Miércoles 1 Diciembre 2021

Papa advierte a jóvenes peligro de la "sofá-felicidad"

Francisco I encabezó una vigilia festiva y de oración en el Campus Misericordiae, una explanada a las afueras de Cracovia, Polonia, prevista para acoger los eventos centrales de la Jornada Mundial de la Juventud.

Ahí instó a los jóvenes a vencer el miedo que conduce al encierro y a su "hermana gemela", la parálisis, por la cual se siente que en el mundo no hay espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes y, en definitiva, para vivir.

Ese "es de los peores males que se nos puede meter en la vida", dijo, pues la parálisis hace perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad, de soñar y caminar juntos.

Advirtió sobre otra parálisis "más peligrosa", una que confunde la felicidad con un "sofá", el pensar que para ser feliz se necesita un buen sillón que ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros, que garantice horas de tranquilidad para trasladarse al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora.

"La 'sofá-felicidad' es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, ya que poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados mientras otros —quizás los más vivos, pero no los más buenos— deciden el futuro por nosotros", apuntó.

"Es cierto, para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos, eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón", añadió.

El Papa Francisco indicó que el mundo no se hizo para "vegetar", pasarla cómodamente, hacer una vida de sofá que adormezca sino todo lo contrario, el mundo es "para dejar huella".

Aseguró que es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella, pero sostuvo que cuando se elige la comodidad, el confundir felicidad con consumir, entonces "el precio que se paga es muy caro: perder la libertad".

Llamó a seguir "la locura" de encontrar al hambriento, al sediento, al desnudo, al enfermo, al amigo caído en desgracia, al que está preso, al prófugo y al emigrante, al vecino que está solo. "Dios nos invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales", apuntó.

"Hoy los adultos necesitamos de ustedes, que nos enseñen a convivir en la diversidad, en el diálogo, en compartir la multiculturalidad, no como una amenaza sino, como una oportunidad: tengan valentía para enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros", estableció.

"No venceremos al terror con más terror"
Francisco I desafió a cientos de miles de jóvenes a proponerse cambiar el mundo, levantando puentes, destruyendo muros y construyendo fraternidad.

Escuchó los discursos de 3 jóvenes, entre ellos un refugiado sirio de nombre Rand, quien imploró a la multitud no olvidar a su pueblo, sumido en un sangriento conflicto.

Este testimonio impactó especialmente al Papa, quien recordó la situación violenta en esa tierra.

Pidió a todos rezar por el sufrimiento de tantas víctimas de la guerra, de tantas familias sirias y de otras partes del mundo, para que todos comprendan de una vez que nada justifica derramar la sangre de un hermano.

"Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror", aseguró.