La temporada de cuaresma presenta una gastronomía característica, cuyos platillos más representativos en esta región son, entre otros, el pipián, tortitas de camarón, capirotada, torrejas y chiles rellenos, cuyo contenido de grasas es alto.
Hay que tomar precauciones para evitar que se afecte la salud de pacientes con enfermedades crónico degenerativas como diabéticos e hipertensos, sin dejar de disfrutar lo que se cocina.
Vera Yanin Cabrera Flores, nutrióloga en la unidad médica familiar 4 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), destacó que la capirotada, postres y torrejas son muy cargados en grasas y carbohidratos.
Recomendó a quienes tienen dicho padecimientos evitar el consumo de estos postres, comerlos en pequeñas cantidades o los prepararlos con azúcar baja en calorías; además hay que incluir en su menú alguno de los platillos cuidando la cantidad y acompañarlo con ensalada de nopales.
Para quienes presentan dislipidemias, triglicéridos altos y colesterol, es importante que no se excedan en el consumo de huevo.
Si se elaboran chiles rellenos es importante tener como opción no capearlos, que sea solo el chile con queso fresco o cotagge; consumir pescado al vapor, no frito, y acompañarlo con una ración de verduras.
Todos deben tomar precauciones
Quienes afortunadamente tienen una mayor estabilidad en su salud, no por ello deben descuidarla.
El pescado es uno de los productos más consumidos en esta temporada, pero hay que tomar en cuenta algunos aspectos al momento de comprarlo.
“Varios grupos de edad son más vulnerables a una intoxicación por este producto en mal estado: mujeres embarazadas, niños y adultos mayores, pueden presentar náuseas, vómito y alergia alimentaria”, explicó la especialista.
Hay que checar que el pescado esté fresco, con un color y olor adecuado, aspecto brillante y comprar en lugares bien ventilados y frescos.
El alto contenido de sal en cada uno de los platillos también puede generar un aumento de la presión, y no se descarta el adquirir sobrepeso.
Disfrutar de toda la gama de sabores que se pueden degustar en los tradicionales platillos debe ir acompañado de la conciencia de no dejar de lado el cuidado de la salud, y con ello evitar complicaciones que puedan poner en riesgo la vida.



