Jueves 6 Agosto 2020

10 años sin respuesta para esposa de policía desaparecido

Sigue en la búsqueda de Salvador Gómez

En abril de 2010, Salvador Gómez Ledezma, comandante de la policía municipal de Jalpa en Zacatecas, fue víctima de una desaparición forzada dejando a un hijo de 8 meses y sola a su esposa Martha Silva Silva.

Tras no saber nada de su marido, comenzó ella su propia búsqueda y levantó una denuncia, a pesar de haber sido amenazada, y desde hace una década ha tocado muchas puertas para recibir un apoyo.

Cuando un familiar desaparece quedas como si estuvieras maldita, nadie confía en ti”, dijo Martha, quien agregó que con la ausencia de su marido “vino un cambio de vida, me quedé sin trabajo, amenazada”.

A pesar de sentirse cansada aseguró que no se rendirá, pues tiene un hijo por el cual luchar.

La entonces Procuraduría de Justicia del Estado dio seguimiento al caso sin que obtuviera respuesta en las investigaciones, las cuales fueron lentas, pues 8 meses después de la desaparición comenzó la búsqueda de su esposo.

Dijo que Salvador Gómez era un servidor público, quien estaba en funciones cuando fue secuestrado, y las autoridades deben responder por lo que le ocurrió, pero no ha sido así y solo le han dado promesas.

Recordó que en 2015 contactó a un abogado de Morelia, quien la puso en comunicación con un colectivo de familiares de personas desaparecidas de esta ciudad, quienes a su vez la canalizaron con la asociación Zacatecanos por la Paz.

En su papel como activista participó en la elaboración para la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas e incluso pudo obtener la calidad de víctima, pero no así algún apoyo.

El abogado que tenía dejó de asesorarla y aunque su caso aparentemente se había retomado, a la fecha no se ha avanzado nada. “Nunca he recibido apoyo, a pesar del tiempo que he estado en mil lugares”, dijo.

Una de las últimas instancias en las que estuvo fue en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), cuya presidenta, María de la Luz Domínguez Campos, se comprometió a ayudarle mediante una abogada de este organismo. Sin embargo, agregó, la licenciada no le ha respondido las llamadas.

“Todo se vuelve mentiras, un cansancio”, expresó Martha Silva, quien señaló que lo que más le preocupa es su niño, quien va creciendo mientras le cuentan cosas como que a su padre le 'mocharon' la cabeza.

“Estoy cansada, solo quiero una puerta”, dijo, y recordó que recientemente también acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “En mi pueblo no me siento segura. ¿Dónde están las leyes, los derechos?”, cuestionó.