Sábado 15 Junio 2019

Código Político: La disputa por el agua

El proyecto para la construcción de la presa Milpillas en el municipio de Jiménez del Téul se encuentra en una fase de debate público pero en caminos distintos, en donde se bifurcan los foros y se cae en una especie de diálogo de sordos ante un problema de escasez de agua en la zona conurbada Guadalupe-Zacatecas.

Empecinado en autoproclamarse como el gobernador que generó el mayor número de obras de infraestructura en el estado, Miguel Alonso Reyes anunció en la lectura de su V Informe de gobierno el 8 de septiembre de 2015, la construcción de la presa Milpillas con lo cual se abatiría la escasez de agua en Zacatecas.

Alonso Reyes reiteraría la viabilidad de la magna obra hídrica en su VI Informe de gobierno, proyecto que sería retomado por la actual administración de Alejandro Tello Cristerna y que hoy se encuentra en medio del debate, el condicionamiento y la definición política y jurídica.

Además de tinta sobre el tema han corrido también las movilizaciones de algunos ejidatarios que se oponen a la construcción de la mencionada presa, sobre todo de las comunidades de Atotonilco y El Potrero.

El problema de escasez de agua en Zacatecas es ancestral debido, entre otros factores, a la falta de una atención permanente de los gobernantes para disponer por un lado, de una red eficiente de conducción del vital líquido y por el otro, a causa del crecimiento desordenado de la mancha urbana.

Zacatecas ha registrado en los últimos decenios un crecimiento urbano muy fuerte que ha obligado a las autoridades gubernamentales, a proveer cada vez más agua del subsuelo a través de la perforación de pozos, lo que ha provocado un preocupante abatimiento de los mantos freáticos de la entidad.

En Zacatecas existen cuatro sistemas de abastecimiento de agua potable: la Zacatecana que empezó su explotación en 1938; Calera que inició actividad en 1966 y que también es conocido como La Joya; Guadalupe-Bañuelos-San Ramón que inició operaciones en 1982 y el que puso en marcha el ex gobernador Genaro Borrego Estrada en 1991, Benito Juárez, del que dijo que con ese sistema Zacatecas no tendría problemas de abasto en 20 años.

Cabe recordar que durante la mitad del sexenio de Borrego Estrada estalló la crisis de desabasto de agua potable en la zona urbana. Decenas de familia salían a las calles con las cubetas vacías para demandar el vital líquido.

Algunos colonos radicalizaron las acciones al bloquear el Boulevard Adolfo López Mateos y algunas calles del centro de la ciudad, a causa de la carencia de agua potable en las colonias. Borrego Estrada dio solución a esa problemática no sin un dejo de amargura: mi obra está enterrada, no se verá, decía metafóricamente, pero la realidad es que la población aun lo recuerda con gratitud.

Para proveer de agua potable a la población se establecieron tres subsistemas que conjunta e integralmente componen una red de 52 pozos para abastecer a una población creciente.

Para ejemplificar lo anterior es importante mencionar que la zona noreste del municipio de Guadalupe se abastece del sistema Bañuelos-San Ramón, integrado en la actualidad por tuberías dañadas y diseñado para dar servicio a 36 mil habitantes, pero en la actualidad le proporciona el vital líquido a 100 mil usuarios aproximadamente.

A pesar del énfasis que se pone en la problemática del consumo de agua en la zona conurbada Guadalupe-Zacatecas, el problema mayor está en las zonas agrícolas.

De acuerdo a datos de la Comisión Nacional del Agua, aproximadamente el 72% del agua que se extrae de los tres principales sistemas se destina al sector agrícola, el 21% al sector urbano y el resto al sector industrial, lo que significa que el campo consume la mayor parte de la extracción del subsuelo, lo cual se debe en gran parte al derroche de agua en los cultivos y la obsolecencia en los sistemas de riego, entre otros factores.

