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El estado de Zacatecas es parte del reflejo de la violencia que aqueja al país, no solo por la confrontación y la lucha por la plaza que se disputan bandas del crimen organizado, sino también por el deterioro social que se acrecienta por el aumento de la pobreza.

Las nuevas generaciones que en la actualidad tienen las riendas en la conducción de la política y de los gobiernos están formados en escuelas del sector privado, algunos con cierto nivel de postgrado, pero carentes del contacto social y de la sensibilidad para entender la problemática que hoy vivimos.

Los sueldos de la clase política lastiman no solamente al erario público sino también a una sociedad zacatecana que padece la discrecionalidad y la incoherencia discursiva, porque enriquecen a unos cuantos que muestran la ambición por el enriquecimiento personal.

El gobernador de Zacatecas Alejandro Tello Cristerna está apropiándonse de un estilo muy particular de gobernar. Llega puntual a los actos oficiales y habla con claridad sobre los asuntos que competen a la administración pública.

Víctima de las erráticas políticas administrativas que privilegian el corporativismo electoral en las corrientes académicas y por un crecimiento basado en la rentabilidad política, la Universidad Autónoma de Zacatecas "Francisco García Salinas" atraviesa nuevamente por una crisis financiera que la coloca en la incertidumbre y en la impunidad disfrazada de "autonomía" universitaria.

Zacatecas ocupa un lugar poco privilegiado en el Top Ten de los estados con mayor incidencia de homicidios dolosos, pero son 3 ciudades particularmente las que destacan en este comportamiento delictivo: Fresnillo, Guadalupe y la capital zacatecana.

Desde la campaña electoral el entonces candidato de la alianza PRI, Verde, Panal, Alejandro Tello Cristerna, fue claro: "las mismas caras, salen caras". Y ya sobre este proceso comicial seguiría puntualizando sobre el mismo tema, en el sentido de que nombraría a los mejores en su gabinete.

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