Viernes 10 Abril 2020

El “megacrédito” y sus implicaciones

•    Contradicciones en la deuda pública
•    Padece Zacatecas “asfixia financiera”
•    Megapréstamo Vs. parálisis económica


A finales del año pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dio a conocer que Zacatecas era, junto con Durango y Tlaxcala, uno de los tres estados que menor deuda pública reportó al final de la administración inmediata anterior, al ubicarse en 718 millones de pesos sus adeudos.


El pasado jueves y después de una maratónica sesión, la LX Legislatura del Estado aprobó con 23 votos a favor la iniciativa de decreto de deuda por 4 mil 897 millones de pesos, lo que constituye la mayor autorización de empréstito para un gobierno en la historia de Zacatecas.

No es nada menor. La actual administración le apostó al acopio de recursos económicos para iniciar el despegue de una administración que se ha visto “atorada” por dos causas que hasta este momento han ocupado los principales titulares de los medios de comunicación y la mayor atención de la opinión pública zacatecana: el ajuste de cuentas a la exmandataria Amalia García Medina y la crisis de inseguridad que vive el estado.

El gobierno estatal ha colocado las naranjas en una sola cesta al depositar todos sus esfuerzos en un megacrédito, pues a solo dos meses de enviar su informe de labores al Congreso estatal, no ha podido despegar.

Pero además, la actual administración está velando armas para el próximo año que es eminentemente electoral, ya que se juega el destino del país en las elecciones presidenciales, cuando se observa un avance sólido del Partido Revolucionario Institucional en los comicios estatales de este fin de semana, en donde se anticipa un avance preliminar en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, además de tener una ventaja en Pachuca, Hidalgo.

El gobernador Miguel Alonso Reyes tiene la presión en el ámbito doméstico a causa de la precariedad financiera, pese a que el Congreso le autorizó un “histórico” presupuesto superior a los 21 mil millones de pesos, recursos que no han estimulado la economía local por venir etiquetados y sujetos a la propuesta de proyectos de desarrollo del gobierno estatal, lo que ha generado un fuerte cuestionamiento por parte de la fracción parlamentaria federal perredista.

Recomposición de fuerzas
Empero el gobernador Miguel Alonso tiene prisa y decidió el camino del endeudamiento, a pesar de que es el más grande en la historia de las finanzas estatales, lo que eleva el riesgo en la eficiencia de su aplicación, puesto que si los zacatecanos no ven resultados en el corto plazo, se revertirá en contra de la actual administración y los costos políticos, sociales y electorales podrían ser desastrosos.

En este contexto el gobernador Alonso Reyes decidió ir de la mano de Acción Nacional en el Congreso, cuyo principal mediador en los acuerdos políticos pactados fue el senador de la República, José Isabel Trejo Reyes.

El Congreso definió la correlación de fuerzas actuantes en este momento en Zacatecas, puesto que la alianza con Acción Nacional pone de manifiesto un acuerdo político que corre por una línea muy delgada y que tendrá seguramente su terminación durante la elección presidencial del próximo año, cuando los panistas cierren filas en torno a Felipe Calderón y el candidato presidencial albiazul. Ahí se verán los costos.

El resto de las fuerzas políticas representadas en el Congreso evidencian una polarización y división en sus fracciones parlamentarias. Por ejemplo, en el Partido de la Revolución Democrática los diputados Gerardo Romo y Francisco Javier Carrillo Rincón votaron a favor de la petición del Ejecutivo, mientras que en Convergencia por la Democracia, María de la Luz Domínguez votó en contra y Alfredo Barajas Romo a favor del megacrédito.

El caso del Partido del Trabajo merece un análisis por separado, pero basta decir que manifestaron su postura en contra y decidieron salir en bloque de la sesión del jueves pasado, para no avalar lo que calificaron de “una mentira” para el pueblo de Zacatecas.

Los riesgos financieros
Pero hasta este momento ningún funcionario ha comentado los riesgos financieros que conlleva contraer una deuda de estas proporciones y, por supuesto, tampoco han especificado una corrida financiera, aunque han aventurado un pronóstico muy “optimista” en cuanto a la Tasa Interbancaria, lo cual no es del todo probable a causa de la mala imagen que ganó el gobierno de Zacatecas por haber incumplido el pago de un crédito a corto plazo con Banamex.

Cabe recordar que el pasado 21 de marzo el diario Excélsior publicó una información en su portal de internet en el que daba a conocer que Zacatecas y Aguascalientes habían sido boletinados al buró de crédito, por incumplir con sus pagos con la banca comercial.

“El grupo Interacciones mandó al buró de crédito al primer estado. El segundo, en cambio, tuvo que solicitar una reestructura con Banamex”.

El citado diario señaló también lo siguiente:
“Otro de los casos fue Zacatecas, que, durante la gestión de Amalia García se vio en la necesidad de reestructurar su adeudo con Banamex”.

“La cartera vencida de los pasivos de entidades y ayuntamientos con la banca comercial se catapultó en el último año”.

“De septiembre de 2009 a igual mes de 2010 la morosidad se triplicó. Según cifras del Banco de México, las entidades federativas y las alcaldías contaban con una cartera vencida de 82.4 millones de pesos, cifra que se disparó a 302.4 millones 365 días después”.

Es importante mencionar que la exgobernadora Amalia García Medina no liquidó en su totalidad el crédito con Banamex, pero que la deuda institucional no fue liquidada por la administración  entrante y que, al contrario, se utilizó el incumplimiento como una de las observaciones en contra de la pasada administración para fincarle responsabilidad administrativa.

Dicho en otras palabras, no se actuó de manera institucional, lo que causó que la administración actual fuera boletinada, puesto que a la banca no le interesan los pleitos políticos sino el “cash” y el cumplimiento de cada cliente.

Lo anterior significa que Zacatecas no está dentro de las preferencias bancarias y que, por lo tanto, la tasa que podría aplicarse al nuevo empréstito, podría elevar la tasa interbancaria, a causa del mal comportamiento en sus responsabilidades institucionales. Ese es el costo de una decisión.

Si el estado sufre una “asfixia financiera” la actual administración debió optar primero por un plan de choque, esto es, un programa de austeridad para contener la precariedad de las finanzas públicas y enviar un mensaje de control y disciplina administrativa a la sociedad zacatecana.

Pero la actual administración tiene prisa y decidió correr el alto riesgo del endeudamiento.

Al tiempo.