Viernes 24 Noviembre 2017

Los enredos del sistema gobernante

Las capturas de los exgobernadores de Tamaulipas y Veracruz, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Javier Duarte de Ochoa, muestran la fragilidad del sistema gobernante y los excesos de lo que el propio presidente Enrique Peña Nieto llamó "la nueva generación de políticos priistas".

Ambas detenciones, una en Florencia, Italia, la cuna del Renacimiento, y la otra en Centroamérica, en Guatemala, donde la pobreza y el rezago social son una de sus características, evidencian también que la nueva generación de políticos priistas tienen pies de barro, está sentada en la corrupción, la voracidad y el cinismo.

Hoy día el sistema gobernante tiene un fuerte dolor de cabeza. Se le salió de control la captura de Tomás Yarrington. Confió en la discreción y habilidad del exgobernante tamaulipeco, quien llevaba varios años prófugo de la justicia mexicana y estadunidense.

Yarrington fue un protegido de los gobiernos priistas. El 30 de enero de 2012 la Procuraduría General de la República (PGR) dio a conocer que el exgobernador era investigado por presunto lavado de dineros, delitos fiscales y enriquecimiento ilícito. Eran los últimos meses de la administración calderonista.

El regreso del PRI a los Pinos le facilitó a Yarrington su estancia en el viejo mundo. Ahí eligió Italia para vivir una larga temporada y disfrutar de la protección del gobierno de su natal Tamaulipas y del de la república.

Sin embargo la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) también le enderezó cargos por presuntas componendas económicas con el cártel del Golfo, a cambio de la protección de su gobierno. También trascendieron eventuales vínculos con los Zetas.

Esta investigación del gobierno norteamericano a través de la DEA y su seguimiento después de que se activara la ficha roja para su búsqueda internacional, fue la que provocó su detención por parte de la policía italiana.

El gobierno mexicano solo simuló. El pasado 21 de noviembre la PGR ofreció una recompensa de 15 millones de pesos a quien aportara información para la captura del político, y al mes siguiente, el 16 de diciembre de 2016 fue expulsado de las filas de su partido, el Revolucionario Institucional.

Hasta ahí. No hubo seguimiento del gobierno mexicano para su captura, de acuerdo a las versiones de la policía italiana que informó que actuó a petición del gobierno norteamericano.

La detención en Florencia aceleró, sin duda, la detención de Javier Duarte de Ochoa, el más voraz –hasta el momento- de los gobernadores veracruzanos en materia de corrupción, bajo cuyo mandato se registró la desaparición de 15 mil personas y el asesinato de 16 periodistas, de acuerdo a información de Artículo 19.

Y es que con la captura del exgobernador veracruzano se pretende simular que el gobierno de Enrique Peña Nieto está decidido a castigar a los mandatarios corruptos, pero los hechos contradicen al mensaje enviado a la opinión pública.

En este contexto también se pretende aprovechar el mensaje para apuntalar la campaña del candidato priista en el Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, quien ha mostrado los titubeos y contradicciones de su inmadurez política, tanto en la campaña de proselitismo electoral como en las mesas de discusión en la televisión abierta.

En su cuenta de Twitter el aspirante priista al gobierno mexiquense publicó 19 horas después de la detención de Duarte lo siguiente:

Mi reconocimiento a la @PGR_mx por la detención de Javier Duarte que refrenda su compromiso y convicción contra la corrupción y la impunidad.

Es evidente que los estrategas electorales gubernamentales intentan también capitalizar la captura del exmandatario de Veracruz, para manipular a la sociedad mexicana y generar un escenario de combate peñista en contra de exgobernadores corruptos, apostándole también a la elección presidencial del 2018.

El presidente Enrique Peña Nieto ha carecido de un equipo de profesionales en el manejo de la comunicación social. Las personas que han participado en esta área en la presidencia de la República, son jóvenes con poca experiencia en el conocimiento y manejo de medios de comunicación –formales y digitales-, y en el caso de las redes sociales, su actuación ha sido un rotundo fracaso.

Si bien es cierto que los errores de algunos de los miembros del gabinete y del propio presidente Peña han aportado un gran porcentaje a los niveles de deterioro gubernamental, también lo es el pésimo manejo de la comunicación presidencial.

La mala imagen y conducción del gobierno del mandatario Peña Nieto, ha generado la escasez de perfiles y de liderazgos que encabecen una precandidatura fuerte, sólida, en la presente sucesión gubernamental.

Este es el escenario que rodea la captura de sendos exgobernadores priistas, en un entorno en el que los mexicanos son, por decir lo menos, escépticos de la aplicación de la justicia y del Estado de Derecho.

Las bodegas de Javier Duarte encontradas en Córdoba, Veracruz, los departamentos con millones de pesos en efectivo en la Ciudad de México , las propiedades y terrenos en otros lugares, y un largo etcétera, solo son pequeñas pruebas de la impunidad de los gobernadores mexicanos a quienes particularmente en esta administración, no solo se les ha protegido sino premiado y hasta "reconocido", el trabajo en las nuevas encomiendas otorgadas, como es el caso del exgobernador de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes, protegido por la impunidad presidencial cuando aún no se termina el proceso de revisión a las observaciones, por más de 6 mil millones de pesos en cuentas públicas de su administración realizadas por la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública.

¿Yarrington y Duarte serán extraditados a México?

En el primer caso el gobierno norteamericano a través de la DEA lo reclama, pero en el segundo, la capa protectora del gobierno mexicano le ampara.

Al tiempo

 

Director general de logo portico

@juangomezac

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