El pasado 17 de diciembre de 2018 el gobenador Alejandro Tello Cristerna encabezó un foro de análisis sobre la construcción de la presa Milpillas que tuvo el objetivo de socializar el tema, sobre todo después de la oposición de ejidatarios y del involucramiento en su favor de organizaciones sociales, políticas y de académicos universitarios.

Los municipios de Zacatecas y Guadalupe tienen un déficit considerado mínimo de 900 litros por segundo en el suministro, lo que proyecta el abatimiento de los pozos en un período de cinco años, debido a que anualmente los pozos bajan de uno a tres metros, lo que implica elevación de los costos de extracción y agua de menor calidad.

El multicitado proyecto hídrico pretende beneficiar a 515 mil habitantes del corredor  Fresnillo-Zacatecas-Guadalupe, en donde se concentra aproximadamente el 35 por ciento de la población del estado, para lo cual se aprovecharía un título de concesión otorgado por la Conagua (Comisión Nacional del Agua) al gobierno zacatecano por un volumen de 42 millones de metros cúbicos para el aprovechamiento del agua almacenada con fines exclusivos de uso público-urbano.

Existe 2 posturas diametralmente distintas en torno a la construcción de la presa con enfoques técnicos, sociales y productivos muy distintos que no han podido conciliarse, a pesar de los llamados a participar en los foros de análisis que iniciaron desde el año pasado.

Sin embargo el viernes pasado durante la Primera reunión de expertos en manejo integral de cuencas hidrográficas que se realizó bajo el título “propuestas estratégicas para el manejo de la cuenca hidrográfica del Río Milpillas”, el presidente municipal de Zacatecas, Ulises Mejía Haro, de extracción Morenista se pronunció a favor de su realización al señalar lo siguiente:

“Estamos de acuerdo de que se lleve a cabo este proyecto desde el municipio de Zacatecas, porque sabemos que va a garantizar el abastecimien de agua potable a más de 500 mil habitantes y cuando menos siete municipios por los próximos 50 años. Estamos de acuerdo en que podamos trabajar en conjunto pero necesitamos tener la certeza de que podamos concensar de una manera adecuada”.

¿Se podrá concensar el proyecto para la construcción de la presa Milpillas?

Al tiempo.

Director general de logo portico

Twitter: @juangomezac

Código Político: Rocío Nahle y la política energética

Invitada por la Unidad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Zacatecas (su alma mater de la que es Generación 1981-1986) para dictar una conferencia magistral, la senadora Rocío Nahle García puso de manifiesto la nueva visión en la política energética de nuestro país para los próximos 6 años.

 

Abordó distintos temas que van desde la pérdida de soberanía en energéticos hasta la recomposición de los precios de la gasolina y energía eléctrica, la construcción de nuevas refinerías, la generación de oportunidades para los jóvenes y la geopolítica de los hidrocarburos en nuestro mundo globalizado.

 

En los últimos 3 sexenios, la política en hidrocarburos ha sido errática en nuestro país, pues desde el sexenio de José López Portillo, cuando se petrolizó la economía y que se anunció el fallido proyecto de la generación de gas mediante el ducto Cactus-Reynosa, la política energética no se ha reorientado con una visión de estado, sino solamente se han aplicado criterios de corto plazo y pésimamente fundamentados.

 

Las administraciones presidenciales cifraron una gran expectativa en el precio del barril de crudo mexicano en el exterior, lo que permitió una bonanza sexenal en la presidencia de Vicente Fox Quezada, recursos que fueron gastados políticamente pero que nunca llegaron con suficiencia para incentivar a las refinerías y mucho menos para construir más.

 

Las críticas y los análisis de los expertos sobre la creciente dependencia del exterior en materia de abasto del energético de nada sirvieron. El argumento simplista y facilón, pero irresponsable, fue que era más barato importar gas y gasolina del exterior.

 

Las consecuencias de esa visión presidencial y de la toma de decisiones de los últimos sexenios que solo favorecieron al capital extranjero, han colocado al país en una grave dependencia que vulnera su seguridad nacional.

