Martes 22 Septiembre 2020

Severino Salazar, la resurrección editorial de un escritor zacatecano

arazu3Hasta hace unas semanas Severino Salazar era para algunos sólo un nombre como muchos otros. Quizás menos común que cualquiera. Nombre de pila de esos que suenan poco. Hoy representa una invitación a adentrarse a un imaginario creado en torno a Zacatecas, Tepetongo y al mundo entero.

Su nombre simplemente apareció entre los muchos que pueblan el vasto programa de este año en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara durante una búsqueda de zacatecanos participantes en esta importante fiesta de los libros, los escritores y la literatura. Obra Completa. Autor Severino Salazar. Presentan Miguel Ángel Quemáin, María de Jesús Salazar y José María Espinasa. Editorial Juan Pablos Editor.

El segundo encuentro con Severino Salazar es breve. Escritor zacatecano nacido en Tepetongo 1947-2005. Considerado uno de los escritores más importantes en su momento. Profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Colaborador de Crónica Dominical, El Día, El Nacional, La Jornada y Revista Mexicana de Cultura. Ganador del Premio Juan Rulfo en 1984 a Primera Novela por 'Donde deben estar las catedrales'.

'El mundo es un lugar extraño' (1989), 'Desiertos intactos' (1990), 'La arquera loca' (1992) y 'Tres noveletas de amor imposible' (1998) están entre sus novelas. 'Las aguas derramadas' (1986), 'Llorar frente al espejo' (1990), 'Cuentos de Navidad' (1997) y 'Mecanismos de luz' y 'Otras iluminaciones' (2004), son algunos de sus cuentos.

La UNAM publicó Cuentos de Tepetongo, mientras que la editorial Random House-Mondadori puso en circulación ¡Pájaro, vuelve a tu jaula! (2002). Severino Salazar es también autor de una antología de la literatura zacatecana titulada Zacatecas, cielo cruel, tierra colorada: poesía, narrativa, ensayo, teatro (1868-1992), así como de las novelas La locura de las flores (2004) y Paisajes imposibles. La danza de los cuervos, entre otros ensayos y artículos.

Obras con algo en común además de la autoría; prácticamente fuera del alcance de los lectores. Ejemplares agotados desde hace más de 10 años y puestos en el mar del olvido creado por editoriales grandes y pequeñas. Las primeras, interesadas en los autores de renombre, y las segundas, con pocos recursos económicos.

Desde el anonimato, de un momento a otro en el rastreo de los pasos de Severino Salazar, aparecen a escena familiares, amigos, escritores, periodistas y críticos literarios que desde hace años llevan a cabo una lucha incansable por desempolvar sus letras y hacerlas llegar a los lectores de hoy. Todos ellos dispuestos a hablar.

arazu1“Que cada quien responda y cuide a sus amigos, los vivos y los muertos”
Los esfuerzos han sido varios, los impulsores también. Es aquí cuando la referencia al escritor Alberto Paredes se hace necesaria e imprescindible. Autor de la primera reseña de Donde deben estar las catedrales, Paredes también lo es del libro titulado Pro Severino, serie de ensayos publicados e inéditos, así como notas, apuntes y cartas sobre la obra de Severino Salazar.

Con la amistad como principal impulsor pero también con la certeza de la calidad literaria del zacatecano, Paredes describe a Severino Salazar como uno de los narradores mexicanos más importantes de finales del siglo XX, quien en compañía de escritores como Ricardo Elizondo Elizondo, Arturo Ramos, Jesús Gardea, Daniel Sada, entre otros, “hizo posible la nueva narrativa mexicana de provincia”.

“Plasmaron en excelentes novelas y cuentos la gran cantidad de realidades que se viven en las diferentes regiones del país. Antes de ellos, la provincia era expresada en la literatura mexicana como pueblos, campo, aldeas indígenas. Lo que Severino Salazar y los otros hicieron fue poner en el mapa de la literatura mexicana una gama de ciudades grandes y medianas. Gracias a ellos la cartografía literaria mexicana es más fiel a la realidad nacional”, expresa Paredes.

Severino Salazar es, sin embargo, víctima del “mercado del libro”, lamenta su crítico y amigo, pues los editores sólo publican a quienes dan rendimientos monetarios, mientras que los autores sin perfil de best-seller, sin premios varios o que carecen del favoritismo de las instituciones culturales son olvidados por las editoriales. A la muerte física del escritor en 2005, la acompañó el entierro de su obra.

La insistencia en la resurrección editorial del escritor originario de Tepetongo radica entonces en la certeza de que su obra es buena y que el lector saldrá siempre recompensado, “tanto por el placer de leer historias intensas de personajes ficticios, como por el hecho de que esas historias harán que mediten en su vida, sobre todo en términos de decisiones y retos esenciales; de encrucijadas en las que, a menudo, el saldo es una pérdida, una ruta extraviada, un amor dejado atrás”.

