De los pacientes atendidos en el servicio de reumatología del Hospital General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Zacatecas, 80 por ciento sufren artritis.
La artritis reumatoide es una enfermedad crónica incurable que se manifiesta por dolor, inflamación en las articulaciones y sensación de rigidez por las mañanas.
Israel González González, médico reumatólogo adscrito a este hospital, explicó que aunque la mayoría de las personas cree que es una enfermedad de personas adultas, ésta se presenta principalmente entre los 20 y 30 años y entre los 30 y 40.
Se estima una prevalencia de 1 a 1.5 personas por cada 100.
Este padecimiento es considerado como la enfermedad articular inflamatoria más frecuente, cuyo síntoma más común es el dolor en una, en dos o en más articulaciones, condición que se intensifica cuando la persona descansa por la noche, y los síntomas mejoran cuando el paciente está activo.
El especialista dijo que son las mujeres quienes más lo padecen aunque los hombres no están exentos; esta diferencia se da a razón de cuatro féminas por un paciente masculino.
Toda la población esta propensa a desencadenar esta enfermedad, y la causa de su aparición es desconocida, aunque el especialista señala que debe haber un factor predisponente y más tarde factores que la despiertan como estrés y agentes infecciosos.
Se cree que puede tener un origen genético, puesto que el propio sistema inmune ataca a las articulaciones porque no las reconoce como propias y por ello se inflaman.
Para lograr que quienes tienen este padecimiento lleven una mejor calidad de vida y evitar en la medida de lo posible que se desencadenen más complicaciones, la base fundamental es una atención especializada desde un inicio.
Gonzalez Gonzalez señaló que “de no tratarse a tiempo, esta enfermedad puede empeorar el cuadro, el objetivo de tratar a un paciente es mejorar su calidad de vida, evitar deformidad y complicaciones crónicas, ya que un paciente sin tratamiento por más de 10 años puede necesitar prótesis de cadera, de rodilla y presentar deformidad de sus manos”.
Con los tratamientos que se proporcionan, el dolor disminuye, aunque no desaparece de manera total y mejoran mucho los síntomas de esta enfermedad, por ello, la vida de una persona con artritis reumatoide tiene que adaptarse a su enfermedad.
Durante la jornada laboral, los pacientes que la padecen deben mantener una posición recta, evitar doblar las articulaciones y mantener brazos y piernas estirados, además de llevar una vida sana, equilibrada y evitar aumentar de peso, para no sobrecargar las articulaciones.



