Sábado 24 Octubre 2020

Contexto fronterizo. Parte I

migranteEsta semana enfocaremos el contexto en que se genera la migración. Veremos dónde se encauza el torrente de Testimonios de la Frontera.

Acá, en el límite del país, el resto de las ciudades se antojan difusas, conectadas únicamente por su gente que se disputa la tranquilidad en una subtrama de actos violentos, de agresión y de la más franca injusticia.

En la frontera, ese contexto se hermana a la migración, fractura del pilar donde debería sostenerse toda sociedad saludable.  Ha sido afectada por el hampa y por los cárteles. La frontera es límite geográfico donde todo es orillado al patrón de comportamiento de las demás ciudades de México, lugar que resiente las vibraciones de un país convulsionado.

Desprestigios
Al pensar en la frontera, en los mexicanos que van a Estados Unidos a buscar trabajo, en quienes nos quedamos aquí, uno tiende aventurarse a explicar porqué están así las cosas, de qué clase de cloaca surge tanto lodo. Nos sobran motivos, entendemos juicios, ejes motoros.  Cualquiera podría conjeturar o explicar el negro fenómeno, al final, quizá no sea necesario tanto análisis.

Uno terminará culpando y responsabilizando al contexto, ese espectro indómito, concluyente, que permite a los gobernantes desestimar los verdaderos conflictos de un pueblo en función de conductas que de tan practicadas se han vuelto mecánicas: corrupción, violencia, hartazgo de injusticia, plenitud de intolerancia, abuso de poder, imbecilidad gubernamental, déficit y rezago educativo, por ejemplo. Yugos que agarran al país por el pescuezo.

Dejemos eso que es parte del contexto. Lo más evidente al enfocar la terrible condición del país resulta de una breve enumeración:

  • Los incontenibles actos de violencia: asesinatos, robos, asaltos, secuestros.
  • La incapacidad gubernamental para generar empleos satisfactorios, ya ni siquiera pensar en un salario decoroso.
  • La maquila y el ramo empresarial, cadenas de autoservicio, empresas privadas que ofrecen salarios mínimos y reducen la calidad de vida del obrero y el empleado.
  • La educación, paupérrima: alumnos que ejercen dislocadamente su postura en función de la inactividad académica, maestros que se alejan de las aulas dejando a jóvenes y niños sin clases, apostando también a la inactividad, celebrando la flojera y el alto nivel de incomprensión sobre la importancia de la educación básica.
  • El advenimiento de una sociedad gubernamental cuyos integrantes gozan en la más vergonzosa impunidad la desfachatez de sus actos, dedicados a la rapaz tarea de soslayarlo todo, atinando puntualmente en dar singular importancia a los asuntos de superficie, aludiendo a un intelecto de quinta y a una peor capacidad de respuesta, delegación del poder y facultad para el diálogo.

De ahí la toma de postura de los universitarios, que afortunadamente se han despertado del letargo, interesados en no sucumbir al límite que han sido llevados, a no sucumbir al contexto.

Y más allá todavía, la migración.

La sociedad mexicana enfrenta al circuito de cámaras atiborradas de individuos de tal calaña; por cada estado, diputados y senadores con poco interés en la realidad económica del grueso de la población, mínima capacidad crítica y peor sensibilidad y coraje para actuar.

Ese contexto, en una suerte de efecto colateral, empuja a un sector poblacional que sufre la parte radical, la parte más difícil: la deserción.

El migrante viene a ser, entre todo ese escenario, el individuo escurridizo que de plano ha perdido la fe y busca a tientas otro espacio, que no es el propio, no el ideal, no es su casa, es huérfano que pretende –quizá sin culpa- el parricidio de una patria cuyo contexto no lo estima.

La frontera será por momentos el lugar donde concluye esa ciudad donde dio el primer respiro, pero de la cual se despide, al límite de sus obligaciones.

Dentro de algunos años, ser migrante será prestigioso ante el desprestigio de los dirigentes del gran teatro político mexicano.

 

Parte II. Implosiones de la frontera/Los olvidados

 

FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

 

* Jonathan Conetl González es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos 'Palabras en primera persona' y el cuadernillo de poemas 'Distancias interiores'.