Su materia prima, la tuna cardona
Los productos no maderables son retomados para activar la economía local de las comunidades, como en el ejido La Luz, de Guadalupe, Zacatecas, donde se demuestra cómo se hace un aprovechamiento integral y la comercialización.
Después de 9 años de investigación, el Instituto Nacional de Investigaciones, Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) en Zacatecas contribuyó con su trabajo a rescatar los procesos tradicionales de producción de tuna en el estado.
La producción de tuna en estos ecosistemas naturales es muy alta y si se considera que los costos de cultivo, mantenimiento, fertilización, control de plagas y ordenamiento del ecosistema no existen, la fruta sale gratis.

La empresa comenzó a trabajar en 2002. Actualmente la conforman 16 personas (ocho mujeres y ocho hombres). Cada una de ellas integra a un hijo o a un familiar, por tanto, el beneficio directo resulta para 16 familias.
Los pequeños empresarios recibieron apoyos de capacitación y adquisición de equipo por parte la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la sociedad cooperativa funciona de manera grupal, como una gran familia.
En esa industria artesanal se producen pays, empanadas, pizzas, glorias, mermeladas, harinas, queso de tuna, caxcapiquines, paletas y pinole, productos que ofertan y venden dentro de ferias nacionales, como en Expo Forestal.
Para los campesinos de esta región, la tuna cardona representa una fuente de sustento y trabajo.
Actualmente se han impulsado empresas forestales y rurales a nivel de grupo o sociedad, con programas de desarrollo sustentable que tienen continuidad y fomentan este tipo de actividades.
Lo más importante es que estos proyectos contemplen liderazgos fuertes y ganas de salir adelante. Una organización comunitaria.




