Sábado 31 Octubre 2020

José Rascón, huellas disueltas entre polvo y hierba

fronteraTestimonios de la Frontera cerró el 2011 con la parte final de la primera serie: Héctor Adelio, pinceladas con tinta negra y caos.

Esta vez toca el turno a otro mexicano cuya historia se abre paso este primer día del 2012 y se teje en un escenario lúgubre que cambia al echar un vistazo a sus cualidades humanas, mismas que le han granjeado la mejora de su entorno.

Nuestro siguiente testimonio concluyó haber encontrado dos lados de la frontera, cada uno situado en un contexto personal que lo marcó.

El lado de acá, culminado, pero célebre por su riqueza en el recuerdo. Su desenlace no es cotidiano ni se sostiene en lo saludable. Y el lado de allá, desenfocado e inmerso en una memoria que ya fue superada. Concentrado en sus intereses primordiales, en su vida hoy.

frontera-4La operación Cóndor fue la estrategia utilizada para perseguir, secuestrar, asesinar y, principalmente, coordinar las operaciones de las dictaduras en América del Sur contra sus opositores, generalmente, activistas de izquierda. Integrada por Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y la CIA en Estados Unidos y transcurrida en las décadas de 1970 y 1980.

Esta operación significó la detención, seguimiento y vigilancia de aquéllos que pudieran resultar inconvenientes a los regímenes militares de los países sureños.

Pero con mi testimonio me encontré un crack, giro inesperado. Para José Rascón, la operación Cóndor tiene connotaciones distintas. Un grupo de indocumentados que vivieron esas décadas trabajando en el “fil”, las largas jornadas de pizca en los campos de cultivo norteamericano sostienen que Cóndor llegó a México, en concreto,  a los campos de cultivo sinaloenses.

 

José David Ochoa Rascón, (12 de Julio de 1956), 55 años. Nuestro testimonio
Para él, las ciudades fronterizas de México y Estados Unidos, desde Brownsville, Texas y Matamoros, Tamaulipas en el Golfo de México, Tijuana y San Diego, Mexicali y Caléxico, en California y Baja California hasta el Océano Pacífico, atravesados por un corredor desértico desde Sonora y Chihuahua y un tramo del Río Colorado, significaron una ruptura generacional muy importante.

Su caso refiere una experiencia salvada de lo general, subterránea y habitada de conflictos que solo él y sus más cercanos conocidos pueden expresar.

El lado de allá
Hijo de un bracero y nacido en San Luis Río Colorado, Sonora, José conoció la migración como lo cotidiano. Acostumbrado a las conductas migratorias, desarrolló la idea de cruzar la frontera. Lo hizo a los 17 años, fumaba marihuana y tomaba Rytmol, Diazepam y Optamox.

frontera-2José es la contracara del ideario migrante, del discurso oficial. Su información describe la conducta que hace vigente la descripción de las fronteras.

A los 16 años inició el consumo de drogas duras y de marihuana.

Su establecimiento en Estados Unidos describe un camino largo y las huellas que dejó son todavía evidentes.

“Llegué a Long Beach California. La década de 1970 fue rica en empleo. No había mano de obra como ahora. Yo tuve la oportunidad de estudiar, también se podía, por eso terminé el Highschool en la clase de 1974. Pero yo quería trabajar, además fue un error meterme a las drogas”.

Según José Rascón, la operación Cóndor llegó a México como contragolpe al narcotráfico, idea enriquecida por indocumentados que trabajaban en el campo y con fuerte adicción a la cocaína y heroína.

“Todas las fronteras de México y Estados Unidos están llenas de cocaína y heroína.  De 1970 en adelante ese mercado ha crecido mucho, las drogas han alcanzado a los migrantes del campo, en su mayoría mexicanos. La gente trabaja más y mejor”, sentenció.

Según José Rascón ese daño colateral a la reputación del migrante en este sector del país no afecta mucho su estructura. Explicó que se trata de un sector mínimo.

“Allá la gente quiere trabajar y va a trabajar, hacemos lo que ellos no quieren hacer, ni los pochos ni nadie más. Pero es trabajo digno y los migrantes salen por su propio esfuerzo, eso no lo dicen mucho cuando hablan de ellos, la migración es una cosa política. Lo cierto es que la gran mayoría es gente trabajadora y fiel a México”, comentó.

frontera-1El lado de acá
En México, José creció y encontró su casa en la madurez, padre y esposo emergieron sobre el joven peligroso y el criminal en potencia. Alejado de la generación en que se sumergió en las drogas.

“Mi vida cambió acá, de regreso a San Luis Río Colorado. Tuve muchos problemas con la ley de aquél lado. Ya estaba prendido de la heroína y me habían agarrado al chocar mi carro. Pero no cometí delito alguno.

“En mi trabajo me advirtieron que no faltara pero tenía mucho que perder, así que falté. Me despidieron y debía pagar deudas, regresé para buscar trabajo en el “fil”, era 1976 y Cóndor estaba en Sinaloa.

“Muchos campos de cultivo aparecieron quemados. Prendido en la droga me ví obligado a usar Darvon simple y compuesto, Neopercodan y Tusionez, Qual también. Pero la más peligrosa fue la Espacil, usada en mujeres embarazadas.

“Te das un fierrazo y tiene los efectos de la heroína, las venas se endurecen, lo usé durante tres o cuatro meses. Mis venas dejaron de servir, por eso perdí la pierna”, dijo.

El lado de acá es en  muchos casos la mitad del viaje para otros, es el fin del éxodo, como lo es para José Rascón, ahora al inicio de su terapia. Con cicatrices, pero saliendo del polvo y la hierba.

 

Parte II.- El lado de allá: los pasos transcurridos

Parte III: Caminos rotos, pasos truncados

 

FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

 

* Jonathan Conetl Gonzalez es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos 'Palabras en primera persona' y el cuadernillo de poemas 'Distancias interiores'.

 

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