellas han sido destruidas, transformadas en una versión contraria a su espíritu, al espíritu que cada ciudad representaba”, dijo el fallecido cronista de la ciudad de México Guillermo Tovar de Teresa en un documental realizado a inicios de los años 90, ‘Zacatecas Origen y Destino, Federico Sesscose’.

    Hace 3 décadas, al entonces gobernador José Guadalupe Cervantes Corona se le vino a la cabeza demoler los edificios que están frente a Palacio de Gobierno para crear una enorme plaza que llegara hasta el Templo de Santo Domingo.

    Esta idea que espantaría a muchos si se propusiera ahora, y en redes sociales lloverían críticas a quien lo hiciera, fue atajada por Federico Sescosse Lejeune, quien le explicó al mandatario las nefastas consecuencias de aquel planteamiento que bien pudo haberse llevado a cabo.

    Para recordar anécdotas como esta y reflexionar sobre el legado del ilustre zacatecano, se realizó el pasado 9 de octubre un homenaje por el centenario de su natalicio, en el que se reunieron especialistas, familiares y amigos.

     sescosse homenaje

    Apareció en el momento justo
    La labor de don Federico Sescosse por cuidar y rescatar el patrimonio comenzó a mediados del siglo XX. Para su hijo Federico Manuel Sescosse Pesquera, el destino no se equivoca y lo puso en el tiempo más oportuno.

    Recordó que mientras la ciudad sufría la devastación tras la Revolución Mexicana, “se gestaba en el vientre de doña Marianita Lejeune un embrión que algunos meses después nació para dedicar su vida en defensa del patrimonio de todos los mexicanos”.

    En el libro ‘La División del Norte (1914) por un testigo presencial’, el doctor Encarnación Brondo Whitt relata que hizo un recorrido por la capital tras la Toma de Zacatecas, en donde vio “tiendas fuertes, algunos edificios costosos. Hay casas antiguas que han resistido el embate de los tiempos”.

    Tras la Toma de Zacatecas, la ciudad, que solo perdió algunos inmuebles, quedó con la mitad de los habitantes que tenía debido a la migración por el desastre económico. Fue hasta la década de los 50 que llegó al mismo número que tenía en 1910, de alrededor de 25 mil habitantes.

    sescosse avenida hidalgo 2

    En el libro ‘Estampas de Zacatecas, 1920-1940’, Eugenio del Hoyo Cabrera señala que en la ciudad parecía que se detuvo el tiempo después del conflicto armado, pues “mostró un rostro inmutable por más de un cuarto de siglo”.

    Cuando la capital renacía para abrirse al progreso y había recursos económicos para construir nuevos edificios, demoler los antiguos y hacer remodelaciones, apareció la mano protectora de don Federico Sescosse.

    El resurgimiento de la ciudad se advirtió con la inauguración del nuevo edificio del Banco Mercantil de Zacatecas en 1939 en la avenida Hidalgo, pues tras la Revolución no se habían construido más en el primer cuadro.

    El banco tenía una fachada de corte modernista de granito que contrastaba con el entorno colonial y fue erigido por el padre de Federico, Manuel Sescosse Pérez, quien años más tarde, por presiones de su hijo, tuvo que deshacerla y realizar una que armonizara con el resto de los edificios.

    sescosse santo domingo

    Una vida dedicada a innumerables obras
    Federico Sescosse realizó su primera tarea en este sentido cuando tenía 17 años, en el momento en el que el sacerdote del Templo de Santo Domingo decidió quitar los azulejos de una de las torres, a lo que se opuso junto con Eugenio del Hoyo y lograron detener la obra.

    En un recuento de algunas acciones que pueden reconocérsele –enumeradas en la página web Federico Sescosse Lejeune. Origen y Destino– se encuentran:

