Viernes 22 Junio 2018

Temor y afectaciones económicas por bloqueo en Peñasquito

Cumple 11 días el bloqueo a la mina Peñasquito en Mazapil y las pérdidas económicas se notan en comercios que giran en torno a la actividad de la minera y en los proveedores, además de incertidumbre entre los trabajadores y personas que reciben apoyos de comunidades vecinas.

Comercios de comida cerrados, mientras que los que estaban abiertos lucían sin clientes, se observaron en un recorrido por la cabecera municipal de este municipio en el semidesierto zacatecano, la tarde del sábado.

“Aquí estaba lleno a esta hora y vea… no hay nadie”, dijo la propietaria de un restaurante, a quien secunda Higinia Espinoza Méndez, dueña de una tienda en Nuevo Peñasco, al señalar que sus ventas han descendido drásticamente.

Doña Higinia asegura que no solo van menos compradores a su tienda, ya que en su mayoría trabajan para la mina, sino que quienes van adquieren poco, pues le manifiestan su temor de que la mina vaya a cerrar y de quedarse sin dinero.

“He escuchado a varias personas que vienen a comprar que dicen, no es que ahorita no queremos comprar nada porque no nos van a pagar, y si nos ponemos a comprar qué vamos a hacer, sí está preocupada la gente”, dijo.


Antes había menos oportunidades laborales
Pedro Torres Meza, de 69 años, habitante de la comunidad de Cedros, recuerda que él no tuvo oportunidades para estudiar y conseguir un buen empleo, pues desde pequeño tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a la economía familiar en labores que apenas les daban para comer, como vender fibra, que obtenía de las plantas endémicas de la zona.

“Ahorita hay más oportunidades, porque ya uno puede mantener a otro con los jalecitos que les está dando la mina, ya ocupan a gente que no tienen trabajo”, y agrega, “nosotros sufrimos para mantener, y ahora gracias a Dios si quiera uno ya no sufre más como antes”.

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Riesgo de parar producción y petición a gobernador
Crece la incertidumbre dado que las mesas de diálogo no han tenido avances y este bloqueo se ha convertido en el más prolongado desde que abrió la mina, al punto que Michel Harvey, director de Asuntos Corporativos de GoldCorp, ha advertido que, si la situación continúa, Peñasquito dejará de producir y, por tanto, de pagar a trabajadores y llevar programas a comunidades.

La mina trabaja al 30 por ciento de su capacidad, se abastece y traslada algún personal vía área, ya que los trabajadores solo pueden salir, pero no ingresar por el bloqueo.

Este fin de semana circulaba un documento del Sindicato de Minero a la entrada de Peñasquito, que pedía al gobernador Alejandro Tello Cristerna interviniera para llegar a una solución, dado que se estaban viendo afectados 20 mil trabajadores directos e indirectos en la zona, “cuyas familias viven en la zozobra y la incertidumbre sobre el futuro inmediato”.

En el escrito se indica que, ante la falta de oportunidades laborales en el semidesierto, la minería “ha sido el más firme precursor de la economía”, por ello piden que las autoridades estatales intervengan de forma efectiva “por el bien de las familias que dependemos de esta importante fuente de trabajo”.

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Negociaciones trabadas
El dirigente de los transportistas y de la empresa Cava, Ascención Carrillo, indicó que le dieron la mayor parte del trabajo que tenían 187 transportistas a una empresa española de nombre EPSA, cuando el acuerdo inicial era dar preferencia a ejidatarios tras la renta de sus terrenos, con cuyos pagos compraron camiones para dar el servicio y ahora quedarían sin su fuente de empleo.

EPSA ofrece servicio de acarreo con yucles, camiones de carga pesada que requiere la empresa minera para sus operaciones actuales, por lo que los transportistas tendrían que cambiar sus unidades para mantener el porcentaje de traslado de material.

Una de las alternativas para solucionar el conflicto es encontrar la forma para que los transportistas cambien los tractocamiones por yucles, pero a 7 meses de buscar un acuerdo no se ha podido resolver esta cuestión.

El ambiente es tenso entre los representantes de la minera y los transportistas, aunque se tuvo una reunión el pasado miércoles con autoridades estatales no se avanzó para llegar a un acuerdo y hasta este fin de semana no se habían reestablecido las negociaciones.

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Por un lado, la mina interpuso una denuncia por extorsión al ser presionada con el bloqueo y no permitirse el libre tránsito de trabajadores, mientras que los transportistas están molestos por los señalamientos en su contra.

A la pregunta de la posibilidad del cierre de la mina debido al conflicto, indicaron que eso no dependía de ellos y lo mejor para beneficio de todos era llegar a un acuerdo pronto.

“A todos los empleados, sindicalizados, de confianza, proveedores, contratistas, subcontratistas tengan un poco de tolerancia y comprensión. Sabemos que se afectan a muchas personas, pero no es el interés, simplemente que regrese el trabajo de acarreo”, dijo uno de los representantes de los transportistas.

Los manifestantes, quienes tienen a más de 100 camiones rodeando la mina, están atentos a la posible llegada de corporaciones policíacas para que liberen la entrada, como ha ocurrido en otras ocasiones, pero ahora advierten que están listos para reaccionar.

Para Honorio Estrada Rodríguez, habitante de la comunidad de Palmas, la intervención policíaca derivaría en violencia, pero advirtió que, si hay recorte de personal, reducción en los salarios o se restrinjan programas comunitarios que da la minera, los propios afectados podrían intentar quitar por la fuerza a los transportistas.

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Agua, principal preocupación de habitantes cercanos a la mina
La falta del vital líquido en las comunidades por el consumo que se hace en la extracción es una de los principales señalamientos contra la mina y los transportistas la utilizan como otro reclamo a Peñasquito.

En un sondeo entre algunos pobladores expresaron cuál es la situación que viven a diario sobre este asunto.

Honorio Estrada Rodríguez indicó que, si bien un pozo que tenían en la comunidad de Las Palmas se les secó, se cuenta con un sistema de distribución proporcionado por la minera para bombear de otro y no les falta.

Consideró que la actividad minera provocó que se secara, aunque algunos pobladores no le creían cuando se los comentaba, pero al final no hubo problemas con la medida tomada para seguirse abasteciendo.

Doña Higinia expresó que en Nuevo Peñasco “ahorita no nos ha faltado agua, quién sabe más adelante es a lo que le tememos, por lo pronto ahorita tenemos”.

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La comunidad de Charcos es la más próxima a la mina, aquí la noria para abastecerse se les secó y aunque se suministra por pipas de la minera hay malestar porque no es potable.

María del Refugio Montes Cabrera, habitante de dicha comunidad, indicó que hace 7 u 8 años se empezaron a secar los pozos, de los que bebían para consumo humano, y aunque les lleva agua la empresa minera en pipas con un servicio regular, apuntó que la molestia es que deben comprar garrafones de agua potable y es un problema conseguirlos.

José Ángel Rendón Jáquez, otro poblador, indicó que los habitantes de El Charco han luchado por resolver el abastecimiento del agua para disponer de ella como lo hacían antes, por lo que hace 2 años lograron un acuerdo con Peñasquito para instalar una planta potabilizadora, como en otras comunidades, con un sistema de tubería que la lleve hasta los domicilios.

Sin embargo, apuntó que si llega a cerrar la mina por los bloqueos el proyecto quedaría detenido y el problema del agua sería grave en la comunidad al no contar con una fuente de abastecimiento.

Agregó que la presidencia municipal no envía pipas o se ha acercado para atender la situación, además que a pesar del bloqueo el suministro continúa.

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