Viernes 10 Julio 2020

Ironía y escepticismo, presentes en “Fantasmagorías”

Dentro del programa académico del XXIV Festival Cultural Zacatecas 2010, Alberto Ortiz, docente e investigador en la Universidad Autónoma de Zacatecas, presentó su libro de cuentos “Fantasmagorías”.

“La prosa de Alberto Ortiz conecta muy bien con la sensibilidad actual en el público mexicano que pide escepticismo, ironía y una vaga esperanza”, dijo Alberto Vital, escritor y crítico literario que tuvo a su cargo los comentarios sobre este texto.


En el evento, que se llevó a cabo en el Antiguo Templo de San Agustín, describió al autor como un maestro del género breve y destacó la peligrosa y desafiante fase en que se encuentra la literatura mexicana, al carecer de numerosos lectores potenciales.

El maestro e investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México aseguró que la literatura se ha convertido en “elitista”, debido a que los posibles lectores presentan dificultades económicas para adquirir una obra así como por la notable pereza que presentan muchos al intentar leer un libro.

Alberto Vital, director de la colección “La estructura invisible”, de la cual forma parte esta obra literaria, aseveró que en la industria del tiempo libre, la literatura se ha visto desplazada por sus competidores inmediatos, como la televisión, la radio, el cine y los juegos cibernéticos.

Acerca de “Fantasmagorías”, comentó que “un fantasma es un hombre que tiene miedo, a veces está muerto, y en efecto, el miedo nos ‘afantasma’”. México se ha convertido, para desgracia de todos, en un país de fantasmas, donde el miedo y la tristeza se apoderan de sus habitantes, añadió.

La moderadora del evento, Isabel Terán Elizondo, investigadora y docente en la Universidad Autónoma de Zacatecas, explicó que el término “fantasmagorie”, de origen francés, consiste en el arte de representar figuras por medio de una división óptica, ilusión de los sentidos, o una figuración vana de la inteligencia, desprovista de todo fundamento.

Con ello, describió los tejidos que impactan las anécdotas, recuerdos, narraciones breves e historias propias o ajenas, contenidas en esta serie de cuentos breves.

Por su parte, Alberto Ortiz explicó que esta pieza literaria retrata, con acento irónico, sarcástico y lúdico, la conexión existente entre el pensamiento y las posibilidades de interpretación del propio mundo, y que convierte al lector en su propio interlocutor, con el que comparte un diálogo en común.

El libro de Editorial Terracota, con una escritura epigramática conformada por multitud de cuentos, busca provocar en el lector un entorno de pensamiento, razón e incluso diversión.