Los bordos en la comunidad de Coecillo se desbordaron en la madrugada, sus habitantes estaban tranquilamente dormidos, resguardados de la intensa lluvia sin pensar que un caudal inundaría sus casas.
Con el mes de julio llegaron las lluvias a Zacatecas, donde la dura sequía ha castigado al campo: se hicieron misas, se bombardearon nubes y se diseñaron planes de emergencia ante la falta de agua.
En Luis Moya se esperaba, como en el resto del estado, la lluvia con ansiedad. Los secos bordos aguardaban sedientos contener el líquido, pero había uno en Coecillo que no estaba preparado para recibir la lluvia de la madrugada de este jueves.
Son tres los bordos que hay en esta población, llamados Tanque Grande, Tanque Chico y Tanque Viejo.
En Tanque Grande se tenían más esperanzas de almacenar agua, pero al desbordarse solo lleno a la comunidad de desaliento. Presentaba daños que no fueron atendidos y se abrió con la cantidad de líquido que acumuló, provocando que los otros dos también se desbordaran.
“Estaba con mi bebé de 2 años cuando sentí el agua, quise salir por la puerta pero no se podía, entraba el agua por todos lados. Me subí a la azotea cargando a mi hijo, yo andaba todavía en bata”, dijo Juana Macías Delgado, quien alrededor de las 2:30 de la mañana fue despertada por la inundación.
En su azotea, como otros de sus vecinos, permaneció mojándose durante varias horas mientras seguía lloviendo, fue hasta las primeras horas de la mañana cuando el nivel del agua bajó lo suficiente para que pudiera descender del techo.
Lo que no quedó lleno de lodo, se lo llevó la corrienteEl agua llegó de prisa, en menos de 15 minutos alcanzó el metro y medio de altura. Tardó en irse para dejar a la vista la desgracia que sufrieron los 150 habitantes de Coecillo.
El lodo dejó sus marcas en las paredes, en los pisos, en todos los objetos. Los vecinos no tuvieron tiempo para proteger sus pertenencias, se perdieron electrodomésticos, ropa, los muebles y vehículos se dañaron.
Los propietarios de la refaccionaría del pueblo perdieron casi toda su mercancía; aunque hicieron grandes esfuerzos para ponerla en un lugar seguro fue imposible y la que no quedó llena de lodo se la llevó la corriente.
“Todo está perdido, todo se echó a perder”, dijeron los propietarios, quienes al ver cómo subía de nivel el agua prefirieron llevar los vehículos del taller que tienen en una parte más alta, con el fin de que luego sus dueños no les reclamaran.
Otros comercios, como la tienda de abarrotes y una papelería, perdieron también casi toda la mercancía.
Ahora es cuando deben ayudarnos quienes buscan nuestro voto: afectadaLa capa de lodo que quedó fue de un espesor de 10 centímetros. Los habitantes, con palas, escobas y lo que pudieron, comenzaron a sacarlo de sus casas; las manos eran insuficientes para las labores.
Policías municipales, elementos de Protección Civil Estatal y agentes de tránsito –que sumaban alrededor de 30- colaboraron con las labores de limpieza, principalmente en las escuelas preescolar, primara y telesecundaria.
En el Centro de Salud las medicinas y papelería se perdieron, mientras que equipo médico resultó dañado.
En los habitantes también había expresiones de molestia hacia las autoridades, esperaban más apoyo ante los daños que sufrieron. “Esperamos que los que siempre buscan nuestro voto nos ayuden, que ahora es cuando”, dijo una señora.
El agua que se salió intempestivamente de los bordos también afectó, aunque en menor medida, a otras comunidades cercanas y del vecino estado de Aguascalientes.
FOTOS: OSVALDO MARTÍNEZ, LEONARDO MORENO Y CORTESÍA
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