4 jóvenes que llevaban 2 semanas desaparecidos tras salir a buscar el sueño americano se vieron envueltos en un enfrentamiento en Pinos entre personal del Ejército y sujetos armados que los tenían privados de su libertad. Ahora están arrestados bajo el supuesto de que también eran delincuentes.
Fue el 10 de diciembre en la comunidad de Las Cabras cuando se suscitó la balacera en la que murieron 3 presuntos delincuentes, un uniformado resultó herido, decomisaron armamento y detuvieron a 22 hombres. Entre ellos estaban las víctimas de secuestro y los militares se las llevaron igual que a sus plagiarios.
Este miércoles, familiares de 4 de los detenidos acudieron a la ciudad de Zacatecas para manifestarse pues, de la felicidad al saber que estaban vivos tras días de angustia, ahora pasan por la impotencia de que sean acusados injustamente.
Con pancartas y fotografías protestaron para pedir el apoyo de las autoridades, a fin de que se aclare la inocencia de Lucio Álvarez Pérez, José Juan Juárez Escogido, Prisciliano Saucedo Silva y Gerardo García Puente, a quienes sólo han visto en una ocasión en la Fiscalía General de la República (FGR).
Relataron que el 20 de noviembre pretendían viajar a Estados Unidos y, en la carretera que va de la cabecera municipal de Pinos a la Pendencia, estaban esperando a la persona que los llevaría, cuando fueron “levantados” por sujetos que iban en camionetas.
El hombre que los trasladaría se comunicó con sus familiares porque no llegaban al sitio donde quedó de encontrarse con los jóvenes, a quienes les marcaron en reiteradas ocasiones y sola en una tuvieron éxito con uno de ellos, pero contestó un individuo desconocido que con groserías les dijo que ya no los buscaran.
Los últimos mensajes que hicieron fueron a sus parientes que están en Estados Unidos para avisarles que estaban a punto de salir. Al no saber qué había pasado con ellos, a través de redes sociales al día siguiente comenzaron a pedir apoyo para su localización.
Sus familiares pensaron que podría tratarse de un secuestro, pues ya antes habían pasado por situaciones similares, por lo que esperaban que les pidieran un rescate para que los entregaran, pero pasaron los días sin recibir ninguna llamada.
El 1 de diciembre decidieron poner la primera denuncia por desaparición, además de que comenzaron a buscarlos en el Instituto Zacatecano de Ciencias Forenses esperando lo peor, pues a medida que pasaban los días la incertidumbre acompañada de desasosiego crecía.
Fue el 10 de diciembre que por fin uno de ellos se comunicó para decirles que estaban en las instalaciones de la FGR en Zacatecas, lo cual les llenó de alegría al saber que estaban vivos y sanos, pero no pudieron saber más de lo que les había pasado.
Al día siguiente pudieron verlos unos cuantos minutos entre abrazos y lágrimas, en ese momento también se enteraron de que estaban detenidos acusados de los delitos de portación ilegal de armas de fuego e intento de homicidio, relacionado con el ataque a los militares.
Relataron que además que llevaban la misma vestimenta del día que desaparecieron. De acuerdo a un poblador de Las Cabras, vio que antes de ser detenidos gritaban a los militares que estaban secuestrados, y uno de ellos sólo traía bóxer.

El día del operativo, al comenzar el enfrentamiento corrieron a esconderse a unas tapias y salieron cuando terminaron los balazos. Aunque intentaron explicar su situación a los militares, fueron puestos a disposición de las autoridades en la misma condición del resto de los detenidos.
Llevan 5 días en prisión preventiva, pero sus familiares piden que se haga la investigación debida para deslindarlos de las acusaciones en su contra.
Explicaron que 2 de ellos son herreros, otro es albañil y uno más es campesino. Un compañero de ellos, quien también participó en la manifestación realizada en la avenida Hidalgo y la explanada del Congreso, defendió que “son gente trabajadora” y no están involucrados con ninguna actividad criminal, además de que nunca han usado un arma de fuego.
Entre otras pruebas que tienen, están los mensajes que les enviaron a sus parientes de Estados Unidos de que estaban a punto de salir, de que justo antes de su desaparición todavía estaban haciendo trabajos de herrería, que en redes sociales los estaban buscando y las denuncias al no localizarlos.
Sin embargo, aunque cuentan con varios testigos de los hechos que relatan, éstos no quieren acudir ante las autoridades por temor a represalias, pues en estas comunidades hay una importante presencia de personas armadas que circulan en camionetas.
Entre lágrimas lamentaron que las autoridades cometan una injusticia y no sean escuchados. La madre de José Juan Juárez, uno de los detenidos, indicó que su nieta le pregunta llorando dónde está su papá, con el cual tiene casi un mes sin poder comunicarse.
En el Congreso de Zacatecas fueron atendidos por los diputados Ernesto González Romo y Herminio Briones Oliva, quienes se comprometieron a gestionar ante las autoridades correspondientes el respaldo para que se aclare la situación.








