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    3 errores fatales para tu instalación eléctrica y cómo prevenirlos

    ¿Conoces el estado actual de la instalación eléctrica en tu casa o negocio? Aunque se recomienda revisarla y darle un mantenimiento periódico, la mayoría de las personas va posponiendo estas tareas hasta que se presenta un fallo grave con un costo alto.

    Evita que algo así te pase leyendo la lista de errores que te presentaremos en nuestra nota, junto a sus señales tempranas y cómo puedes prevenirlos de manera oportuna.

    1.   Conexiones improvisadas

    Todo comienza cuando se empalman conductores con cinta aislante común o se retuercen a mano sin asegurar su firmeza; aunque al principio se sujetan bien, con el tiempo las uniones pierden contacto y generan chispazos o incrementan la resistencia eléctrica, causando un alto nivel de calor que, en algunas circunstancias, puede terminar en cortocircuitos.

    La expansión improvisada de líneas para alimentar nuevos equipos sin cálculo ni revisión técnica también suma riesgo, mismo caso para hogares en los que se amplía una habitación o se añade un punto de luz conectando “de donde se puede”.

    Fíjate en cualquier empalme accesible y verifica si se han usado conectores certificados; lo ideal es que las cajas de registro cuenten con el espacio suficiente para alojar las uniones, pero procurando no forzar ni comprimir los cables. En caso de que haya cinta quemada/contactos flojos, se recomienda la intervención profesional con material eléctrico de calidad.

    2.   Falta de protección en tableros

    El tablero de distribución es considerado como el punto neurálgico de cualquier instalación eléctrica debido a que allí convergen los circuitos que alimentan cada área del inmueble, y es donde tienen que instalarse los dispositivos que controlan y limitan el paso de corriente ante cualquier anomalía. La ausencia o mala selección de tales elementos es una bandera roja.

    La instalación de interruptores genéricos, sin considerar la capacidad real de los circuitos que protegen, por ejemplo, provoca que, en caso de sobrecarga, el sistema no reaccione a tiempo, dejando pasar más corriente de la que los cables o equipos pueden soportar.

    La inclusión de transformadores eléctricos, tanto para adaptar voltajes o alimentar equipos especiales, requiere una protección adicional en el tablero; deben conectarse mediante interruptores calibrados y mantenerse en condiciones adecuadas, ya que una falla en su funcionamiento puede generar fluctuaciones peligrosas.

    Un tablero no debe ser solo una caja con pastillas eléctricas, sino un sistema ordenado, con interruptores termomagnéticos y diferenciales seleccionados según las características de cada circuito. Esto incluye calcular la corriente máxima permitida, etiquetar bien cada línea y hacer pruebas periódicas con supervisión profesional.

    3.   Sobrecargar contactos

    La práctica de conectar varios equipos a una sola toma de corriente por comodidad o falta de puntos eléctricos es una de las causas más habituales de incidentes por sobrecarga: se trata de un problema que por ningún motivo se debe subestimar, pues un solo enchufe mal utilizado es capaz de alterar el equilibrio de todo un circuito.

    En viviendas, no es para nada extraño encontrar extensiones con varias salidas que alimentan teles, consolas, bocinas… Y ahora, en plena época festiva, se añaden las luces del árbol navideño, las casitas con luz, las series que se ponen en las ventanas, un largo etcétera que también aplica para tiendas que usan refrigeradores, cafeteras, hornos eléctricos y más.

    El hecho de que tantos artefactos compartan un mismo punto de alimentación sin una evaluación previa de la carga total no siempre se va a manifestar en un corte inmediato; se va a traducir en contactos calientes, zumbidos o disparos esporádicos del interruptor.

    Pese a que la sobrecarga daña los equipos conectados, también es el culpable de acelerar el deterioro de los componentes internos de la instalación, ya que los conductores se recalientan, los contactos pierden firmeza y los materiales aislantes se degradan. Incluso las protecciones automáticas bajan su eficiencia si no fueron dimensionadas para el uso real del circuito.

    ¿Quieres salvarte de que algo así te pase? Presta atención: es indispensable que distribuyas los aparatos de acuerdo a la capacidad de cada toma; igualmente, procura utilizar reguladores o barras de carga con protección y, en lo posible, instalar nuevos puntos de energía donde la demanda lo justifique.

    De manera adicional, mantente atento a signos como enchufes tibios, olores a plástico quemado o chisporroteos. Ante cualquier duda, solicita una revisión inmediata para que la situación no escale a algo mayor.

    Seguridad eléctrica: una responsabilidad compartida

    Te invitamos a que tomes acción antes de que las consecuencias se hagan presentes, más aún si ya te diste cuenta de que hay indicios de deterioro, o bien, accesorios que no se instalaron apropiadamente, hasta materiales que con total honestidad no te inspiran total confianza, así como circuitos que llevan años que no reciben un chequeo completo, ¡todo cuenta!

    Y, aunque algunas personas podrían calificar de “exageradas” ciertas anomalías, lo mejor es que sí se le preste atención a esos cables que se encuentran expuestos a la humedad, las clavijas flojas, entre otras que, a pesar de verse inofensivas, pueden ser el inicio de una problemática más grande.

    Al final del día, nuestro consejo tampoco es que cambies todo a la de ya, sino que tengas bien detectado lo que sí amerita una inspección por parte de una persona experta. Recuerda: tu hogar y tu local merecen ser lugares seguros.