Cada 11 años durante octubre y noviembre se registra una intensa actividad solar. La llamarada más reciente y significativa ocurrió el pasado martes 19 de noviembre.
La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) confirmó que el evento podría interferir en radares y sistemas satelitales geoestacionarios.
El Sol se encuentra en su período de “máximo solar”, lo que trae aparejado grandes cantidades de llamaradas y explosiones, a partir de lo cual se “invertirán los polos”, dando inicio al período que conduce al “mínimo solar”, según el boletín de la NASA.
En octubre del 2003 las «Tormentas de Halloween», como comenzaron a llamarlas los físicos solares, tuvieron efectos en los sistemas de navegación GPS de la aviación; también algunos satélites registraron desde apagones hasta daños permanentes.
Este 2013 las tormentas solares no han tenido los mismos efectos sobre la Tierra porque no se han producido con la misma energía; pese a ello, los observatorios espaciales han advertido que la intensidad de las llamaradas magnéticas podría comenzar a afectar el planeta por estos días.
La posibilidad de tormentas magnéticas “es alta” según reconocieron las fuentes a la agencia informativa Novosti, que evaluó también como eventual que las partículas ionizadas provoquen otro tipo de perturbaciones terrestres como cortes de electricidad, y fallas en equipos electrónicos y de comunicación.
El Centro de Previsión de Clima Espacial, de la Agencia Atmosférica y Oceanográfica de Estados Unidos (Noaa), confirmó que la gigantesca mancha solar AR1890, la más grande de los últimos 11 años y que se originó una semana atrás, se está posicionando en cercanías de la Tierra, y sus efectos se comenzarán a sentir en los próximos días.
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