Martes 27 Octubre 2020

José Rascón, huellas disueltas entre polvo y hierba

jorge-rasconÚltima parte: Episodios de estos días

La semana pasada en Testimonios Migrantes conocimos los conflictos interiores y civiles en que José Rascón se vio inmerso, merced a su enorme ímpetu.

Vimos que con la deportación definitiva apeló a librarse de varios años en la cárcel para, colateralmente, recaer en las drogas y la amputación de una pierna. Conocimos también su aparente desarrollo y fugaz paso por la enseñanza.

Hoy aparece la última parte de este testimonio,  ocasión para llegar a su vida actual, renacimiento en que afloran conciencia y madurez y en el que no  lamenta el pasado sórdido, encarando la cotidianidad con valentía  sin regatear en nada. Los episodios de estos días de José Rascón.

Cuando nos encontramos para charlar José estaba por agarrar asiento, buscando posiciones más cómodas y cuando encontró postura me dijo:

“A veces siento la pierna. Quiero caminar porque la siento”.

Al decirlo miró hacia abajo y dio un salto pequeño, breve, ayudándose con la muleta. Luego se sentó en la silla de ruedas para continuar charlando, no sin antes prender un cigarro.

jorge-rascon-1José Rascón concluye conocer las conductas más infames de la migración. Su adicción le llevó a deambular por lugares violentos, pero también salió de ellos gracias al esfuerzo y el trabajo que, según él, van dictando lo que uno debe hacer.

Su testimonio como migrante describe el desdén y la condescendencia con los que los mexicanos tratan a sus compatriotas.

Sale al paso cuando afirma que no siempre la conducta de los migrantes es la oficial, en que tarde o temprano logran establecerse porque, como dicen, por allá se da de todo.

Patriotería, xenofobia y racismo
También hay asuntos chonchos, cosas gruesas en que los mexicanos de allá andan metidos, por los que  muchos de ellos purgan condenas en la cárcel.

“En mi experiencia la gran mayoría de la gente migrante va a trabajar y, aunque no lo parezca, los gringos no son quienes los tratan mal. A menos que estés entre ellos, porque en cualquier nacionalidad siempre se hace a un lado al que es diferente. Es triste pero cierto, la neta.

“No puedo decirte muchas cosas nuevas al respecto, pero si escarbas en cada persona que ha estado allá, verás tesoros donde puede caber cualquier cosa, lo peor y lo mejor”.

Conforme avanzo en mis testimonios, compruebo lo que me han anticipado. La xenofobia y el racismo son frecuentes; al parecer esa microsociedad en crecimiento ha formado un circuito en el que se enarbola una patriotería ramplona, circuito precursor de ese racismo.

La vida de José Rascón sufrió un crack, ruptura que divide su vida en dos hemisferios opuestos. Él relata ambos con el mismo entusiasmo.

Advierte que los errores que ha cometido han sido un aprendizaje que ahora ha formado a ese adulto en que se ha convertido hasta ver, como él dice, las cosas que “uno nunca se imagina hasta que llegan y sorprenden”.

Trazando el propio testimonio
“Lo que ahora hago es tratar de reformarme”, declaró José cuando me comentaba en qué se concentra ahora.

jorge-rascon-3“En el médico me dan una dosis que se irá disminuyendo hasta liberarme de la ansiedad por la heroína. En eso trabajo ahora, esto es poco a poco. Mi esposa sigue allá, ella siempre supo trabajar. Ella, por ejemplo, aunque tenga papeles legales no vive en Estados Unidos y es parte del grupo de mexicanos que solo van de paso, porque en aquél lado no tienen las libertades que se tienen acá.

Pero no es barato porque allá, aunque se paguen muchos impuestos, se gana mejor, se pueden hacer más cosas”, comentó.

Parte importante en el sector migrante son las diferentes condiciones legales en que aparece, como las de la esposa de José Rascón, que es otra de las formas viables de migración al permitir el cruce legal previendo mayores beneficios para ambas partes. Sin embargo, ese grueso poblacional es evidentemente minoritario en el total de migrantes mexicanos en Estados Unidos.

“Lo difícil es darse cuenta de la realidad, porque anda uno haciendo cosas que no imagina a dónde te llevarán. Ves que como seres humanos nos dividimos o unimos, pero cuando alcanzas a distinguir las diferencias en que unos viven y otros no, te das cuenta más o menos de qué está bien y qué está mal.

“Yo no me daba cuenta de las conductas de los mexicanos y los gringos hacia los recién llegados, pero porque para mí fue algo normal, siempre lo vi.

“Ahora sé que no es así, porque hay muchos problemas por eso, porque la gente sufre por la incompetencia de quienes no saben equilibrar las sociedades. Así lo veo”. José, al final de las entrevistas se volvió más fluido. Lo dicho queda transcrito en esta parte.

“Yo sé que hay mucha gente como yo, metida en problemas, que nunca podrá cobrar el tiempo gastado, que cometió delitos y que eso tiene que tomarse en cuenta. Yo ya no puedo más que mejorar, porque no me queda de otra, pero lo que he hecho es lo que soy ahora, solo que ya cambié.

“Lo que me queda es esperar esa mejora y trabajar en ello como lo he hecho, porque está cabrón y uno debe acercarse, no dividirse y andar desdeñando a los demás”. Al decir eso, sin inmutarse, cayó en cuenta del breve trance.

Le dije interrogativo:

Eso piensa usted ahora.

Respondió: -Sí, y eso puede verse dondequiera. Pero no quiero aburrirlo.

-¿Quiere cerrar con eso?- le dije. Sonrió y fulminó así:

-Si, con eso yo mismo me di cuenta de que al final aprendí algo.

Declaré que con su disertación cerraría su testimonio y es aquí donde llegamos justamente a ese cierre.

Por primera vez en el inicio de estos Testimonios Migrantes, el testimonio mismo persigue a su memoria y define lo que ve y piensa. Hoy en que estos días hablan de la vida, José Rascón habla de la suya, trazando su propio testimonio.

 

 

José Rascón, huellas disueltas entre polvo y hierba Parte I

Parte II.- El lado de allá: los pasos transcurridos

Parte III: Caminos rotos, pasos truncados

 

 FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

* Jonathan Conetl González es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos 'Palabras en primera persona' y el cuadernillo de poemas 'Distancias interiores'.