GENARO CODINA.- El ideal del sueño americano ya no es la única opción para los jóvenes de la comunidad El Tepetate. Desde hace 13 meses, varios egresados de secundaria decidieron romper este patrón migratorio.
La apertura de una preparatoria cambió la vida de decenas de hombres y mujeres, quienes ahora protagonizan la esperanza del despertar de un pueblo agrícola y ganadero, que lucha todos los días por el progreso.
El Telebachillerato Comunitario es un modelo educativo impulsado por la Secretaría de Educación (Seduzac) para estimular el desarrollo de las comunidades zacatecanas con índices de marginación medio, alto y muy alto.
Este modelo educativo atiende a los jóvenes que, por ser de escasos recursos, no podrían continuar sus estudios en otra modalidad al salir de secundaria.

«Casi casi la bajamos del tren»
Muchas personas creen que no basta toda una vida para cambiar. Sin embargo, para Karen Yahaira Campos fueron suficientes 13 meses. Días después de cumplir los 15 años, no sabía cómo desenredar la maraña de problemas familiares.
Había terminado la secundaria, pero su familia ya no podía costearle la preparatoria. A su lado, con una mirada profunda, perdida en la sonrisa de la adolescente, María del Carmen Villagrana, madre de Karen, comienza a hablar sobre su hija.
«Estaba muy chiquita mija. No la iba a dejar ir. Si viera los peligros que se cuentan del camino a Estados Unidos», relata María del Carmen, mientras los dedos de sus manos se entrelazan una y otra vez.
Todos tienen la certeza de que a los 15 años cualquier sueño es posible realizar. «Ella estaba aferrada a irse. Sus hermanos le iban a pagar el coyote. Casi casi la bajamos del tren», refiere la madre de Karen.
El 20 de septiembre de 2013, la Seduzac abrió un telebachillerato comunitario en El Tepetate. Esto significó una nueva oportunidad de vida para esta joven.
En la actualidad, Karen Yahaira Campos tiene 17 años, cursa el tercer semestre y tiene un nuevo sueño: terminar la preparatoria para estudiar la Licenciatura en Medicina Humana.
Los dólares que le iban a mandar sus hermanos de Estados Unidos para pagarle el coyote, ahora servirán para que Karen «tenga una vida con estudios», tal y como lo dice orgullosa su madre.

Ventajas competitivas
El telebachillerato comunitario El Tepetate es uno de 55 planteles, ubicados en 34 municipios, los cuales, durante el presente ciclo escolar brindan el servicio educativo a mil 498 jóvenes de escasos recursos económicos.
Es el undécimo subsistema de nivel medio superior en Zacatecas. Está dirigido a localidades con menos de 2 mil 500 habitantes. El servicio se ofrece en las instalaciones de una telesecundaria.
Funciona con tres docentes de: Matemáticas y Ciencias Experimentales; Ciencias Sociales y Humanidades; Administración y Comunicación. Uno ellos es responsable de plantel y el plan de estudios lo establece la Dirección General de Bachillerato.
Al respecto, Guillermo González López, coordinador de Educación Media Superior de la Seduzac, refiere que, actualmente, se promueven cinco becas para telebachilleratos: Yo no abandono, Ingreso, Reinserción, Permanencia y Excelencia.

«Está cambiando la vida de muchos jóvenes…»
Los orígenes de la comunidad El Tepetate se remiten al año 1750, fecha en que se data su fundación. Pertenece al municipio de Genaro Codina, pero está más identificada con la capital del estado, debido la actividad comerciante que guarda con ésta.
Aunque su nombre alude a la conformación endurecida del suelo, aquí germinan jóvenes con suficiente valor para enfrentar la vida, como es el caso de Óscar, quien, a sus 22 años, ya estudia el tercer semestre de preparatoria.
Al salir de la secundaria, sin posibilidad para continuar estudiando, Óscar estuvo tentado, como muchos jóvenes, a marcharse a los Estados Unidos. En esa indefinición trabó amistad con dos malos consejeros: el alcohol y las drogas.
Su semblante refleja que Óscar es un joven de pocas palabras. Se reserva al hablar de su pasado, sólo se limita a decir: «mi mente ahora está puesta en terminar la prepa y realizar una carrera«.
Su madre, doña Adelaida, quien ha sido ángel de la guarda en su vida, se muestra muy agradecida con el telebachillerato comunitario, porque ha cambiado a su hijo para bien.
Quizá por eso es muy probable que las siete palabras que externó doña Adelaida resuman e incluyan todos los beneficios que han representado los telebachilleratos para las comunidades: «está cambiando la vida de muchos jóvenes».




