Hace apenas unos días, José Narro Céspedes denunciaba que en Morena no hubo piso parejo, que se volaron casi todas las reglas y que sus adversarios contaron con recursos que su equipo no tuvo. La designación de Verónica Díaz Robles como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional le provocó una evidente inconformidad. Hoy, sin embargo, la fotografía lo muestra abrazado con la misma mujer cuya llegada al encargo cuestionó. ¿Qué pasó en el camino?
Durante un mitin en Plaza de Armas, Narro acusó que su equipo se enfrentó a “viejas campañas de Estado y a otras neoliberales”, además de denunciar que no compitieron en igualdad de condiciones y que se incumplieron prácticamente todas las reglas de la contienda interna de Morena.
No eran precisamente palabras de alguien satisfecho con el resultado. Eran reclamos de un aspirante que consideraba que la competencia había estado amañada en su contra, o cuando menos, que las condiciones no habían sido equitativas. A ello se sumaron las críticas al monrealismo y los cuestionamientos a la designación de Díaz.
Pero el calendario político zacatecano tiene sus curiosidades: lo que ayer era motivo de protesta, hoy parece dar paso a sonrisas, abrazos y llamados a la unidad.
La reciente reunión entre Narro y Vero Díaz plantea una pregunta inevitable: ¿qué cambió para que el diputado pasara de denunciar una contienda sin piso parejo a estrechar la mano de quien resultó beneficiada por ese proceso?
Y aquí viene la parte interesante: ¿qué le ofrecieron, qué le prometieron o qué acuerdos alcanzaron para que la inconformidad cediera espacio a la cordialidad? Por ahora, no hay información pública suficiente para afirmar que existió una negociación de candidaturas, cargos o posiciones políticas. Pero la fotografía tampoco borra las declaraciones anteriores.
Porque si las reglas se volaron, como afirmó Narro, la pregunta sigue vigente. Si no hubo piso parejo, ¿ya lo instalaron? ¿Se corrigieron las irregularidades que denunció? ¿O la cancha dejó de parecer tan dispareja una vez que se sentó a conversar con la coordinadora?
Narro tiene derecho a reconsiderar su postura, negociar políticamente y sumarse a un proyecto común. Lo que también tiene es la responsabilidad de explicar qué cambió, sobre todo después de haber formulado acusaciones tan severas contra el proceso interno.




