Jueves 30 Junio 2022

Explotación humana o esclavitud moderna

Señala Giselle Arellano largos periodos laborales sin una paga justa

Atraídos por la economía norteamericana, miles de mexicanos de estados como Michoacán, Nayarit, Guerrero, Guanajuato, Hidalgo, Oaxaca, San Luis Potosí y Zacatecas emigran a Estados Unidos buscando mejores oportunidades de vida laboral.

En este tenor, la analista del fenómeno migratorio Giselle Arellano Ávila indicó que, de acuerdo a información emitida por el Inegi, los estados mencionados son las entidades con mayor flujo de migrantes hacia Estados Unidos, alcanzando hasta un 98 por ciento.

Estas proporciones tan altas de migrantes no se ven afectadas aun cuando los mexicanos ilegales son vistos como mano de obra barata y los mayores empleadores son en el ramo de la agricultura y la construcción, donde por las largas jornadas laborales son vistos como los “esclavos modernos”

En este sentido, Giselle Arellano Ávila destacó que es allí donde se refleja claramente la explotación de los constructores o productores hacia los trabajadores ilegales quienes, con el fin de obtener unos cuantos dólares, soportan largas jornadas y muchas veces hasta maltratos y amenazas de ser denunciados a migración si no cumplen con lo encomendado.

Un ejemplo claro de explotación o esclavitud moderna -mencionó Arellano Ávila- es el que se vive en el sector agrícola, que ocupa el 30 por ciento de empleadores en la industria estadounidense y que obliga a sus trabajadores a cubrir largos periodos laborales sin una paga justa ni acorde a lo realizado.

A la agricultura le sigue la construcción, y agregó que este sector ocupa el 19.5 por ciento en la economía del país vecino, porcentaje que permite la contratación de cientos de trabajadores, a los cuales se les somete a jornadas de trabajo sin importar su condición migratoria.

A estos sectores le siguen la hotelería y recreación con un 14 por ciento y en menor porcentaje la minería y servicios generales como talleres mecánicos, salones de belleza, lavanderías, funerarias, entre otras.

Estos sectores, al igual que los anteriores, abusan de las condiciones migratorias de los solicitantes, quienes son contratados sin darles la certeza laboral y mucho menos un salario digno.

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