José Dorian Piña Hernández y su sobrino de 5 años, Tadeo Piña de la Cruz, fueron recibidos en la parroquia de Noria de Ángeles para la misa de exequias, previamente el numeroso cortejo recorrió varias calles de la cabecera municipal.
A la ceremonia religiosa acudieron 30 sacerdotes; los que oficiaron la misa lo recordaron como un joven siempre dispuesto a servir más allá de sus obligaciones, incluso se ofrecía a bolear los zapatos de sus compañeros.
Los féretros blancos fueron llevados por estudiantes del Seminario Conciliar de la Purísima, delante iba un grupo de danza del que formaba parte, además también participaba en coros tocando la guitarra y cantando.
Monaguillos que fueron formados por él, así como catequistas y varias personas de Noria de Ángeles, que ya fuera por sus actividades religiosas o por ser vecinos de la comunidad de San Diego, acudieron a despedirlo.
También asistieron habitantes de Rancho Nuevo en Fresnillo, donde había hecho su inserción pastoral Dorian, quien llevaba 7 años estudiando para ser sacerdote y le faltaba poco para ser ordenado.
En la Primera Lectura de la misa se leyó del Libro de la Sabiduría: “En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz”.
Se pidió por todos los que han muerto en circunstancias extrañas como Dorian y Tadeo, así como para que los responsables reconsideren sus acciones, respeten la vida y se conviertan, así como por los heridos que aún se encuentran hospitalizados.
José Dorian viajaba en una camioneta el pasado 27 de diciembre junto con familiares en la comunidad de San Diego cuando fueron agredidos por sujetos armados, quienes dispararon contra la unidad en varias ocasiones.
El seminarista, quien iba acompañado de su madre, falleció junto con su sobrino Tadeo, los otros familiares que iban en el vehículo fueron gravemente heridos.