    • Conseguir que su padre adquiriera el Mesón de Jobito para impedir que fuera demolido.
    • Convencer al general Pánfilo Natera, entonces gobernador, de adquirir la colección Mertens de arte huichol con el fin de que no saliera del país; ahora está en el Museo Zacatecano, que también proyectó.
    • Rescatar y restaurar el Ex-Templo de San Agustín, demoliendo las viviendas que lo ocultaban.
    • Proteger y restaurar el exconvento franciscano de Guadalupe.
    • Construir la Fuente de los Faroles, la de los Conquistadores, así como la que se ubicaba en la Plaza de Armas y será colocada en la de Santo Domingo, que también es obra suya.
    • Proteger de la fachada de Catedral y restaurar el interior.
    • Quitar los postes de la avenida Hidalgo y con el tiempo usar cableado subterráneo.
    • Promover y vigilar las excavaciones de las ruinas arqueológicas de La Quemada, en Villanueva,  y Altavista, en Chalchihuites.
    • Rescatar el Ex-Convento de San Francisco para convertirlo en el Museo Rafael Coronel.
    • Restaurar el templo ubicado en el Cerro de La Bufa.
    • Restaurar el inmueble, retablos y sacristía del Templo de Santo Domingo.
    • Restaurar la portada principal y el interior del Colegio de San Luis Gonzaga, para luego promover que fuera el Museo Pedro Coronel.
    • Colocar el primer embaldosado con adoquín en la calle principal de la ciudad, la avenida Hidalgo, lo cual luego se replicaría por todo el centro.
    • Restaurar el Mercado González Ortega para que fuera un espacio donde se pudieran vender artesanías y otros productos a los turistas.
    • Intervenir para frenar la destrucción de monumentos en todo el estado en municipios como Sombrerete, Pinos y Jerez, que ahora son Pueblos Mágicos.
    • Quitar los tabaretes que invadían el Portal de Rosales y evitar el ambulantaje para cuidar que no se invadieran espacios públicos.
    • Crear las plazuelas Goitia y 450.
    • Diseñar la fachada del Congreso del Estado, para que fuera una réplica del edificio de la Caja Real, que fue destruido en la Toma de Zacatecas.
    • Diseñar los edificios de Telégrafos, de los bancos Banamex y Sefin -ahora Farmacias Guadalajara-, entre otros que hay en la ciudad y fueron remodelados.
    • Redactar el proyecto de Ley de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas Típicas del Estado, además de haber fundado la Junta de Conservación de Monumentos y Zonas Típicas del Estado.
    • Impedir la construcción de un edificio moderno en La Alameda Trinidad García de la Cadena, lo cual hubiera reducido su espacio, además de trasladar la fachada de la Ex-Hacienda de San Mateo de Valparaíso para colocarla en lo que hoy es la Asociación

    sescosse plaza armas

    Sin su intervención estos espacios e inmuebles, así como buena parte de las fachadas con sus adosados y galantes balcones, no existirían o no lucirían como se ven hoy, sin lo cual sería difícil imaginar a la ciudad, cuyo antiguo rostro solo podría ser apreciado en viejas fotografías acompañadas de la frase melancólica: “así era”.

    “Sería interminable esbozar una lista de los templos, edificios civiles y espacios públicos donde puso la mano don Federico, sería más corta esta lista si nos preguntamos qué monumentos o parajes históricos de Zacatecas no gozaron de su atención comprometida”, indicó en aquel homenaje Salvador Aceves Mejía, arquitecto ganador en 2005 del Premio Federico Sescosse, que otorga en México el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos, por sus siglas en inglés).

    “Su prestigio y ejemplo desbordaron al estado alcanzando el país entero”, señaló al citar a varios prestigiados defensores a nivel nacional del patrimonio histórico que se contagiaron por la labor de quien “se propuso como objetivo vital, como apostolado laico, impulsar la recuperación de la ciudad que tanto amaba”.

    Héctor Castanedo Quirarte, exsecretario de Obras Públicas, recordó al intervenir en el mencionado evento varios de los proyectos en los que intervino don Federico, con cuya asesoría el gobierno adquirió fincas en el primer cuadro de la ciudad que estaban en ruinas y fueron remodeladas para revivirlas para el uso de dependencias.

    sescosse fuente faroles

    Encuentra ‘cómplices’ y contagia entusiasmo por la conservación
    La presidenta de Icomos México, Olga Orive Bellinger, recopiló testimonios de reconocidos restauradores y arquitectos nacionales que trabajaron con el homenajeado.

    Dijo que quedaban encantados por su personalidad y admirados por su infatigable labor, que lo llevó a impulsar una legislación estatal para el cuidado del patrimonio antes de que surgieran las leyes federales, ante una sociedad y autoridades muchas veces reticentes a sus afanes.

    Entre las anécdotas que mencionó estaban las “malas caras” que le hacían a Sescosse Lejeune los dueños de inmuebles que querían abrir cocheras o puertas en sus propiedades, o que habiéndolas hecho tenían que quitarlas.

