Julio César Amaro Ávila, de 30 años, la madrugada de este jueves salía de su domicilio para recoger a su esposa del turno nocturno de su trabajo, cuando fue agredido a balazos; uno de los disparos lo recibió en el muslo derecho y el otro en el abdomen.
Su pareja trabajaba también en Delphi, empresa conocida como Cableados, pero ese día saldía en la madrugada.
Uno de sus hijos, quien se encontraba en su casa, escuchó las detonaciones y salió a ver lo que sucedía, tirado en el piso halló a su padre sobre un charco de sangre.
La víctima pidió a su hijo que solicitara ayuda con sus vecinos, sin embargo nadie se acercó para ayudarlos; por fortuna, una camioneta circulaba por el lugar, la cual fue detenida por el joven y le pidió al conductor que ayudaran a su padre.
El hombre malherido fue trasladado al hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) donde fue atendido, pero a las 5 de la mañana murió.
Aunque hasta el momento se desconocen con exactitud el móvil del asesinato, los elementos de la Policía Ministerial del Estado iniciaron las indagatorias del caso con las primeras declaraciones de la esposa, quien dijo ignorar si Julio César tenía problemas con alguna persona o estaba relacionado con la delincuencia organizada.



