Sábado 24 Octubre 2020

Júbilo y Delirio: expresiones de la frontera. Parte II

hiram-santiagoParte II.- Miradas a cuadro

Bienvenidos. Hoy retomamos nuestro cuarto testimonio, el de Hiram Santiago. Tocó a la primera parte la casualidad de conocerlo, punto equidistante entre su llegada y  mi búsqueda. Fue en ocasión de una celebración, júbilo del reencuentro con el cuño, con la familia.

Nos adelantó las condiciones en que llegó a México y vislumbramos apenas un atisbo de su familia inmediata; su hermano, su madre y quien, según él, fue el hombre que le enseñó la vida: su padre.

La parte primera fue un viaje de paso, un flashazo en que capturamos con la lente a este individuo risueño y lleno de energía. Los testimonios que uno agarra in fraganti son los más peculiares.

Hiram Santiago fue uno de ellos, donde los acontecimientos y su narración se suceden de manera natural. Seguir conociéndolo a buen trote es acercarse a su historia única y particular, de esa otredad fronteriza, para muchos enigmática y acrisolada, justo como la de Santiago.

Miradas a cuadro
Inmediatamente después de tomar las fotos a Hiram Santiago el día del reencuentro con su familia en el Parque de Los Mariachis fui invitado al pastel, aderezado con pequeñas gotas de chocolate, y a una ensalada de atún como plato fuerte.

“El secreto es ponerle los ingredientes sin pasarse en nada, porque luego el atún deja un sabor muy fuerte en la boca”, me dijo la mamá de Santiago cuando me pasó el plato de foam con ensalada sobre una galleta salada.

Este caso es interesante. Hiram conoce tres países distintos, produce el español de México, el de Puerto Rico y el inglés, todos con fluidez natural. Es muy creativo, a su memoria vienen siempre recuerdos a la vista entrañables en esos tres idiomas.

hiram-santiago-1- ¿Qué hiciste cuando llegaste de Aguascalientes a Estados Unidos?- le pregunté.

- Yes, a little bit, decía Mr. Mc. Courtney, -dijo y continuó-. Cuando estuve allá no viví tantos conflictos como muchos migrantes, yo creo que fue porque mi padrastro conocía gente y pasaba por su hijo natural. Me desarrollé como un norteamericano. De hecho recuerdo a muchos amigos que sí fueron vistos como wet backs. No me gustaba y francamente no comprendía por qué yo nunca fui tratado igual. Todavía tengo esa duda.

Su crecimiento fue saludable. Aunque vio cómo su padrastro cayó en la depresión, las condiciones que le permitieron vivir en el otro lado se fueron agotando. Santiago fue de Nueva York a Orange County, lugar famoso por la belleza de sus playas. Trabajó en un taller mecánico. Entre las herramientas pulió su inglés y aprendió a arreglar motocicletas chopper y deportivas.

“Allá hay más facilidades, puedes hacer muchas cosas y vivir de ello. Hay gente que se dedica a oficios raros. Un día conocí a un señor que tocaba de puerta en puerta en las casas ofreciendo servicios de seguridad, y ganaba dinero, la gente le pagaba para que fuera a escoltarlos del trabajo a la casa, él se la pasaba todo el tiempo de un lado a otro, siguiendo el itinerario loco de sus clientes”, me dijo.

Aunque aprovechó su habilidad con la mecánica, Santiago nació con una cualidad más sutil y refinada: la pintura y la artesanía. También goza de la fotografía y se divierte con la música y el cine. En su casa montó una mini galería. En ella trabajan y guardan los artículos de venta, pero también es un espacio para la creación.

Nuestro migrante deportado dialoga con la plástica y trabaja la madera, el barro y la cerámica.

“Hay cosas que hago para mí, no para venta, te voy a regalar algo”. Yo sigo a la espera de ello.

hiram-santiago-2Dejó el taller de motocicletas donde trabajó porque su padrastro murió y tenía que hacerse cargo de los gastos. Se vio obligado a cambiar nuevamente de residencia. Pero él no se siente mal por regresar a México.

Afirma ser una persona libre que puede transitar, como con el idioma, de un país a otro sin ningún problema. Advierte que en todas partes las condiciones son difíciles y siempre sustituye los problemas con una sonrisa. Vaya forma de resolver las cosas. El chiste es que en realidad lo logra; no parece ser el migrante promedio, la ductilidad de su carácter influencia su entorno.

Mientras me platicaba sobre su llegada a México y su condición migratoria, misma que vendrá en la tercera parte de este testimonio, tomó la pequeña cámara que yo traía para fotografiar, se paró sobre un pie y apunto a su ojo. Tomó la foto.

“Esa puedes meterla en la entrevista, que la metan en la página, después te cuento más sobre mi experiencia”, y preguntó:

-¿Tienes el tríptico que me compraste en el Parque de Los Mariachis?

-Sí –respondí-. Está en la sala de mi casa.

 

Júbilo y Delirio: expresiones de la frontera. Parte I

 

FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

* Jonathan Conetl González es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos 'Palabras en primera persona' y el cuadernillo de poemas 'Distancias interiores'.