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    Descubre las criptas escondidas bajo el Templo de Santo Domingo

    Con motivo del Día de los Fieles Difuntos, la Parroquia de Santo Domingo en la capital zacatecana abrió al público, por primera vez, 3 de sus criptas subterráneas, un espacio que resguarda parte importante de la historia funeraria de la ciudad entre los siglos XVII y XIX.

    Durante 3 días, los visitantes descendieron hacia los accesos ocultos bajo el templo, donde un guía especializado explicó el contexto religioso e histórico de los enterramientos, así como el origen de las momias de Santo Domingo, descubiertas en 2009 durante obras de rehabilitación.

    Las criptas abiertas se encuentran distribuidas en la nave del templo: 2 a los costados del altar mayor y otra junto a la zona de bancas.

    Cada una tiene imágenes religiosas y estos espacios representan apenas una parte de los entierros documentados, pues existen más cámaras subterráneas que contienen cuerpos, entre ellos de aristócratas, clérigos o sacerdotes y habitantes notables.

    Aunque la iglesia que hoy se aprecia comenzó a construirse a partir del siglo XVIII, los enterramientos datan de décadas posteriores al año 1600.

    El terreno era una exhacienda y fue donado a los jesuitas. Ahí se erigió un primer templo y, a un costado, el primer colegio en Zacatecas que, con el tiempo, evolucionó al edificio actual.

    Antes de su finalización ya existían sepulturas subterráneas, por lo que se presume que algunos de los cuerpos descansan desde los primeros asentamientos religiosos.

    Las condiciones del subsuelo, la sequedad del ambiente y la ventilación natural contribuyeron a la momificación espontánea de algunos restos, fenómeno que ha despertado interés antropológico.

    En total se encontraron 37 cuerpos, varios de ellos momificados. Los restos descubiertos fueron trasladados a la Dirección de Antropología Física del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la Ciudad de México, donde se aplican técnicas de conservación preventiva, monitoreo de humedad y limpieza en seco para evitar deterioro.

    Aunque existe la intención de crear un museo permanente en Zacatecas, se mantiene pausada por falta de un espacio adecuado y de recursos para continuar con el proyecto; en tanto, las momias continúan resguardadas.

    Durante los recorridos, se explicó la presencia de personajes históricos, entre ellos el corregidor Diego Joseph Medrano, sepultado el 10 de marzo de 1798, cuyo féretro y criptas fueron localizados durante trabajos de cimentación bajo el púlpito.

    También llamó la atención el cuerpo de un niño de entre 6 y 9 años, vestido como obispo y con flores entre las manos, cuya identidad es desconocida, pero que se presume pertenece a una familia aristócrata de la época.

    El único cuerpo que permanece aún visible en la zona subterránea es el de una niña de aproximadamente 2 años, aunque se encuentra oculto y protegido debido a intentos previos de profanación.

    Por morbo, algunas personas, entre ellos un profesor, abrieron la tumba y escarbaron, dejando dispersos los huesos de la pequeña e incluso la lata de una bebida energizante.

    Las criptas de Santo Domingo también muestran las huellas de la imprudencia. Durante décadas, cuando el templo permanecía abierto de manera libre para la oración, hubo quienes ingresaron y dejaron grafitis con nombres, fechas y símbolos.

    Entre ellos se encuentran inscripciones de 1902, y otras más recientes, siendo la última registrada en 1996. Uno de los grafismos más polémicos incluye una cruz esvástica que recuerda al nazismo.

    En contraste, los visitantes también pueden observar textos tallados sobre la sepultura original del Marqués de la Laguna, aunque a su alrededor proliferan pintas ajenas realizadas por visitantes.

    Los especialistas afirman que existen otros cuerpos sin exhumar, momias en estado avanzado de deterioro, huesos aislados y bóvedas adicionales que podrían contener hallazgos relevantes.

    A diferencia de la celebración secular del Día de Muertos, la apertura de estas criptas se realiza en el marco del Día de los Santos Inocentes -1 de noviembre- y el Día de los Fieles Difuntos -2 de noviembre-, fechas contempladas por la Iglesia Católica para la memoria de niños fallecidos sin bautizo y personas adultas que han partido.

    Autoridades eclesiásticas insistieron a los asistentes entrar a las criptas con respeto, no tocar paredes ni objetos, pues los escritos originales se pueden fragmentar por la fragilidad de los materiales.

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