 

En ese contexto la futura secretaria de Energía señaló que: “Hoy nuestro sistema nacional de refinación está subutilizado, está al 40 por ciento. Estamos importando el 80 por ciento de las gasolinas. Si hoy nos cerraran la llave de Estados Unidos, tendríamos severos problemas; no tenemos almacenamiento ni para 2 días”.

 

Esa es la dimensión de la gravedad que tenemos los mexicanos por haber dejado no solo de producir, sino de planear nuestro desarrollo energético en el contexto internacional.

 

Es paradójico que seamos un país productor de petróleo a escala mundial, pero que en la práctica seamos casi 100 por ciento dependiente de la gasolina refinada del exterior, producto energético estratégico para el desarrollo de México y para generar estabilidad.

 

Es por ello que la conferencista señaló que: “Hoy tenemos en el sector energético una grave dependencia, por seguridad nacional un país petrolero debe de planear para ser autosuficiente. Las últimas generaciones que han administrado a este país se han perdido”.

 

Cuidadosa en el lenguaje utilizado en el atril de donde dictó su conferencia, invitada por la Unidad Académica de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Zacatecas y en el marco de Las Jornadas de Ciencias Químicas, Nahle García evitó hacer una referencia directa al actual presidente en funciones, Enrique Peña Nieto.

 

No cuestionó tampoco a la Reforma Energética del actual régimen presidencial que está declinando en su sexenio, pero aportó datos reveladores de la preocupante situación de vulnerabilidad de nuestra seguridad nacional en materia energética.

 

A pesar de ello, el próximo régimen de Andrés Manuel López Obrador no va a cancelar de inmediato la mencionada Reforma Energética, porque generaría un problema mayor, por lo que se le darán 2 años de gracia para observar su comportamiento, “a ver hasta dónde da”, dijo la conferencista.

 

Sin embargo, sí dejó entrever la inequidad en el mercado libre y el rigor fiscal para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Pemex, pero en donde prevalece el favoritismo para las corporaciones trasnacionales.

 

Lo primero que vamos a hacer, dijo Rocío Nahle, es frenar la caída de la producción petrolera. Viene un declive. “Cuando se aprobó la Reforma Energética, en el 2013, nos dijeron que para el 2018 íbamos a producir 3 millones de barriles diarios. En ese momento producíamos 2 millones 400 mil barriles diarios. Hoy estamos en un millón 800 mil barriles diarios”.

 

Rocío Nahle García fue enviada por la Unidad de Ciencias Químicas de la UAZ a realizar sus prácticas a las plantas de Pemex en Pajaritos y después a Cangrejera en el estado de Veracruz hace aproximadamente 30 años. Ya no regresó a Zacatecas. Se especializó como ingeniera petroquímica en el sector paraestatal principalmente.

 

En los últimos años incursionó en la política en Coatzacoalcos, Veracruz, en donde fue electa diputada local y en las elecciones del 2015 participó por el Distrito 11 del estado de Veracruz en el proceso comicial federal. En la pasada LXIII Legislatura fue la coordinadora de los diputados de Morena en San Lázaro y una pieza importante en la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

 

La actual senadora es originaria de Río Grande, Zacatecas, pero con raíces árabes, concretamente del pueblo libanés de Nabathie, de donde emigró su abuelo Luis Nahle Fakih en 1906, de acuerdo al relato detallado que hace su hermano, Arturo Nahle García, actual magistrado del Poder Judicial zacatecano, ex procurador y ex secretario general de Gobierno en el estado, en el artículo De Líbano a Zacatecas: la otra migración y compilado en su libro Relatos, retratos, retazos (Taberna Libraría Editores, 2011).

 

“No nos vamos a aislar”, dijo Rocío Nahle García al referirse al contexto mundial y globalizador de la política petrolera mexicana, y seguramente, que tampoco se aislará de su tierra y de la fuerte influencia que ya tiene en el estado, por la posición que ocupará y por la confianza que en ella deposita el actual presidente electo y próximo presidente de la república a partir del 1 de diciembre de 2018.

 

Al tiempo.

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