Lunes 11 Noviembre 2019

Código Político: El adiós…

Llegó a casa una tarde del 2004 acompañado de su cobija y su camita, de su gracia y su abundante pelusa, con su carga de alegría y ternura que le acompañaría todos los días, las noches y las mañanas que estuvo junto a nosotros, dándonos la generosidad de su felicidad.

Por su mirada pasó la niñez, la adolescencia y la madurez de mis hijas, a las que acompañó siempre en cada una de sus etapas como estudiantes y profesionistas. Cada una de ellas tiene una historia de crecimiento ante este noble animal.

Llegar a casa y encontrarlo en el jardín, siempre expectante, emitiendo algunos ladridos de alerta o de alegría, era parte de su característica habitual. Habría que tener cuidado para que no burlara la reja, pues siempre estuvo en casa y era difícil que pudiera luchar solo contra los riesgos del exterior.

Pero cuando lograba salir era el perro más curioso que se puedan imaginar. Todo lo olía, las piedras, las hierbas, el aire, el humor de la calle. Iba palmo a palmo recorriendo la calle en medio de los ladridos de los perros de los vecinos. No le importaba. Sabía que no podían salir para arrebatarle los aromas que ya eran suyos.

Sin embargo, esas salidas que para él eran parte de saciar su curiosidad y conocer el mundo, para mi familia y en especial para mis hijas se convertía en un drama. Habría que buscarlo rápido, de inmediato. Su fragilidad nos inquietaba, pero, sobre todo, que pudiera perderse y no regresar a casa.

A trancos o en el auto recorríamos el fraccionamiento, casa por casa, palmo a palmo, en su búsqueda. Cuando lo veíamos robando los olores de las hierbas el corazón se desaceleraba y esa fusión, de temor y coraje, se desvanecía junto a los aromas que ya eran de él.

Regresar con él en los brazos o con su correa era devolver la tranquilidad y la alegría a casa, esa casa que no debía abandonar, no por su seguridad, sino para tranquilidad nuestra.

Salir de vacaciones o de paseo era otro problema. ¿Dónde dejarlo? ¿Con quién dejarlo? La primera vez que lo alojamos en una guardería para mascotas no nos sentimos satisfechos. El trato que le habían dado no había sido el adecuado. Tenía demasiado amor para ser tratado con rudeza y frialdad. No lo volvimos a dejar ahí.

Decidimos que era mejor que se quedara en casa, con su dispensador de croquetas y con agua suficiente para los días de nuestra ausencia. Corrimos el riesgo, siempre con la preocupación de su soledad, pero lo hicimos.

Al regreso, apenas escuchaba el ruido del motor del auto estacionándose en la cochera empezaba a ladrar reclamando ¿o reprochando? nuestra presencia. Celebraba con nosotros el regreso a casa. Apenas abría la puerta de servicio y salía disparado como un torpedo empujado por las patas traseras. Daba vueltas y vueltas en el patio, feliz por nuestro regreso.

Durante sus primeros años de vida dormía en el patio de la casa. Le compré su casita en el supermercado para que ahí se guareciera del frío y de la escasa lluvia que suele caer en Zacatecas. Pero creo que el depa no fue de su agrado. Nunca se acostumbró a entrar para estar calientito con su cobija de cuadritos, afelpada y abrigable.

Un buen día mi hija Mariana lo tomó como suyo. En realidad, se lo habían regalado a mi hija Claudia, pero ella se tuvo que ir a estudiar fuera del estado y nos lo dejó con todo y cobijas.

Con Mariana encontró mucho cariño y ternura. Lo adoptó como a un hijo. Ya no permitió que se quedara afuera de casa. Lo metió a su cuarto para nunca más salir de ahí. Ya no se volverían a separar.

Algunas mascotas no solo nos tocan el corazón, sino que nos cambian la vida. A veces no nos damos cuenta, pero cuando echamos la vista hacia atrás, nos percatamos de todo lo que nos dieron.

En mi niñez siempre tuve un perro de compañero a mi lado. Le puse muchos nombres, incluso algunos motes de broma para vacilar a los amigos cuando me preguntaban el nombre de la mascota.

A algunos de estos nobles animales los recuerdo con mucho cariño y agradecimiento porque incluso llegaron a defenderme cuando alguien quería agredirme. Enseñaban los colmillos y se les erizaban los pelos del lomo. Era suficiente para que se alejaran de mí, ya fuera en broma o en serio.

“Copito” ha sido diferente. El nombre se lo pusieron mis hijas porque parecía un copo de nieve, blanco y esponjoso. Se convirtió en un miembro más de la familia.

Hoy nos ha dicho adiós… y con los aromas, se llevó también nuestro cariño y nuestros recuerdos y parte de nuestra historia familiar.

Su moño para la boda lo está aguardando junto con sus chalecos, sus cobijas, sus toallas, sus collares, su correa y su cama para dormir. Aquí seguirá con nosotros, en nuestros recuerdos, en nuestras vivencias y anécdotas.

Hoy cuando llego a casa veo la falta que hace que esté con nosotros. Gracias “Copito” por darnos tanta alegría, paz y tranquilidad.

Los aromas de la calle siempre llegarán contigo a casa.

Al tiempo.

Director general de logo portico

Twitter: @juangomezac

Código Político: Rocío Nahle y la política energética

Invitada por la Unidad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Zacatecas (su alma mater de la que es Generación 1981-1986) para dictar una conferencia magistral, la senadora Rocío Nahle García puso de manifiesto la nueva visión en la política energética de nuestro país para los próximos 6 años.