    Uno de los tantos hijos putativos de don Federico es el arqueólogo Peter Jiménez Betts, quien recordó que fue llevado por el zacatecano a La Quemada para encontrar la forma de rescatarla, ya que era tal el abandono en el que estaba que se llevaban en camionetas las lajas del conjunto monumental prehispánico para usarlas en obras públicas.

    Del bolso de la camisa de Sescosse, dijo, salían vales de su dinero para múltiples pagos o préstamos, aunque no había retorno, destinados a comprar diversos artículos para continuar con restauraciones y que no se detuviera alguna tarea de protección.

    sescosse rescates

    Entre sus ‘cómplices’ estuvieron Genaro Borrego Suárez del Real y Eugenio del Hoyo Cabrera, con quienes creó en 1965 la Sociedad de Amigos de Zacatecas A. C. para cuidar el patrimonio.

    El hijo del segundo, Eugenio del Hoyo Briones, no pudo contener el llanto al rememorar al gran amigo de su padre durante el homenaje, y más que hablar de su labor como protector del patrimonio, se refirió a él como un hombre noble, al que entre otras actividades le gustaba nadar y lo enseñó a hacerlo a pesar de sus miedos.

    Aunque gracias al trabajo de don Federico la ciudad pudo obtener el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1993, su hija Guadalupe Beatriz Sescosse Pesquera dijo que no quiso acudir a la entrega del nombramiento.

    “Era un hombre sencillo, que no buscaba el reconocimiento, el aplauso o el interés económico. Le interesaba ese nombramiento para que se tuviera seguridad mayor de que sería conservado Zacatecas”, recordó.

    Ella acompañó a su padre a algunos viajes a Europa, que tenían como objetivo observar e investigar cómo se hacían restauraciones y conservaciones para aplicar las mismas técnicas en el estado, para lo cual también se nutrió de libros que fueron conformando una gran biblioteca.

    sescosse familia

    El gran archivo de Federico Sescosse fue entregado este 2015 por su familia al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que lo conserva en el Museo Virreinal de Guadalupe, donde puede ser consultado “este tesoro” que es como “el corazón de mi papá”, dijo su hija.

    A pesar de las adversidades que enfrentó su padre, expresó, los frutos hoy se ven por ejemplo en el turismo que genera tantos empleos. “Invito a los zacatecanos a que sigan su ejemplo y la cuiden de propios y extraños, para que se siga hablando de la ciudad como hermosa”, exhortó Guadalupe Beatriz Sescosse.

    Para el exgobernador Genaro Borrego Estrada, en una carta enviada para leerse en el centenario de su natalicio, “si él hoy nos pudiera hablar, seguramente tendría palabras de reproche hacia nosotros, por no ser lo suficientemente ciudadanos, capaces de defender nuestra ciudad y su patrimonio cultural”.

    En cuanto a las casas antiguas que se derrumban en el Centro Histórico por falta de mantenimiento, Peter Jiménez y Héctor Castanedo reprocharon que no se tenga el compromiso de sus dueños por conservarlas para que no se conviertan en ruinas, pues cuidar el patrimonio no se puede dejar solo en manos de las autoridades.

    sescosse federico reconocimiento

    Más amigos de Zacatecas en nuevas generaciones
    “El cariño que le he puesto toda mi vida a la obra de conservación y restauración de Zacatecas se debe principalmente a la herencia que me dejó mi padre de su amor por esta tierra”, dijo don Federico pocos años antes de fallecer, en 1999, en el mencionado documental acerca de su vida y obra.

    En una entrevista en 1989 para Excélsior indicó que “como a los viejos ya no nos queda mucho tiempo por delante, habrá otros que seguirán esa lucha que nunca se acaba. Siempre hay enfermedades recurrentes como la viruela; así también en la conservación de monumentos tenemos enemigos nuevos que se incrementan”.

    Pero ese amor que implica cuidado ha permeado entre los zacatecanos y se ha heredado a las nuevas generaciones, que ahora defienden sus ciudades y Pueblos Mágicos como él lo hizo y en quienes ahora encontraría más amigos para cuidar el patrimonio.

    No hace falta mencionar a quienes ahora saben que un espectacular de cerveza no tiene lugar en una joya como el Mercado González Ortega, que las autoridades están obligadas a proteger gracias a una legislación que don Federico dejó para que su mano protectora continúe cuidando a esta bizarra capital.

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    FOTOS: CORTESÍA Y ZACATECASONLINE



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