Jueves 30 Junio 2022

Salud y nutrición de los jóvenes y niños migrantes

Giselle Arellano destaca necesidad de garantizar sus derechos

La violencia, la pobreza y el acceso limitado a servicios sociales y a una alimentación de calidad afectan la vida de niñas, niños y adolescentes de México y algunos países de Centroamérica, señaló la analista del fenómeno migrante Giselle Arellano Ávila, al agregar que esto los obliga a tomar la difícil decisión de dejar sus países.

La también migrante indicó que se constata un incremento de casos en que los niños transitan solos por México hacia la frontera con Estados Unidos para reunirse con sus familiares que viven en aquel país o buscando una vida mejor, sin importar que los niños y niñas migrantes se vuelvan muy vulnerables a situaciones que pueden violentar sus derechos.

En este sentido, Giselle Arellano Ávila lamentó que los niños y niñas migrantes corren el riesgo de sufrir hambre y frío en su trayecto, de padecer enfermedades, sin tener acceso a servicios de salud, de ser explotados por el crimen organizado y de ser detenidos, además de otros tipos de violencia y discriminación por parte de la población de los lugares que atraviesan, situaciones que tienen graves consecuencias para su salud mental y su bienestar.

Ante la detención de niñas, niños y adolescentes en estaciones migratorias, Arellano Ávila informó que la Unicef desarrolló un modelo de opciones de cuidado alternativo para niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados y un manual para su implementación, que resulta insuficiente por el universo que debe ser atendido.

Sin embargo, subrayó que el aumento de niños migrantes en México ha crecido espectacularmente desde el inicio del año 2021 pasando de 380 a casi 3.500 en 3 meses, lo que refleja que el incremento es 9 veces superior, tal como lo señala el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

En este tenor, Giselle Arellano Ávila resaltó que en muchos albergues mexicanos, los niños, niñas y adolescentes representan al menos el 30 por ciento de la población migrante, donde la mitad de ellos han viajado sin sus padres, lo que supone la mayor proporción jamás registrada en México, convirtiéndolo en un país de origen, tránsito y retorno para estos niños, niñas y adolescentes migrantes que provienen en su mayoría de Honduras, Guatemala y El Salvador.

Asimismo, destacó que los niños, niñas y adolescentes en su gran mayoría presentan síntomas de desnutrición y falta de alimentación adecuada debido a su condición de migrantes; esto no hace más que aumentar sus carencias y queda claro que parte de la atención hacia ellos implica garantizar que se satisfagan las necesidades básicas de nutrición adecuada.