La Plaza de Armas fue el escenario para que uno de los cantautores más vanguardistas de los últimos años ofreciera un concierto que sintetizó la energía, éxtasis y amor a sus seguidores que le esperaban ansiosamente.
La lluvia que cayó sobre los espectadores al iniciar el concierto sirvió para depurar el recinto, ya que solo los admiradores se quedaron a disfrutar de la velada con Adanowsky, que invitó a todos a acercarse más al escenario.
El hijo del también multifacético Alejandro Jodorowsky, nacido en París hace 33 años, mostró sus dotes de bailarín en sus canciones más movidas.
Ataviado con pantalón rojo y un saco blanco ligero y brillante hizo gala de movimientos sensuales que arrancaron los gritos de público femenino, sobre todo al deshacerse de la prenda superior.
Los admiradores de Adanowsky cantaban y bailaban al ritmo de “Me siento solo”, “Niña roja” y una de las más coreadas, “Estoy mal”.
La música de Adanowsky, una mezcla de cabaret, jazz, disco, folk, balada indie, rock y toda clase de ritmos, fue acompañada por la teatralidad del artista en sus movimientos.
Mientras interpretaba “El ídolo” la escena se congeló, cantante y músicos permanecieron inmóviles como maniquíes y el silencio causó confusión entre el público, que no sabía si cantar, gritar o insultar a los artistas, pausa que repentinamente terminó con la continuación de la melodía como si nada hubiera pasado.
En otro momento el cantante cargó en hombros al guitarrista mientras éste alardeaba de poder tocar alzado en el aire y con la guitarra en la espalda los acordes más complejos.
Habiendo calentado los ánimos de las chicas con la sensual “Estrella inmortal” recibió un par de sostenes; con uno de ellos se secó el sudor de la cara y cuello, y con el otro, para darle un plus, secó sus partes íntimas, para luego regresarlos al público.
Después de su primera salida del escenario y con tras infaltable grito de “¡otra, otra!”, Adanowsky regresó para cantar la canción mexicana del siglo pasado “Dejame llorar”, seguida de “, You are the one”, que compuso con Devendra Banhart y con la que sus músicos se lucieron al máximo postrando su maestría en cada nota.
Al recibir la presea El Minero de Plata de manos del director del Instituto Zacatecano de Cultura, agradeció al gobernador Miguel Alonso por su invitación, además de señalar que para él era muy importante recibir un premio después de 15 años de trabajo en la música.
La presentación de Adanowsky fue abierta por la cantautora Karla Morrison, radicada en Baja California, quien ofreció un esperado concierto al que acudieron cientos de sus seguidores donde la melancolía, la dulzura y su propuesta vanguardista mantuvieron a flor de piel.
FOTOS: CORTESÍA
VIDEO: OSVALDO MARTÍNEZ
Programa general del Festival Cultural Zacatecas 2012



