Con el Festival Cultural se ven beneficiados diversos sectores, pues se trata de las dos semanas en las que la ciudad alcanza su máximo nivel para mostrarse a la gente, expresó David Eduardo Rivera Salinas, director del Instituto Zacatecano de Cultura.
“Me atrevería a pensar que no se puede imaginar al Zacatecas de hoy sin su Festival Cultural”, dijo, pues el beneficio va más allá de lo económico, alcanza lo simbólico, ya que la gente puede vivir una dimensión cosmopolita, dada la gran cantidad de personas que acuden, con las que se convive y se comparten sueños.

Aunque la numeralia final sobre el Festival se tendrá en breve, se han recibido opiniones muy orientadoras, que provienen de distintos sectores de la sociedad, en el sentido de que hay quien está orgulloso de que en Zacatecas se tenga un acontecimiento de tal importancia.
“Además de que existe una satisfacción en la gente, también hay una inversión bastante redituable en términos económicos, pero la mayor ganancia está en el plano de los simbólico”, dijo, ya que la gente se lo ha apropiado, lo que se demuestra con la importante generación de públicos en la última década.
La madurez de la magna fiesta es tal, que ahora le pertenece a la gente, y lo que venga en Zacatecas será bueno para la agenda cultural en su conjunto, “pero principalmente para su programa estrella”, aseguró Rivera Salinas.
“Nosotros mismos, como responsables de su coordinación -comentó-, aprendemos cosas nuevas, enfrentamos nuevos destinos y retos para solucionarlo en todos los aspectos, por eso podemos sentirnos orgullosos por un lado y satisfechos hasta cierto punto, porque hay mucho por hacer, pero sobre todo felices”.
Otro aspecto destacable es que, aunque el Festival es multidisciplinario, tiene una base musical, como sucede en otros grandes festivales del mundo.
Sobre los conciertos de mayor audiencia, Rivera señaló que el de Alejandro Sanz dejó una lección en cuanto al manejo de públicos, ya que según los reportes, asistieron 40 mil personas al Estadio “Francisco Villa”.
Sin embargo, el hecho de que 10 mil personas hayan asistido a un concierto de jazz, como el que ofreció Diana Krall, fue sorprendente, y evidencia que Zacatecas es un destino jazzístico, a tal grado que, durante la pasada Fiesta, se hizo la firma formal del Convenio de Colaboración con el Festival Internacional de Jazz de Montreal.
Ello permitirá el intercambio de agrupaciones provenientes de esa demarcación y las propias zacatecanas o mexicanas que el Instituto proponga, previa revisión del consejo de programación, además de que el ganador del Grand Prix de Jazz de Montreal, tendrá presencia en Zacatecas. Los logotipos se compartirán en ambos escenarios.
Otra de las gratas sorpresas que dejó la pasada festividad, fue la promesa de Kitaro de regresar a Zacatecas, tanto para vacacionar, como para impartir conferencias y clínicas a músicos zacatecanos.
Uno de los retos que afronta el Festival es el de mantener su carácter familiar, y eso depende de un esfuerzo conjunto entre autoridades y sociedad.

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