Sigifredo Noriega Barceló expresó durante su homilía dominical su preocupación ante la reciente iniciativa de reforma a la Ley de Salud del estado, pues consideró que obligaría a médicos a practicar abortos y limitar su objeción de conciencia en instituciones públicas.
El obispo advirtió que ello representaría una vulneración a la libertad, valores y creencias de algunos profesionales de la salud.
«Es lo más deshumanizante que puede existir, ir contra la propia conciencia», enfatizó Noriega Barceló, quien hizo un llamado a los legisladores para que consideren el impacto ético y moral de sus decisiones.
Subrayó que no se puede imponer una acción que contradiga las creencias y valores individuales, sobre todo cuando se trata de cuestiones relacionadas con la vida y la dignidad humana.
La iniciativa presentada en el Congreso local busca regular la prestación del servicio de interrupción del embarazo, luego de su despenalización en noviembre de 2024.
El dictamen establece que las instituciones de salud deben garantizar el acceso a este procedimiento, aunque también reconoce el derecho de los médicos a la objeción de conciencia, siempre y cuando haya otro profesional dispuesto a hacerlo.
Pese a este apartado en la reforma, Noriega Barceló cuestionó el trasfondo de la legislación, indicando que «el bien no se va a hacer con un mal que destroza la confianza y la persona en lo más sagrado que es».
Asimismo, reiteró que la dignidad humana radica en la capacidad de decidir libremente y de actuar en consecuencia con los propios valores.
El debate en torno a la reforma ha generado posturas encontradas, pues mientras colectivos feministas celebran la medida como un avance en materia de salud pública y equidad, sectores provida han expresado su rechazo, argumentando que se vulneran principios fundamentales de libertad y conciencia.
Estos últimos también se han manifestado en el Congreso de Zacatecas para pedir un parlamento abierto a los legisladores, pues mientras a grupos feministas se les ha abierto la puerta, no se ha escuchado a quienes se oponen al aborto.
En ese sentido, el obispo exhortó a los legisladores a reflexionar sobre el impacto que una reforma de este tipo podría tener en la sociedad zacatecana, pues «no se trata de legislar por legislar, sino de buscar el bien común y el bienestar de las personas», enfatizó.
Mientras el debate sigue en el ámbito legislativo, se espera que la próxima semana pueda ser votado el dictamen.




