Miércoles 21 Octubre 2020

El chilango de la casa grande. Última parte

frontera-1Última parte. Resquicios de la historia

Bienvenidos. Los Testimonios de la Frontera son eco de voces que no se apagan. Por ahí va su cauce, repiten a sus hacedores y su historia. Nuestros testimonios son emisores de momentos predilectos, recolectados en el collage fronterizo.

Esta semana cerramos el de Sergio Daniel Benítez, “El chilango de la casa grande”. Por ahí va la tirada porque ¿quién va a decir que la historia no tiene resquicios? Periodos que uno hubiera preferido conservar que ya son parte del pasado. Ni hablar.

El truco de este espacio en Zacatecasonline es andar por esos resquicios, cualquier cantidad de episodios. Hemos visto a lo largo de este trayecto el paso de Sergio Benitez por Altar Sonora, el vía crucis desértico, forzoso en el cruce ilegal. Vimos el trabajo, la convivencia y, finalmente, la caída en las drogas. Todo eso desembocado en su regreso a México.

“Llévate la historia, donde yo no pueda
encontrarla, ahogada en las dunas, entiérrala en
 el mar. Bórrame las manos, sacame del miedo
 de esa calle, vendame los ojos y tírame a matar”.
        - Llevate la historia, Real de Catorce.

Estoy convencido. Para el migrante existen dos momentos particularmente complejos que definen al fenómeno: la ida y el regreso. Todos los testimonios confirman haber experimentado cambios en ambas etapas, como si al regresar detectaran las fisuras de su país natal.

Refieren haber experimentado de todo: nostalgia, tristeza, pena, pero coinciden en una cosa: a su regreso, México les resulta descepcionante. Ven a ojo pelón las carencias económicas, que acumulan desperdicios de una sociedad convulsionada, generando vicios y, recientemente, violencia desbordada.

La anuncié a Sergio que estábamos cerrando el testimonio. Le propuse que hiciéramos un collage de lo que me comentó. Aceptó. Entre todo, recopilamos información nueva. Optamos por ver su presente: su vida en Mexicali, su trabajo y sus planes.
-    ¿Cuánto tiempo estuviste en Estados Unidos?

frontera-2-    Diez años. En ellos hice lo que la mayoría de los mexicanos hacen allá, trabajar y formar una familia. Allá la gente se reúne, convives con otros mexicanos, pero los que son legales tratarán de aplastarte. No toleran la competencia, es ridículo.

-    ¿Tienes planes de regresar?

-    Probablemente. Aquí he invitado a no hacerlo, quizá sea esa la mejor opción. Déjame decirte que allá nunca te sentirás en casa. No tienes tu gente, los colores, la comida. Es normal, lo anormal sería esperar tener lo que tenías en un lugar completamente diferente.

-    ¿Cuáles son tus planes?

-    Supe que la empresa donde trabajo abrirá nuevas sucursales en otros estados de la república. No sé si sea cierto, pero si es así me gustaría mucho pedir mi cambio. Son ciudades del centro del país, como Michoacán, y uno se siente bien cuando está en casa.

-    ¿Cómo es el trato entre mexicanos en Estados Unidos, lo que viste?

-    Somos muy unidos, como aquí, conocidos por hermanarnos y apoyarnos, también por fiesteros. Uno celebra allá con la gente y se ha vuelto algo normal hasta para los policías. Ellos saben que no hay delitos cuando uno celebra. Es normal la vivienda compartida. Los gastos son muchos y la paga no siempre alcanza; además hay que ahorrar y enviar remesas.

Pero siempre hay una parte mala, oscura. Algunos mexicanos se han perdido, otros ya no conocen el país y creen ser de aquí. Lamentablemente muchas veces esas personas se llevan a las demás entre las patas, se la pasan en el desmadre, chingando a la gente. Otros que hemos pasado por eso maduramos, cambiamos.

 

fronteraActualmente comparte una casa, tratando de seguir el mismo estilo de vida que en Estados Unidos. “Rento la casa, es bonita y grande, sale más caro pero es cierto que cuando pruebas un Mercedez ya no te gusta el Vocho.
-    ¿Dijiste que te sientes un poco decepcionado, por qué?

-     No. Dije que me siento muy decepcionado. México es un país precioso. Aquí nací y siempre estaré orgulloso, pero es una lástima que mucha gente tenga que migrar. Entonces, esa decepción aumenta porque llegas acostumbrado a un estilo de vida y te das cuenta de que aquí no puedes conseguirlo. Es estresante. Todo es parte del show.

-    ¿A qué te dedicas?

-    Trabajo dentro de un equipo de logística empresarial. Mantenemos el orden dentro de la empresa. Me gusta mi trabajo, soy trabajador, pero también me gusta un buen estilo de vida. Tengo dos maneras de conseguirlo, si llegara a cruzar nuevamente corro el riesgo de ser deportado.

Por otra parte podría llegar hasta Arizona, ir con mi compadre y buscar trabajo, cambiar de ciudad o esperar a que se dé un cambio en la empresa, irme al centro del país y ser feliz. Trabajar en ello, las cosas no llegan solas, uno tiene que buscarlas. Ya estuvo de tanta pasividad política, uno no puede confiar en esa gente que dirige, no vale la pena. Lo mejor es hacer las cosas uno mismo.

 

Sergio vive esa disyuntiva, elección que no hará al vapor. Al parecer, su predilección está en la tranquilidad. Noté su convencimiento por estar bien, en un lugar agradable. Seguramente su elección irá por ahí.

Más allá de las preguntas y los resquicios de la historia, donde uno hubiera preferido alguna cosa sobre otra, está el estado de ánimo.

Sergio dice sentirse bien. Lo demás habrá de acomodarse.

 

El chilango de la casa grande. Parte I  

Parte II: Vía crucis

Parte III: Días capitulares

Parte IV: Metido en problemas

 

FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

* Jonathan Conetl González es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos 'Palabras en primera persona' y el cuadernillo de poemas 'Distancias interiores'.