La diversión fue de ascenso mientras arribaba la madrugada del viernes. Jóvenes no esperaron a que fuera fin de semana para salir a tomarse un trago con los amigos.
Todos se fueron al Mandalai, donde la música y el ambiente está "de pelos". Nadie se quedó con las ganas de bailar, cantar y de disfrutar de una cálida noche de julio, pues está vez no llovió.







