Viernes 6 Diciembre 2019

El fenómeno rebasó a autoridades y medios

•    Zacatecas se paralizó por el ambiente de tensión
•    Las redes sociales, nueva forma de expresión social
•    No se está haciendo la lectura correcta


La balacera ocurrida el martes pasado en la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe nos evidencia los cambios bruscos que está sufriendo la sociedad zacatecana, y que se manifestarán de distintas maneras.


Uno de estos cambios que hemos registrado es el uso de las redes sociales no solo entre los jóvenes, sino entre las personas adultas y los menores de edad.

La noche del martes se conectaron de una manera impresionante.

Las primeras informaciones que empezaron a proliferar en el ámbito estatal fueron las que filtraron en Facebook los cibernautas, además de los mensajes de texto a través de celulares y las llamadas telefónicas.

A pesar de que el número de computadoras entre la población de Zacatecas es todavía escasa, la velocidad con la que fluyó la información no es cosa menor.

Pero no solamente la velocidad con que se transmiten los mensajes es impresionante, sino también la credibilidad que están alcanzando es algo que llama la atención, porque mientras algunos medios de comunicación llevan decenas de años circulando o escuchándose en Zacatecas, las redes sociales han logrado en este momento una gran penetración entre la población en un tiempo menor.

Facebook y Twitter fueron los dos espacios que ayer informaron de manera inmediata y rápida a los zacatecanos e incluso, el conductor del noticiero estelar de Televisa, Joaquín López Dóriga, citó una cuenta de Twitter de Zacatecas para dar a conocer una pequeña parte de lo que estaba sucediendo en el estado, ante la carencia de información de su corresponsalía en ese momento.

Sin embargo, el procurador del estado Arturo Nahle García en conferencia de prensa descalificó este día la información que se generó en algunas cuentas de las redes sociales, a las que llamó impulsoras de  una “campaña perversa”.

Por la tarde sostuvo una entrevista en la radio comercial en la que recibió muchas llamadas de reclamos sociales que le exigían informar con la verdad. No eran cuestionamientos los que se le enviaban al responsable de preservar el Estado de Derecho en la entidad, sino muestras de una severa indignación ciudadana en contra del funcionario público al que le exigían hablar con la verdad sobre los hechos que impactaron a los zacatecanos.

Creo que los responsables de conducir en este momento al estado de Zacatecas no están haciendo el análisis correctamente. No se trata de responder con ironías a los reclamos de una sociedad que hoy vive momentos de incertidumbre y que se siente amenazada en su integridad física y la de sus seres queridos.

Es importante entender también que un nuevo ciudadano hace acto de presencia ante este tipo de acontecimientos, en donde muestra su incredulidad ante una autoridad que no está descifrando correctamente este momento de tensión social.

Este fenómeno nos muestra también que tanto la autoridad como los medios de comunicación han sido rebasados por un ciudadano que obtiene nuevos instrumentos para comunicarse, para informarse, para mostrar su indignación y su malestar por el deterioro que hoy cimbra al país y a Zacatecas.

Un ejemplo de este fenómeno social se refleja en la suspensión extraoficial de clases en el sistema escolar público y privado, en el cierre de comercios y restaurantes y en la suspensión de actividades administrativas en el sector público, tanto en el Gobierno del Estado como en el Congreso local.

Zacatecas se paralizó. A las siete de la tarde las calles del Centro Histórico lucían vacías y se respiraba un ambiente de tensión.

A pesar de las vehementes declaraciones del procurador Arturo Nahle y del vocero oficial Mario Caballero, los ciudadanos decidieron darle mayor credibilidad a los rumores y a la sensación de incertidumbre que permearon durante todo el día y que volvieron a manifestarse en algunas cuentas de las redes sociales.

Esta reacción social es parte de los cambios que vive el mundo en donde éstos están precipitando las transformaciones de los medios de comunicación y de los gobiernos regionales. Un ejemplo lo vemos en los acontecimientos en Egipto, en donde los ciudadanos reclaman el fin de una larga etapa de autoritarismo e ineficacia.

Esta nueva oleada de cambio ha llegado también a Zacatecas. Las autoridades no deben desestimar estas transformaciones so pena de llevar en el pecado la penitencia que deberían de cumplir cuando los ciudadanos salgan a la calle a reclamar su derecho a vivir en paz y armonía, cuando reclamen eficacia en la conducción gubernamental.

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