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En 6 días más el gobernador Miguel Alonso Reyes concluirá su período sexenal. Uno de los temas por los que será evaluado es la inversión en obra pública de su gobierno que, si lo vemos en números macroeconómicos, podría concluirse que su administración realizó una inversión sin precedente pero ¿qué tan necesaria y útil es para los zacatecanos?

El gobernador Miguel Alonso Reyes entró en la ruta de la que ningún gobernante quiere salir y menos aún, de manera prematura: el término de su administración sexenal y la pérdida –esperemos- de su influencia y poder político estatal.

A Santos Antonio González Esparza, el amigo.

Mientras veo algunas escenas de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y la actuación de los atletas mexicanos que no han logrado, hasta este momento, ganar un pódium en la justa deportiva, pienso en las políticas públicas en el deporte mexicano que evidencian un sonoro fracaso.

En Zacatecas se vive un momento de expectación ante el término de la actual administración gubernamental que inició en el 2010, con una gran expectativa social, esperanzada en un gobierno más cercano y con menos proclividad al despilfarro y a la corrupción.

"Zacatecas ha entrado a una etapa industrial".

Más allá de la aplicación de políticas públicas específicas que, sin lugar a dudas, pudieron haber beneficiado a muchas familias zacatecanas, como asegura MAR, la afirmación que encabeza este escrito, hecha en su sexto y último informe de gobierno, el cual se vio empañado por una ola de violencia casi sin precedentes en el estado y por protestas sociales reprimidas, es preocupante.

El ex presidente Carlos Salinas de Gortari realizó turismo político en Zacatecas durante la semana que concluye, acción que tiene distintas interpretaciones pero también diversas aristas, al tratarse de uno de los personajes que continúa activo en la vida política nacional.

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