 

Abordó distintos temas que van desde la pérdida de soberanía en energéticos hasta la recomposición de los precios de la gasolina y energía eléctrica, la construcción de nuevas refinerías, la generación de oportunidades para los jóvenes y la geopolítica de los hidrocarburos en nuestro mundo globalizado.

 

En los últimos 3 sexenios, la política en hidrocarburos ha sido errática en nuestro país, pues desde el sexenio de José López Portillo, cuando se petrolizó la economía y que se anunció el fallido proyecto de la generación de gas mediante el ducto Cactus-Reynosa, la política energética no se ha reorientado con una visión de estado, sino solamente se han aplicado criterios de corto plazo y pésimamente fundamentados.

 

Las administraciones presidenciales cifraron una gran expectativa en el precio del barril de crudo mexicano en el exterior, lo que permitió una bonanza sexenal en la presidencia de Vicente Fox Quezada, recursos que fueron gastados políticamente pero que nunca llegaron con suficiencia para incentivar a las refinerías y mucho menos para construir más.

 

Las críticas y los análisis de los expertos sobre la creciente dependencia del exterior en materia de abasto del energético de nada sirvieron. El argumento simplista y facilón, pero irresponsable, fue que era más barato importar gas y gasolina del exterior.

 

Las consecuencias de esa visión presidencial y de la toma de decisiones de los últimos sexenios que solo favorecieron al capital extranjero, han colocado al país en una grave dependencia que vulnera su seguridad nacional.

 

En ese contexto la futura secretaria de Energía señaló que: “Hoy nuestro sistema nacional de refinación está subutilizado, está al 40 por ciento. Estamos importando el 80 por ciento de las gasolinas. Si hoy nos cerraran la llave de Estados Unidos, tendríamos severos problemas; no tenemos almacenamiento ni para 2 días”.

 

Esa es la dimensión de la gravedad que tenemos los mexicanos por haber dejado no solo de producir, sino de planear nuestro desarrollo energético en el contexto internacional.

 

Es paradójico que seamos un país productor de petróleo a escala mundial, pero que en la práctica seamos casi 100 por ciento dependiente de la gasolina refinada del exterior, producto energético estratégico para el desarrollo de México y para generar estabilidad.

 

Es por ello que la conferencista señaló que: “Hoy tenemos en el sector energético una grave dependencia, por seguridad nacional un país petrolero debe de planear para ser autosuficiente. Las últimas generaciones que han administrado a este país se han perdido”.

 

Cuidadosa en el lenguaje utilizado en el atril de donde dictó su conferencia, invitada por la Unidad Académica de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Zacatecas y en el marco de Las Jornadas de Ciencias Químicas, Nahle García evitó hacer una referencia directa al actual presidente en funciones, Enrique Peña Nieto.

 

No cuestionó tampoco a la Reforma Energética del actual régimen presidencial que está declinando en su sexenio, pero aportó datos reveladores de la preocupante situación de vulnerabilidad de nuestra seguridad nacional en materia energética.

 

A pesar de ello, el próximo régimen de Andrés Manuel López Obrador no va a cancelar de inmediato la mencionada Reforma Energética, porque generaría un problema mayor, por lo que se le darán 2 años de gracia para observar su comportamiento, “a ver hasta dónde da”, dijo la conferencista.

 

Sin embargo, sí dejó entrever la inequidad en el mercado libre y el rigor fiscal para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Pemex, pero en donde prevalece el favoritismo para las corporaciones trasnacionales.

 

Lo primero que vamos a hacer, dijo Rocío Nahle, es frenar la caída de la producción petrolera. Viene un declive. “Cuando se aprobó la Reforma Energética, en el 2013, nos dijeron que para el 2018 íbamos a producir 3 millones de barriles diarios. En ese momento producíamos 2 millones 400 mil barriles diarios. Hoy estamos en un millón 800 mil barriles diarios”.

 

Rocío Nahle García fue enviada por la Unidad de Ciencias Químicas de la UAZ a realizar sus prácticas a las plantas de Pemex en Pajaritos y después a Cangrejera en el estado de Veracruz hace aproximadamente 30 años. Ya no regresó a Zacatecas. Se especializó como ingeniera petroquímica en el sector paraestatal principalmente.

 

En los últimos años incursionó en la política en Coatzacoalcos, Veracruz, en donde fue electa diputada local y en las elecciones del 2015 participó por el Distrito 11 del estado de Veracruz en el proceso comicial federal. En la pasada LXIII Legislatura fue la coordinadora de los diputados de Morena en San Lázaro y una pieza importante en la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

 

La actual senadora es originaria de Río Grande, Zacatecas, pero con raíces árabes, concretamente del pueblo libanés de Nabathie, de donde emigró su abuelo Luis Nahle Fakih en 1906, de acuerdo al relato detallado que hace su hermano, Arturo Nahle García, actual magistrado del Poder Judicial zacatecano, ex procurador y ex secretario general de Gobierno en el estado, en el artículo De Líbano a Zacatecas: la otra migración y compilado en su libro Relatos, retratos, retazos (Taberna Libraría Editores, 2011).

 

“No nos vamos a aislar”, dijo Rocío Nahle García al referirse al contexto mundial y globalizador de la política petrolera mexicana, y seguramente, que tampoco se aislará de su tierra y de la fuerte influencia que ya tiene en el estado, por la posición que ocupará y por la confianza que en ella deposita el actual presidente electo y próximo presidente de la república a partir del 1 de diciembre de 2018.

 

Al tiempo.

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