Sábado 31 Octubre 2020

T.C. El revés y la revuelta

fronteraParte I. Los primeros años y la mexicanidad

 

El domingo pasado presentamos la última parte de “José Rascón, huellas disueltas entre polvo y hierba”, testimonio que siguió al de “Héctor Adelio, pinceladas con tinta negra y caos”, mismos que aparecen como segmentos que evidencian un relato complejo no desentramado del todo.

En contraste con su pasado, Héctor y José conservan cierta inquietud pueril por reordenarlo todo, pero ahora le tiran a agarrar al toro por los cuernos. En todo caso, ambos echan raíces a sus propias vidas y riegan las semillas que esperan cosechar pronto, ganando en experiencias y realidades.

Testimonios de la Frontera sigue contando las historias en que esa trama se teje, iniciando ahora una nueva ruta que parece tornarse más cálida y en menor penumbra.

frontera-3Esta vez toca el turno a un tercer individuo cuyo nombre hemos omitido, pues él pidió que así fuera. Habremos de llamarlo: T.C. Notorio apelativo. Declaramos que tampoco aparecerán fotografías de él pero sí de su entorno.

El centro de este testimonio es su decir, su relato que no estará circunscrito a las siglas con que lo referimos sino a su experiencia. De este caso nos enfocamos a su postura como migrante que no responde a las formas convencionales. Me explico: T.C. conoció una forma distinta de migración y es por esa ruta donde exploraremos su testimonio.

Una mexicanidad distinta
Parte importante de la migración hacia Estados Unidos no es del todo ilegal. Esto significa que muchos como T.C. pueden cruzar la frontera legalmente pero sin poder residir en el país.

Todo cambió con las reformas a la ley. Ese sector migrante corre riesgos de castigos y deportación con las nuevas leyes como la SB1070 en Arizona que, como sabemos, criminaliza a todo aquél que no demuestre legalidad en su estancia.

Nacido en Tijuana, Baja California el 5 de abril de 1974, para T.C. no pasarían más de 5 años antes de cruzar hacia Estados Unidos.

“En ese tiempo e incluso todavía hace 10 años, cuando estábamos en la frontera era más fácil pasar, solamente necesitabas tu Visa de mexicano y listo, así me tocó cuando tenía 4 años”, comentó mi testimonio.

Sin embargo, su aprendizaje fue distinto debido al lugar al que llegó. Según él, el migrante de una primera generación siempre trabaja demasiado. Si permanece allá hasta tener descendencia, sus hijos, tienen menos dificultades para desarrollarse. Eso les permite tener más acceso a los vienes y servicios fundamentales, a seguridad social, escuela y trabajo estable.

frontera-2Pero esos hijos de mexicanos vivirán, eventualmente, una mexicanidad distinta, que ha generado una forma de vida dentro de las ciudades norteamericanas. Un modus vivendi latino en que se hibrida al trabajo constante y el pandillerismo.

“Cuando llegué a San Diego, hace 33 años, era diferente. La migración no era tan mal vista como ahora. Yo pienso que en Estados Unidos no se está en contra de la migración, pero sí de su ilegalidad. Eso es muy importante porque debe haber un equilibrio. Una migración excesiva no puede ser buena.

"Viví prácticamente toda mi vida en Palmdale, en el condado de Los Ángeles, en California, con habitantes mayormente  gringos, caucásicos. Puedes ver, mi formación fue más cercana a la gringa que a la latina, porque te confieso que en esa ciudad yo aprendí que hay que trabajar y ser ordenados.

“Hoy eso no sucede, porque hay más dificultad para encontrar trabajo, hay más cosmopolitismo y eso genera desconfianza y desorganización cuando se da en exceso.

“Cuando niño sí me trataban diferente, los niños nos veían mal y nos retaban, pero nunca nos dejamos. Al año hablábamos inglés, luego entramos en la escuela y a los 15 ya pagaba la mitad de la renta, tenía carro propio, hasta que finalmente a los 26 inicié mi propia empresa.”

La migración necesita equilibrio
frontera-1T.C. dijo haber conocido cierto racismo. Confiesa no estar de acuerdo con las nuevas leyes pero ahonda en que la cuestión de la migración no es la cuestión sociocultural, sino ilegal.

“No debería costarnos tanto trabajo acercarnos y estar bien entre distintas naciones, pero tampoco debemos irrumpirnos y atiborrarnos. Debe haber un equilibrio, cuando se pierde entonces ya no es tan legal, ya no es tan justo. Así pasó a ser la migración una cuestión ilegal que debe detenerse por el bien de ambas naciones.

"Sería bueno que México tuviera una migración avasallante para que empezara a sentirse un latido mexicano más poderoso, porque quienes estamos allá nos sabemos mexicanos, nos sentimos mexicanos y vivimos como mexicanos.”

T.C. Se enorgullece de ser mexicano, pero en su relato puede verse que comprende que la condición que él vivió es minoritaria, que muchas veces esa migración es más complicada y sobretodo, conflictiva de lo que aparenta.

 

FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

 

 

* Jonathan Conetl González es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos 'Palabras en primera persona' y el cuadernillo de poemas 'Distancias interiores'.