Martes 2 Junio 2020

Muere Fray Pacífico, ermitaño fundador del eremitorio Sacro Monte

Fray Pacífico buscaba seguir las reglas franciscanas para una vida de eremita. (Zacatecasonline)

Fundador del eremitorio Sacro Monte en Guadalupe, Fray Salvador Ruvalcaba Lozano, mejor conocido como ‘Fray Paz o Fray Pacífico’, recibía a visitantes besando los pies como signo de humildad.

Estas expresiones sumadas a una sonrisa amena, voz serena y una mirada que confortaba trasmitían confianza y paz a los fieles, quienes lamentaron la partida este martes de un hombre que pasó muchos años orando entre las rocas y en profundo silencio.

Fray Pacífico llegó en 1995 a las faldas del cerro de la Virgen buscando la soledad, encontró cerca de San Ramón un lugar para llevar una vida siguiendo las reglas de San Francisco de Asís, de hace 800 años.

Poco a poco comenzó a adaptar el sitio o a adaptarse a él para hacer celdas en nichos rocosos, espacios de oración y contemplación, además puso 700 escalones con ayuda de fieles y otros frailes.

Ahora el eremitorio, único en el país, ha crecido, aunque se siguen manteniendo las reglas y cuidando el legado de su fundador, quien tenía 87 años de edad.

Falleció en el convento de Santa Anita en Tlaquepaque, Jalisco, debido a varias complicaciones que le ocasionaron un infarto de miocardio.

Su otro gran proyecto de vida fue la realización del eremitorio de Porta Coeli en el Izote, Nayarit, que le llevó 17 años y tenía contemplado hacer otro en un municipio en el Cañón de Juchipila, más alejado que el resto.

Fray Pacífico buscaba seguir las reglas franciscanas para una vida de eremita y vivir en el siglo XXI sin el uso de tecnologías, consumiendo sólo productos que podía obtener de la naturaleza.

Dispuso de un sistema de captación de agua en Sacro Monte, sin embargo, el cariño de la gente hacía que le llevaran cada mes despensas y diversos productos para que no pasara incomodidades, aunque mucho de lo que recibía lo donaba.

Entre los comentarios en redes sociales se lamentó su fallecimiento y será recordado como un ejemplo de la vida religiosa que se debe seguir; al igual que otros fieles, Daniel Trejo tiene sólo buenos recuerdos que expresó con estas palabras:

“Se caracterizó por ser una persona humilde dedicada a Dios, con esa espiritualidad y trabajo que siempre lo caracterizara realizando todo a la mayor gloria de Dios, dejándolo siempre a la Divina Providencia. O como él decía, el Señor proveerá en su momento.

Una persona tan llena de Dios, ya que irradiaba una FE muy grande, tanto que algunas personas lo consideraran santo en vida, a lo que él siempre decía que sólo “somos instrumentos de Dios, Diosito o papá Dios, es el mero bueno a quien tenemos que encomendar nuestras oraciones”.

Siempre sus labores diarias las ofrecía al Señor, así como el trabajo que realizaba, siempre se consideró un pecador por lo que siempre hacia penitencia para redimirse.

Creo que falleció como a él le hubiera gustado, de una manera sencilla, en su casa y sólo con su familia, tanto espiritual como carnal, sin tanta gente que lo aclame o le llore, tan simplemente él”, así lo expresó Daniel Trejo.