Los polleros o coyotes, como comúnmente se le conoce a quienes se dedican al cruce de ilegales a Estados Unidos, están cobrando cuotas que ascienden de los 3, 4 y hasta 5 mil dólares, señaló el director del Instituto Estatal de Migración (IEM), Rigoberto Castañeda Espinosa.
Estos altos costos, afirmó que se deben a que se vive una situación más difícil para cumplir con el “sueño americano”, pues las autoridades estadounidenses han blindado sus fronteras con tecnología avanzada.
Señaló que el ingreso de indocumentados a la Unión Americana cada vez es más complicado, situación que ha sido aprovechada por los polleros y coyotes para aumentar sus tarifas.
“Allá en el 78 te cobraban de 300 a 350 dólares y se fue incrementando hasta llevar en los 90 por los 600 dólares”, refirió.
Pese a que las autoridades estadounidenses han sofisticado sus medidas para evitar el cruce de ilegales como los muros y los censores de movimiento que están instalados en diversas partes, señaló que los polleros también tienen sus métodos para pasar ilegales.
Algunas técnicas que se utilizan en la actualidad son:
- Pasarlos por túneles ubicados en México-EU
- Cruzarlos por la línea (las garitas) a pie con documentos falsos
- Escondidos en vehículos, perfectamente acondicionados para no ser detectados
Aunado a ello, dijo que los riesgos no solamente son que se han cerrado los espacios de acceso fácil para ingresar a Estados Unidos, sino que ahora la delincuencia organizada también caza a las jóvenes que tratan de cruzar la frontera.
Los indocumentados, víctimas de todos
Hace un par de meses, un joven originario de Tlaltenango fue deportado de EU; su retorno a México no fue nada agradable, pues fue víctima de un asalto y una golpiza.
La historia fue platicada por el director del IEM, quien dijo que esta situación se registró en el estado fronterizo de Tijuana.
El joven fue deportado a México, sin ninguna pertenencia sin ningún documento, solo con la ropa que llevaba puesta.
Como pudo contactó a sus familiares en Estados Unidos, quienes le depositaron una cantidad de dinero para que se regresara a Tlaltenango.
Fue entonces que solicitó ayuda a un desconocido, pidiéndole de favor su credencial de elector para cobrar un envío de dinero, la persona le pidió el 20% de su envío a cambio del favor.
Después de recoger el dinero en una tienda de electrodomésticos, comió, luego lo agarraron, lo golpearon y le quitaron su dinero.
Un día no sabía dónde estaba, días después lo soltaron y llegó a la oficina del IEM que está en Tijuana, lugar donde le ayudaron a contactar a sus familiares para su regreso a Tlaltenango.
Esta situación, dijo Rigoberto Castañeda Espinosa, es la primera que se presenta a un indocumentado zacatecano, sin embargo comentó que es una muestra de los atropellos, de quienes son víctimas en la frontera.
FOTO: OSVALDO MARTÍNEZ




