Durante su noviazgo, la sinceridad, el amor y el respeto fueron los elementos que fortalecieron la relación de Adriana Alcalá Salazar y Ramón Rodríguez Espinoza, quienes decidieron unir sus vidas.
Para jurarse amor eterno, Adriana y Ramón llegaron juntos al altar.
La ceremonia religiosa se realizó en el templo de Nuestra Señora de Fátima, donde ya los esperaban sus familiares más allegados, que querían ser partícipes de esta decisión tan importante en su vida.
Después de cruzar el pasillo hacia el altar, Adriana tomó del brazo a su amado y ambos se postraron ante los ojos de la Virgen de Fátima para recibir la bendición del Creador.
Después de cruzar el pasillo hacia el altar, Adriana tomó del brazo a su amado y ambos se postraron ante los ojos de la Virgen de Fátima para recibir la bendición del Creador.

En la homilía, el sacerdote expresó la importancia del respeto, la honestidad y la confianza entre la pareja, pues serán los pilares que los motivarán a formar una familia.
Después pidió a Víctor Manuel Rodríguez y Edith Valdez que hicieran entrega de las argollas; posteriormente Alfredo Alcalá y Ofelia Guerrero colocaron el lazo sobre los hombros de los enamorados para consolidar su unión.
Por la noche, amigos y familiares de la pareja se trasladaron al municipio de Calera, lugar donde se tenía preparada una hermosa recepción y el banquete de bodas de los enamorados, el cual se efectuaría en el Centro de Convenciones Ezequiel A. Dueñas.





FOTOS: LEONARDO MORENO
Leonardo Moreno, fotógrafo profesional
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