Por ello para Alberto Paredes, a pesar de haber perdido a quien denomina el mejor amigo de su vida, la tarea de compartir la obra de Severino continuará incansablemente. De ahí que haga suya la frase en latín tomada de Consolatio ad Liviam que dice: "Auctor abit operis, sed extat opus." Es decir: "El autor de la obra se va, mas la obra permanece."

arazu2Severino en la máxima fiesta de las letras
La sala está dispuesta y los presentadores arriban en tiempo y forma. Los once tomos que componen las Obras reunidas, título correcto de la colección compuesta por seis novelas, cuatro cuentos y un tomo más con ensayos y artículos de Severino Salazar, se encuentran dispuestos sobre la mesa de ventas.

Se trata de una edición a cargo de Alberto Paredes como director editorial a través de Juan Pablos Editor, con el apoyo económico del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que en las portadas reproduce imágenes de algunas obras del pintor zacatecano Manuel Felguérez.

En la mesa de presentación se instalan Blanca Sánchez, directora de Juan Pablos Editor, María de Jesús Salazar, hermana de Severino, Miguel Ángel Quemáin, periodista cultural y José María Espinasa, crítico literario. El ambiente es cálido. Entre los asistentes destacan familiares, amigos y colegas del escritor zacatecano.  

De un instante de silencio a ese en el que el micrófono es encendido, Severino Salazar hace presencia a través de las palabras como un creador de literatura potente que parte de un gran imaginario construido desde Zacatecas, como microcosmos, pero que se convirtió en universal.

“Severino Salazar es un narrador muy importante, entre los mejores de la segunda mitad del siglo XX, en un momento en el que hubo una muy buena narrativa mexicana. Reconocido por la crítica, por los premios pero no por el lector. Era muy difícil encontrar sus libros, había que buscarlos en librerías de viejo o en bibliotecas, ahora están en disposición de lectores que no lo conocían. Será una revelación”, destaca Espinasa.

La publicación de sus obras es pues un verdadero acontecimiento literario, un deber que la cultura tiene con sus escritores importantes. Severino tuvo la voluntad de reconstruir el imaginario zacatecano. “Tepetongo es su Comala”. Crea una atmósfera a la vez histórica porque va de las guerras de la gran Chichimeca hasta cuentos contemporáneos en una voluntad de plasmar literariamente el mundo zacatecano, agrega.

Severino Salazar fue además un asiduo de los archivos a los que acudió para enterarse de dónde venía. Muchos zacatecanos se enterarán de lo que son con los documentos y la imaginación de Severino, autor que explora desde el ámbito de la tradición judeo-cristiana, lo zacatecano, hasta la tradición contemporánea de la novela actual. “Estamos frente a un clásico”, sentencia Quemáin.

arazuObras reunidas, una ilusión sin sustento en la realidad: Paredes
El novelista, cuentista y ensayista zacatecano fue publicado en vida con 'Desiertos intactos' y 'El mundo es un lugar extraño' a través de la editorial de la Universidad Veracruzana. Mil ejemplares que desaparecieron rápidamente y sin reedición alguna, de ahí que la publicación de Obras reunidas represente la cristalización de aquello que empezó con Pro Severino, celebra Alberto Paredes. “Es una ilusión sin ningún sustento en la realidad, es soñar con castillos en las nubes”.

Juan Pablos es una editorial independiente dedicada a la publicación de obras relativas al área de las Ciencias Sociales, sin embargo la producción de Severino llamó su atención desde hace algunos años. En la búsqueda de apoyos para que las obras de Salazar vieran nuevamente la luz se tocaron puertas, pero el laberinto de la burocracia terminó por enterrar el proyecto hasta que obtuvieron del INBA a través del Fondo de Estímulos a la producción de libros.

“Severino pertenece a una generación de escritores que empezaron a darle importancia a sus regiones. Su literatura habla sobre Zacatecas y durante una época a eso no se le dio importancia. Sin embargo se dan cuenta de que la literatura regional puede ser igual de universal”, destaca Blanca Sánchez, directora de Juan Pablos.

La presentación realizada en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara será el puerto de partida para el regreso de las obras completas de Severino Salazar en franco peregrinaje a través del mar de la literatura. Lo esperan Zacatecas y su amado Tepetongo, pero también otras latitudes de México y, por qué no, del mundo.

Severino es, en palabras de su hermana María de Jesús, un retrato de la vida cotidiana y de los sentimientos profundos de los zacatecanos que no ha sido brindado por nadie antes. Los críticos y escritores lo conocen. Es apreciado por su calidad literaria pero se trata de un mundo pequeño.

El primer paso fue dado. Las obras han sido reunidas y publicadas. La encomienda siguiente es darla a conocer en otros escenarios, a gente de todas las edades, pero con mayor hincapié a las nuevas generaciones. María de Jesús Salazar confía en que éstas se identificarán con los relatos de su hermano y quizás despierte en otros el interés de escribir sobre Zacatecas y los zacatecanos.

“Hay que leer a Severino porque es la historia de todos los zacatecanos, de la migración, de las familias y campesinos, de quienes salen de campo a la ciudad. Ahí está la memoria”.

FOTOS: CORTESÍA