Martes 21 Noviembre 2017

El otro balance

A la política se asiste por convicción o por interés. Los que hacen política por esta última razón piensan que todo se trata de ganar: al costo que sea y dejando trozos de dignidad en el camino.

Parafraseando a François Mitterrand, este tipo de personas, cuando están en el bosque, solo ven leña para cortar árboles.

Quienes encontramos en la política nuestra vocación, preferimos pensar en el largo plazo.  

La elección de ayer dejó muy desmotivados a muchas ciudadanas y a muchos ciudadanos que no están conformes con el rumbo de Zacatecas.

Aparentemente, deja al gobernador y al PRI en una posición inmejorable para la sucesión. De un plumazo, tras los resultados electorales en Fresnillo, Guadalupe y Zacatecas, “borra” a los tres principales aspirantes de la oposición a la sucesión: David Monreal, Rafael Flores y Carlos Puente.

Quienes no aceptamos la imposición del gobernador, se ufanan, fuimos derrotados en las urnas. Pero hay que ver de cerca los números para hacer un balance distinto al de la Casa de Gobierno.

Tan solo entre el 2012 y el 2013, el PRI perdió alrededor de cien mil votos. Los perfiles de los candidatos impuestos, que quizás podamos conceder hayan sido buenos para “ser vendidos” como productos de mercadotecnia electoral, ofrecen muchas incógnitas sobre lo que será su gobierno.

El PRI ganó a costa de violar los topes de gasto en las elecciones de Fresnillo, Guadalupe y Zacatecas, y generando múltiples compromisos financieros, legales e ilegales, que nos obligarán a vigilar con lupa dichos gobiernos municipales.

Y también hay que decirlo: el PRI ganó por la soberbia de la oposición.

El PT, excluido de la coalición PAN-PRD de manera prepotente, se convierte en la segunda fuerza electoral del estado, con una dirigente excepcional y un liderazgo regional en el sureste (José Luis Figueroa) que deben de ser el futuro de dicho partido, entrampado en una costosa y absurda disputa de poder entre históricos y monrealistas que debiera ser superada por un relevo generacional.

El PAN-PRD pagó cara la exclusión de los mejores perfiles. La ambición de regidurías y diputaciones plurinominales de los jefes de sus tribus los llevó a una estrepitosa derrota.

En el caso de Guadalupe, nosotros competimos por Movimiento Ciudadano, una marca que iniciaba con una intención de voto del 1%, y contra la idea de que la alternativa al PRI era una coalición, perdimos tiempo, ya que el PAN y el PRD decidieron postular a un candidato sin trabajo de base que solo dividió el voto de la oposición.

Rafael Flores Mendoza es el gran perdedor de la contienda. Diversos actores políticos de la izquierda le planteamos hace unos meses una fórmula de unidad que garantizaba el triunfo electoral en los dos distritos electorales y en la presidencia municipal: Claudia Anaya, un servidor y el propio Flores Mendoza.

Anteponiendo sus intereses personales, fue derrotado por una candidata desconocida en Guadalupe y puso al PRD en riesgo de pasar a ser la tercera fuerza electoral del municipio, pese a que la inversión de su partido en publicidad y el reparto de programas sociales quintuplicó nuestro gasto de campaña.

Los votantes del PT, el PVEM y Nueva Alianza hubieran sido fácilmente atraídos a una coalición opositora que se hubiera construido con altura de miras y no en la lógica del reparto de cuotas.

En el resto del estado hay buenas noticias: la victoria de un Miguel Torres renovado que fue capaz de vencer a uno de los alfiles del alonsismo, el triunfo de José Viramontes “Pepe Pasteles” que supo ser perseverante para convertir sus descalabros en éxitos y la mejor noticia de todas: la proeza de Raúl De Luna Tovar, candidato independiente que se convertirá en alcalde de Enrique Estrada a partir de septiembre próximo.

Si la oposición se quiere reconstruir en Zacatecas se deben de hacer a un lado los proyectos personales para el 2016, y poner más atención en los verdaderos liderazgos regionales.

Debemos todos ayudar a que en Villanueva, Jerez, Enrique Estrada y muchos otros municipios se conformen gobiernos de coalición y a que en Guadalupe, Zacatecas y Fresnillo se aglutinen expresiones de oposición responsable, que den seguimiento a las desmesuradas promesas de campaña del PRI.

También es obligación moral que exijamos todos al IEEZ limpiar, hasta donde sea posible, un proceso electoral contaminado por recursos ilícitos provenientes del gobierno y de la delincuencia organizada.

La lucha por transformar Zacatecas apenas inicia. Es tiempo de escoger el lugar que queremos ocupar en esa historia.

Mañana, empezamos otra vez.

*Jorge Álvarez Máynez. Candidato a presidente municipal de Guadalupe por Movimiento Ciudadano y diputado local con licencia

yndice