Martes 21 Noviembre 2017

Sobreviviente de insuficiencia renal pasó de la hemodiálisis a la bicicleta

Mario Alberto Hernández tiene 48 años, 6 de ellos los ha vivido gracias a la donación de un riñón, el deportista de alto rendimiento y amante del ciclismo fue diagnosticado con insuficiencia renal a los 40, entonces soltó la bicicleta y se aferró a los tratamientos médicos.

En México se sabe poco de la insuficiencia renal y se cree que se origina debido al alto consumo de alcohol, entre otros mitos; sin embargo, también puede derivar de enfermedades como la diabetes y la hipertensión, 2 de las principales causas de muerte entre los mexicanos, explicó el también presidente de la Fundación Rostros de la Insuficiencia Renal.

El ciclista compartió que en su familia hay predominancia genética de esa enfermedad, su padre y su hermana fallecieron por esa causa; así que también intervienen factores genéticos, detalló.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en México existen 9 millones de personas con enfermedades renales.

Hernández comenzó un tratamiento de hemodiálisis, cuyas sesiones duraban un promedio de 4 horas al día que, sumadas a los efectos secundarios, como profundas fatigas, le impedía la convivencia familiar. Tampoco podía trabajar. Aquello duró 2 años.

Cada semana eran al menos 3 sesiones, “ya necesitas 4 o 5 horas dedicadas a sobrevivir, entonces tu vida comienza a estar atada a una máquina ( …) cuando sales de una hemodiálisis sales abatido; pedaleando 200 kilómetros diarios nunca me sentí tan cansado como después de una hemodiálisis”.

Los primeros 6 meses pagó el tratamiento médico, entonces cada sesión valía unos 1.800 pesos y requería de al menos 3 cada semana, así, después de recibir terapia de ese tipo por 2 años, fue candidato a un trasplante, su hermano, Carlos, estaba dispuesto a donarle un riñón.

Se cree que las condiciones de salud se deterioran al donar un riñón, sin embargo, Hernández afirma que los donantes pueden llevar una vida normal, en tanto que quienes reciben el riñón deben mantener una dieta saludable, hacer ejercicio y eliminar azúcar, sal, grasas y medicamentos que no son necesarios.

Lo anterior, sumado al suministro permanente de medicamentos inmunosupresores, que evitan que el cuerpo rechace al nuevo riñón.

Sin embargo, las defensas bajan de tal manera que las personas trasplantadas no pueden estar expuestas a lugares o alimentos que son focos de infección.

“Desde el primer día del trasplante empiezas a ver que tu semblante cambia, que empiezas a convertirte en otra persona, las uñas te crecen ya cotidianamente”, dijo.

“México es un país de trasplantes por cariño, de todos los trasplantados que yo conozco, 90 por ciento recibieron un órgano de su familia, quienes tienen trasplantes de donadores cadavéricos son muy pocos, existen muchos mitos en torno a la donación de órganos”, afirmó.

A 6 años de haber sido trasplantado, Hernández ha realizado al menos 16 recorridos en bicicleta a diferentes partes del país para visibilizar a las personas que viven con insuficiencia renal, así como para promover el ejercicio y la donación de órganos.

El deportista toma su bicicleta, que pesa 8 kilos, y lo indispensable para recorrer distancias de hasta 6 días. En el marco de la bicicleta tiene adaptaciones para guardar sus inmunosupresores y lo necesario para atender las reparaciones que surjan en el camino.

El ciclismo ha ayudado a Hernández a mantener un estilo de vida saludable, por lo que realiza entrenamiento físico cada día, también eliminó de su dieta la carne y el pollo, así como los alimentos procesados.

El 14 de octubre, en la Bici Expo, que se llevará a cabo en el World Trade Center de la Ciudad de México, Hernández ofrecerá una conferencia informativa sobre la enfermedad.

La muestra reunirá al menos 250 expositores de productos y servicios relacionados con el ciclismo, con lo que se espera generar recursos y alianzas para pacientes renales damnificados por los sismos de septiembre, específicamente en Axochiapan, Morelos.

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