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    Inicio Arte y Cultura Hasta siempre, maestro Enrique Salinas. Dejas un legado en la cultura zacatecana

    Hasta siempre, maestro Enrique Salinas. Dejas un legado en la cultura zacatecana

    Zacatecas se ha quedado sin uno de sus más grandes cómplices del tiempo, una ausencia imposible de reemplazar. Hoy la cultura, las calles del Centro Histórico y las letras de nuestra tierra lloran la partida de Enrique Salinas Enríquez. El maestro de la palabra e incansable guardián de la memoria colectiva nos ha dejado este 4 de julio de 2026 a los 76 años.

    Su pluma fue un pilar fundamental en la historia del Periódico Imagen, casa a la que se entregó desde enero de 2002. Durante años, no solo se dedicó a informar la realidad cotidiana de Zacatecas, sino que se convirtió en la voz de los distintos sectores de nuestra sociedad, defendiendo siempre el rigor informativo.

    Más allá de las redacciones, su verdadero llamado fue el de un promotor cultural inquebrantable. Don Enrique dedicó su existencia a salvaguardar el patrimonio histórico del estado, rescatando del olvido los personajes, las leyendas y las expresiones que nos definen como pueblo.

    Dejó este amor sembrado en su obra publicada, siendo el autor del entrañable libro ‘Episodios del Barroco-Chichimeca’ (2016), una pieza fundamental editada en conjunto por la Universidad Autónoma de Zacatecas y el Instituto Zacatecano de Cultura.

    En esas páginas logró capturar la esencia vernácula de nuestra «matria», convirtiendo su propia investigación en el compendio más representativo de la identidad regional.

    Quienes compartieron con él las páginas de la prensa, los micrófonos de la radio y los pasillos de las aulas recuerdan su inteligencia serena, su infinito gusto por conversar y esa profunda generosidad que lo llevaba a guiar siempre a las nuevas generaciones de periodistas e investigadores.

    Fue un creador por convicción, un apasionado de la historia literaria local y un pilar de los círculos intelectuales del estado.

    Aquellos que aman verdaderamente la libertad y la cultura nunca se van por completo; don Enrique se queda latiendo en sus letras, en sus crónicas y en el alma de todo un estado que hoy honra su invaluable legado.