“No moriré del todo” fue el taller realizado en el Centro Cultural Ciudadela del Arte sobre los cementerios de la ciudad de Zacatecas, su origen, patrimonio, arquitectura, ritos y ceremonias religiosas.
Fue instructor Víctor Hugo Ramírez Lozano, investigador del arte y administrador de la página Temas Zacatecanos.
Revisaron los espacios religiosos, desde capillas hasta conventos, de los cuales se tienen antecedentes históricos de prácticas de inhumaciones, como era costumbre dentro de los templos y sus atrios.
Conocieron el sistema de enterramientos y criptas de la Catedral Basílica de Zacatecas, de donde a través de recreaciones virtuales vieron su distribución, su estructura arquitectónica y el proceso constructivo de todo el edificio.
Temas ineludibles fueron los templos de Santo Domingo y sus sorprendentes enterramientos, San Agustín, San Juan de Dios, entre otros.
Analizaron las condiciones que llevaron a la creación de camposantos fuera de los espacios de culto a raíz de enfermedades que asolaron la ciudad de Zacatecas.
El cólera morbus llevó a la creación de los cementerios de Bracho, La Merced y del Refugio, de éste último se presentaron testimonios fotográficos que cambiaron la concepción histórica y urbana de la ciudad.
Por medio de un rastreo satelital, apoyados por varios mapas, ubicaron el cementerio de Bracho, cuyos límites aún pueden ser percibidos. De igual manera el extinto panteón de Nuestra Señora de la Soledad de Chepinque, ubicado en lo que es la Unión Ganadera.
Se habló también de los conocidos como los panteones de los pobres y de los ricos, es decir el de Herrera y la Purísima, en la colonia capitalina de Tres Cruces, éste último de carácter privado es el que ostenta las mejores expresiones de arte funerario de la ciudad.
Debido a ello el curso cerró con la visita guiada a este espacio de descanso, en donde se habló de las principales características de la arquitectura funeraria, el simbolismo y la iconografía, así como de algunos personajes importantes para la historia zacatecana que ahí descansan.
Al curso asistieron 17 personas entre mujeres y hombres de profesión tal como antropólogos, estudiantes de arquitectura, letras y restauradores.
Este curso fue promovido por la Unidad Académica de Antropología de la Unidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), bajo la coordinación de los maestros Carlos Alfredo Carrillo y Daniel Hernández Palestino, en colaboración del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC).




