Miércoles 26 Febrero 2020

No sirven para la agricultura medio millón de hectáreas donde hay cultivos

Si no se actúa se convertirán en desiertos

La mitad de las tierras dedicadas a la agricultura no son aptas para este fin, es decir, medio millón de hectáreas no deberían estar dedicadas a los cultivos.

El 98% de la superficie del estado padece algún grado de erosión y en el 68% se considera que es severa.

Tan solo en las tierras dedicadas a la agricultura se estima una pérdida anual por hectárea de 36 toneladas, llegando en situaciones críticas hasta a las 200 toneladas.

 

Mapa de uso potencial agrícola de Zacatecas.

La pérdida de suelo ocasiona que más de 150 mil hectáreas de tierras de cultivo en el noroeste del estado están en franco proceso de convertirse en desierto, según estimaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), la Universidad Autónoma de Chapingo Centro Regional Centro Norte (Crucen-UACH) y la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

Hay 300 mil hectáreas que sufren erosión severa, según el estudio Estratificación de Productores, elabordo por las tres instituciones mencionadas y financiado por la delegación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Secretaría de Desarrollo Agroprecuario (Sedagro).

Diversos especialistas del Inifap han recomendado la reconversión de 450 mil hectáreas dedicadas al cultivo de frijol a pastizales, con el fin de evitar la acelerada y alarmante degradación de los suelos, ya que sólo cerca de 200 mil son aptas para este cultivo.

En los municipios de Sombrerete y Juan Aldama ya se pueden observar  dunas en unas 40 mil hectáreas, dedicadas al cultivo de maíz y frijol,  lo que es un indicio de que se convertirán en desiertos.

El proceso de desertificación ha sido acelerado y comenzó entre 1960 y 1980, cuando amplias superficies de nopaleras y mezquitales, de la hoy llamada franja agrícola zacatecana, fueron eliminadas para abrir las tierras al cultivo.

Esta decisión se hizo sin una planeación adecuada de las autoridades, ya que las tierras no son aptas para el cultivo y, consecuentemente, la producción es poca, por lo que no se ha generado prosperidad entre los campesinos; en cambio, hay un fuerte proceso de erosión que dejará los suelos infértiles.

Cuando el suelo no está protegido por una densa cubierta vegetal se pierde el 30% del agua por escurrimiento, de manera que aunque llueva no se retiene el vital líquido y, por el contrario, provoca erosión y más pérdidas.

Según datos de la Comisión Nacional de Zonas Áridas (Conaza) la erosión hídrica afecta el 53% de la superficie en los 35 municipios que atiende esta dependencia, en grados de severos a muy severos.

Otra ventaja de tener pastizales en lugar de extensas zonas dedicadas a la agricultura es que son el medio más importante para la recarga de los 35 acuíferos del estado, de los cuales 15 están sobreexplotados.

La vocación del suelo zacatecano es para pastizales o agostaderos que permitan alimentar al ganado de la entidad, ya que con la actual carga de animales hay un sobrepastoreo de 300%, de manera que consumen tres veces más de lo que el suelo está preparado para producir y recuperarse.

Diversos estudios han mostrado que al cambiar las zonas dedicadas a la agricultura a pastizales se nota un cambio notable, que permite que se mejore la cubierta vegetal, recarga de los acuíferos y regrese la flora y fauna.

Fotos: Marco Córdova/Leonardo Moreno

El sitio queda a 10 kilómetros de la capital.   Los ejidatarios han denunciado esta situación a las autoridades.

Las borregas buscan alimento donde antes había pastizales.   Cuando sopla el viento se levantan nubes de polvo.

 

         Los jales son desechos de mina, que contienen minerales tóxicos como el plomo.              Hay pocas plantas, pero no se observa fauna en este páramo.

 

           Mientras en la antigua mina de El Bote se construye Ciudad Argentum, se ignoran las consecuencias de los jales.            Algunos ladrilleros van a la zona para recoger tierra, lo que no está permitido.