Miércoles 25 Abril 2018

¿Quién fue Santa Cecilia, la patrona de los músicos?

Santa Cecilia

Santa Cecilia fue una noble conversa al cristianismo que murió como mártir el 22 de noviembre de 230, sin embargo su vida estuvo poco relacionada con la música.

En la tradición católica, se atribuye a Santa Cecilia la protección de los músicos, de los poetas y de los ciegos, por lo que se celebra a los primeros el día en que falleció.

Su historia cuenta que constantemente ofrecía cánticos a Dios, sin embargo otros señalan su atribución como patrona de los músicos a un error traducción, al confundir en las viejas actas sobre su vida "instrumentos de tortura" por "instrumentos musicales".

Desde el siglo XV que se pinta a Santa Cecilia cargando instrumentos como órganos portátiles, laúd o clavicémbalo.

En 1695 se empezó a celebrar el Día del Músico en Escocia, posteriormente en Alemania, España y Francia, y para 1910 se extendió a América Latina.


Biografía de Santa Cecilia
Ha sido una de las mártires de la primitiva Iglesia más veneradas por los cristianos, durante casi 2 mil años.

Solía llevar un vestido de tela muy áspera bajo la túnica propia de su dignidad, ayunaba varios días por semana y había consagrado a Dios su virginidad, de acuerdo con el sitio católico aciprensa.com.

Su padre la casó con un joven patricio llamado Valeriano. El día de la boda, mientras los músicos tocaban y los invitados se divertían, Cecilia se sentó en un rincón a cantar a Dios en su corazón y a pedirle que la ayudase.

Cuando los jóvenes esposos se retiraron a sus habitaciones, Cecilia convenció a su esposo de no tomarla como tal y lo convirtió al cristianismo, y posteriormente a Tiburcio, hermano de éste.

Ambos hermanos se consagraron a la práctica de las buenas obras y fueron arrestados por haber sepultado los cuerpos de mártires, por lo cual fueron llamados a comparecer y posteriormente fueron sacrificados en un sitio llamado Pagus Triopius, a 6 kilómetros de Roma.

Cecilia sepultó los cadáveres. Después fue llamada para que abjurase de la fe, pero en vez de ello convirtió a más personas al cristianismo, e incluso la fue a visitar el Papa Urbano.

Almaquio, el prefecto que encabezo su juicio, la condenó a morir sofocada en el baño de su casa.

Guardias pusieron en el horno una gran cantidad de leña, pero Cecilia pasó en el baño un día y una noche sin recibir daño alguno. Entonces un verdugo descargó 3 veces la espada sobre su cuello y la dejó tirada en el suelo.

Cecilia pasó 3 días entre la vida y la muerte. En ese tiempo los cristianos acudieron a visitarla en gran número.

La santa legó su casa a Urbano y le confió el cuidado de sus servidores. Fue sepultada junto a la cripta pontificia, en la catacumba de San Calixto.