Personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado ha iniciado un operativo de revisión a las casas de empeño para comprobar la procedencia legítima de las alhajas que exhibe en sus stands, ya que la mayoría de ellas son objetos robados.
El procurador del estado, Arturo Nahle García, informó que el operativo se inició en Fresnillo y Sombrerete, y que posteriormente se implementará en la capital, aunque no adelantó fecha para no alertar a los dueños de este tipo de establecimientos.
La mayoría de los que acuden a este tipo de negocios lo hacen a “pignorar” –o dejar en prenda- relojes y alhajas, pero no lo hacen en el ánimo de recuperarlos, sino que malbaratan o regalan esos objetos de valor porque son robados, explicó.
Robos comunes por las mañanas
Las alhajas y relojes que reciben las casas de empeño provienen, en su mayoría, de robo a casa habitación que se registran en Zacatecas, Guadalupe y zonas urbanas del estado, indicó, mismos que ocurren de lunes a viernes entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde.
Son “banditas de la delincuencia común” integrada por menores de edad, dijo el fiscal del estado, las cuales entran con facilidad a las casas y van directamente a los closet, donde la mayoría de las personas guardan sus pertenencias de valor como aretes, collares, anillos, reloj y dinero en efectivo.
Profeco clausura negocios implicados
Los operativos que se han realizado en las casas de empeño de Fresnillo se realizan en coordinación con la delegación estatal de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), porque la Ley Federal de Protección al Consumidor faculta a la instancia a regular y vigilar este tipo de establecimientos.
La Profeco está clausurando casas de empeño y la procuraduría está asegurando objetos de los que no se acredita la legitimidad de su procedencia, mencionó Nahle García.
Ya se han abierto causas penales a quienes están dedicados a este tipo de negocios, aunque el problema es que en su gran mayoría son personas morales y los que dan la cara son los empleados.
En Fresnillo se revisó a una decena de casas de empeño, y aproximadamente la mitad de ellas resultaron con problemas por tener objetos sin que se acredite su procedencia, recalcó.
Los empleados de esos negocios muestran los contratos con las personas que dejan las prendas, pero por lo regular no se identifican y cuando lo hacen utilizan identificaciones robadas.
Nahle García señaló que han pululado las casas de empeño en la entidad, y algunas ofrecen servicio las 24 horas.
El procurador apuntó que en la reforma que se hizo al Código Penal del estado, se equiparó al delito de robo, el comprar y comercializar oro, plata, cobre, piedras preciosas y otros minerales sin cerciorarse del origen licito de estos bienes, por lo que es posible actuar contra quien se dedique a robar y comercializar objetos robados.
FOTO: RAÚL SILVA
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