Domingo 21 Julio 2019

El proceso de selección priísta

  • miguel-alonso-pri¿Qué perfil priÍsta prevalecerá en las boletas?
  •  La victoria, fundamental para la transición
  •  La imagen gubernamental también juega

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) regresa a sus orígenes de selección de candidatos. Regresa a sus añejos  ritos, a los usos y costumbres. Ese proceso que le han copiado el resto de los partidos políticos, aunque no lo quieran aceptar.

Aquí en Zacatecas el fiel de la balanza en la selección de candidatos es sin duda el gobernador en turno. En la transición con los gobiernos perredistas, tanto Ricardo Monreal como Amalia García se erigieron en el factótum en el “palomeo” de las listas de candidatos.

¿Cuál será la lista que tenga una mayor preferencia en el registro de candidatos al Congreso del Estado y a los 58 ayuntamientos?

Los priístas de viejo cuño, los que perdieron la elección de 1998 y que vieron la desbandada de su militancia al Partido de la Revolución Democrática, los que perdieron las campañas federales y que fueron arrinconados en la marginación de las preferencias electorales, no han regresado del todo a saborear las mieles del poder.

Esos priístas están a la espera de una oportunidad para participar en la campaña electoral 2013, a la que deberán llegar con su trayectoria, con su experiencia, con sus convicciones y con sus lealtades a un partido político.

En la otra sala de espera están los neopriístas, los que regresaron al PRI porque en 1998 le pusieron  los clavos al ataúd de la derrota electoral, los que saltaron ese año  al Partido de la Revolución Democrática y bajos sus colores probaron las mieles del poder.

También están los jóvenes neopriístas que acompañaron al actual gobernador en las distintas responsabilidades que ha desempeñado en los puestos de elección popular y en la administración pública.

¿Cómo se entreverarán estos dos perfiles de políticos en la conformación de las listas de candidatos de mayoría y de representación proporcional?

El PRI confía en que la disciplina partidaria someterá a los inconformes y las rebeliones y, por ello, trabaja por que todos los candidatos sean de unidad, pero no está ajeno del desborde de pasiones.

El Comité Ejecutivo Nacional está a unas cuantas horas de dar a conocer su convocatoria y las reglas para el registro de candidatos, mientras aquí en Zacatecas la dirigencia estatal cabildea con el dirigente nacional petista, Alberto Anaya, y con el Partido Nueva Alianza (Panal) las condiciones para consolidar una coalición electoral.

Lo inédito, lo inesperado, sucede en Zacatecas, que ha sido punta de lanza de los cambios políticos que se ha generado en el país en los últimos  años.

En esta elección estatal, la intermedia, como le llaman algunos políticos, es fundamental para la transición del gobernador Miguel Alonso Reyes y constituye la consolidación de su administración, su trascendencia en el gobierno 2010-2016.

Es por ello que deberá garantizar la mayoría en el Congreso no solo bajo los colores de un partido político, sino con legisladores afines que le garanticen una Legislatura en la que pueda apoyarse para la modernización de las leyes.

Pero no solamente el Congreso tiene que ver con la normatividad, sino con el nombramiento de funcionarios, de magistrados, consejeros y presidentes de organismos autónomos; con la revisión y aprobación de cuentas públicas de ayuntamientos y del propio Poder Ejecutivo, así como las sanciones correspondientes.

El Poder Legislativo constituye un contrapeso al resto de los poderes, y tener la mayoría en el recinto es fundamental –aunque no definitivo- en la conducción política de un estado; sobre todo, permite la legitimidad de las acciones del resto de los poderes y de su actuación en la vida pública.

Mientras tanto, mantener el gobierno en la mayoría de los 58 ayuntamientos y, en especial, en las presidencias de mayor rentabilidad electoral, garantiza  la conducción político-electoral de la transición sexenal. Es un elemento imprescindible.

Así que el gobernador Miguel Alonso deberá emplearse a fondo, con estrategias eficaces, con discursos que penetren en el electorado y, sobre todo, con excelentes candidatos y candidatas que le garanticen una victoria en los comicios del presente año.

Pero requiere de diputados afines, que se identifiquen con el mandatario. La pregunta es: ¿Los priistas de viejo cuño o los alonsistas le garantizarán la victoria y, por ende, la mayoría?

Hay un elemento más: la imagen gubernamental, tanto estatal como municipal, también será un factor que incida en las preferencias electorales en los comicios próximos.

En las urnas es donde se califica también a los gobernantes.

El PRI obtuvo “carro completo” en las elección federales pasadas, en donde el factor Peña Nieto jugó un papel preponderante en las preferencias electorales, pero hoy el presidente de la República ya no juega, participan otro tipo de estrategias y programas que inciden en la inducción del voto, pero no el personaje.

La alianza electoral con el Partido Verde Ecologista de México y el Panal fueron también determinantes en la victoria electoral pasada, pero hoy la estrategia local va en otro sentido, al menos así se perfila.

Todo parece indicar que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el “histórico aliado”, no irá con el PRI en este proceso electoral y, en cambio, la tendencia nos dice que el Partido del Trabajo y el Partido Nueva Alianza le acompañarán en las boletas electorales.

Al tiempo.

 

FOTO: ARCHIVO

 

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