Sábado 15 Agosto 2020

Las pequeñas grandes fuerzas… O de los fines y los medios

Que “el fin justifica los medios” es un decir que desde pequeñ@s aprendemos. Muchas veces vamos por la vida haciendo esto y lo otro, y siempre, antes o después de cometido el error, encontramos refugio en ese famoso dicho.

Para muestra: Pablo Capanna (Maquinaciones. El otro lado de la Tecnología) nos platica cómo fue que en los Estados Unidos llegaron a la conclusión de que era totalmente necesario ser un Estado Imperialista: “Una de las respuestas más crudas fue la doctrina del destino manifiesto, la cual habla de librar una guerra para terminar con todas las guerras e imponer la paz perpetua. Para ello es necesario crear, poseer el Arma Final, que será clave para alcanzar el poder absoluto. El poder nuclear y el Sistema de Defensa Estratégica fueron algunas de las encarnaciones de esta quimera, que la realidad siempre se encargó de desmentir -continúa Capanna-. No cuesta mucho demostrar que cualquier carrera armamentista solo lleva a la destrucción mutua asegurada.”

Otro ejemplo lo vemos en la actualidad con la llamada democracia que nos venden el Estados y sus institutos político-electorales (todos). Y digo venden  porque precisamente es lo que hacen; apenas el lunes leía un artículo que a la letra dice: “El proceso electoral es en sí una dinámica de venta de un producto llamado candidato en un mercado de mucha competencia, por lo que es necesario resaltar su imagen explotando los deseos y necesidades de los clientes potenciales, los electores, a efecto de penetrar de manera definitiva en su mente y paguen con su voto el día de las elecciones” (P.H. Brubeck, Fotoperiodismo, Año XVI, Num. 162).

Esa democracia-mercado nos enseña a creer, aunque los hechos digan todo lo contrario, que la paz será alcanzada con la toma del poder, que desde el poder será posible desmantelar los excesos que con el poder se ejercen. Una sencilla pero socialmente desastrosa confusión entre fines y medios que nos desvía una y otra vez del verdadero cambio. “En términos técnicos, (dice Gustavo Esteva en Debate, suplemento político, La Jornada, No 2, año 1) lo que seguimos llamando democracia es un dispositivo que cumple una función estratégica de dominación, dentro de un juego de poder. Este dispositivo es una red heterogénea de discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, cosas que se dicen y otras que no se dicen…”.

Creo que cada vez es más evidente la necesidad de agarrar el toro por los cuernos, de mirar de frente al problema. Desde la soberanía alimentaria hasta la administración de justicia, es posible crear una red de acciones individuales que lleven unidos los medios y los fines, que éstos no se separen. Las cooperativas y mercados de alimentos que existen a lo largo y ancho del territorio estadounidense o la justicia autónoma zapatista son ejemplos claros de lo que menciono.

Si logramos entretejer, unir, los fines y los medios, ya no será necesario esperar la realización del fin, sino que el medio estará realizando el fin al momento de su puesta en marcha. Si necesitamos alimento es necesario comenzar a prepararnos técnicamente, a intercambiar semilla, a defender territorios y a recuperarlos y a sembrar y cosechar. Me pregunto por qué hay que esperar a tomar el poder para hacer estas acciones.

Las discusiones sobre la toma del poder se vuelven secundarias cuando se lucha por la autonomía y, cuando ésta se conquista, se defiende siempre.

Además de retrasar el cambio del estado de las cosas, el hecho de tener que esperar a que los medios hagan realidad los fines, siempre pone en peligro toda la energía social utilizada en echarlos a andar; se vuelve impredecible realización de los fines, ya sea debido a voluntades personales o de grupo o, de plano, a causas de fuerza mayor, algunas veces llegando hasta el extremo de que paguen justos por pecadores. ¿Qué sucedió con la ley de desamortización de bienes de Juárez?

“El problema de valorar los medios por encima de los fines (lo cual, como afirmaba Keynes, es la actitud de la economía moderna) es que destruye la libertad del hombre y el poder para elegir los fines que realmente le atraen; el desarrollo de los medios parece que dicta la elección de los fines.” (Schumacher, Lo pequeño es hermoso).

Además, la unión de los fines y los medios, tiene la ventaja de que la lucha y la vida no se separan, como en las organizaciones tradicionales, en las que se sacrifican muchas cosas por “la lucha” o por “el partido”; una mejor vida se logra día a día, uniendo fines y medios.

Las pequeñas grandes fuerzas serán precisamente las que logren arrancarse el velo de los fines siempre justificando los medios.

*Estudiante de Derecho y miembro de #YoSoy132
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