Cientos de zacatecanos “hasta la madre de la inseguridad y la violencia” se unieron esta tarde a la Caravana de la Paz encabezada por el poeta Javier Sicilia, quien desde la tierra de Ramón López Velarde le dijo al presidente Felipe Calderón Hinojosa que “el pueblo no se vencerá”.
Después de realizar una marcha por la avenida principal de la ciudad, más de mil asistentes en Plaza de Armas escucharon testimonios “desgarradores” de familiares de zacatecanos desaparecidos y secuestrados.
Los asistentes al mitin exigieron un alto “a la guerra que nadie pidió pero que madres e hijos lloran” al ser víctimas de los más de 40 mil muertos y 10 mil desaparecidos de la “lucha” que el presidente de la República emprendió en contra del crimen organizado.
Aplaudido por los zacatecanos, Sicilia, a quien le asesinaron a su hijo el pasado 28 de marzo, pidió a la clase política haga justicia “a esta gran familia que es México” y no siga con una lógica estrecha y puritana de criminalizar a todos.
Pidió al gobierno que se dé cuenta de que no ha hecho bien las cosas, sino por el contrario, ha producido criminales “que no nacieron así”.
Los testimonios de madres y hermanos de desaparecidos conmovieron a los participantes de “la caravana del consuelo y la ruta del dolor” que recorrerá 12 estados de la llamada ruta de la muerte del narcotráfico.
Con la voz entrecortada, Raymundo Romero denunció la desaparición de su padre, Eleazar Romero, de quien no saben nada desde hace 82 días, “quizás porque tocó intereses políticos del municipio de Villanueva”.
Romero dijo sentir que su padre está vivo y aseguró que el dolor que padece es más fuerte que la muerte, por lo que dijo que no parará hasta hacer justicia a su padre “quien es un hombre bueno”.
Los participantes también expresaron su solidaridad a Ofelia Castillo, madre de Édgar Quesada Castillo, policía de Calera desparecido hace algunas semanas.
“No sabemos si está vivo o muerto”, dijo la señora llorando al asegurar que ninguna autoridad le ha hecho caso y no ha logrado una audiencia con el gobernador.
En tanto, Jorge Antonio Guardado, hijo del exedil de Fresnillo, Juan Carlos Guardado Méndez, también con lágrimas denunció la desaparición de su padre, quien desde hace cuatro meses fue secuestrado junto con su chofer.
Lamentó que el procurador, Arturo Nahle García, no ayude a su familia “que está derrotada”, de igual manera, Romero dijo que el funcionario sólo les ha ofrecido tomar muestra de ADN para ver si entre los cadáveres que tiene la Procuraduría está el de su padre.
Después de escuchar los testimonios de zacatecanos, Sicilia y sus acompañantes, la mayoría víctimas de la violencia y la guerra contra el narcotráfico, exigieron al procurador y al gobernador, Miguel Alonso Reyes, hagan justicia a las víctimas.
“Mientras que nosotros, sus familias, nos haremos justicia con el consuelo de los otros, al arroparnos y conquistar las calles y carreteras de México para reivindicar nuestra dignidad”, comentó el poeta.
Después de que la Policía Federal irrumpiera en las oficinas de Derechos Humanos de Ciudad Juárez, Sicilia insistió en que “desde la tierra del más alto poeta del país”, en alusión a Ramón López Velarde, no se dejarán vencer.
Debido a que dicha oficina tenía registros importantes de desapariciones y secuestros, el poeta dijo que si el objetivo es amedrentar a la caravana, “están equivocados”.
“Si hemos decidido recorrer el país para mostrar públicamente nuestro dolor es porque superamos el miedo y la represión, no nos harán retroceder”, por lo que -aseguró- la caravana no perderá los estribos.
Los manifestantes se dijeron “amantes de la Suave Patria” y por ello han emprendido el camino del consuelo, la paz y la búsqueda de la justicia.
Las decenas de zacatecanos que se unieron a la caravana que llegó a la capital en 30 autobuses no se cansaron de gritar que en Zacatecas querían paz y no movimiento, “Sicilia estamos con ustedes porque ya llegó el momento”.
A lo largo de la marcha encabezada por familias de víctimas de desapariciones forzadas en todo el país se escucharon consignan como la de “no todos somos poetas, pero todos los hijos son poesía”.
Los manifestantes invitaron a los zacatecanos a cultivar la capacidad de no ignorar lo que sucede en México, “porque cuando alguien es secuestrado o asesinado necesitamos sentir amor propio para que nos importe y en conjunto detener la violencia que nos ha robado al país”.
Después del mitin que terminó poco después de las 3:30 de la tarde la caravana partió a Durango para continuar su ruta hasta llegar a Ciudad Juárez “la ciudad más dolida del país”.
Además de la sociedad civil participaron algunos políticos, en su mayoría perredistas, académicos y exfuncionarios de gobierno.
FOTOS: OSVALDO MARTÍNEZ
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