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¿Qué nos espera para el 2017?

Los mexicanos registramos rasgos de nuestra personalidad que son muy contradictorios. En cierta  medida somos optimistas, nos reímos y hasta nos burlamos de la muerte pero tememos a las partidas. Registramos ese aire derrotista del que deriva el “ya merito” en distintas competiciones. Sin embargo, también hay muchas historias de éxito a pesar de las adversidades.

Somos contradictorios.

Ahora que veo las cadenas de mensajes en la telefonía móvil y en las redes sociales en la que manos e intereses anónimos convocan a la “rebelión” por el incremento a las gasolinas y los desatinos del gobierno federal, compruebo una vez más que los mexicanos le echamos la culpa de todo a los gobiernos, y en cierta manera hay razones, muchas, para concluir que a ellos se debe en gran parte la debilidad económica, el desastre en el sistema de pensiones; el aumento preocupante de la deuda pública; el desastre en la seguridad nacional, etcétera.

Pero también es cierto que nunca, o casi nunca, nos asumimos como corresponsables de la situación que vivimos en la actualidad.

Las mentiras de los políticos y de funcionarios públicos que se reproducen en los medios de comunicación en general, cuando declaran que el aumento a las gasolinas no impactará en el precio final de productos de consumo y servicios nos indigna, pero olvidamos que llegaron a esas posiciones de representación popular y de gobierno porque no solamente lo permitimos, sino que incluso los elegimos.

Ahora que prevalecen muchos factores negativos que nos provocan incertidumbre, hay quienes pretenden capitalizar este encono social para debilitar aún más, a un endeble y titubeante gobierno priista, al que le falta un soplo para profundizar en la crisis de credibilidad en la que está sumergido.

La noche del día último del año me encontré a un conocido en un restaurant al que llegué para recoger un pedido. La persona aprovechó la ocasión para preguntarme mi opinión sobre la situación que se vive en Zacatecas.

En charlas de café es un cuestionamiento muy socorrido dadas las condiciones de quiebra financiera en las que dejó a las arcas estatales el ex gobernador Miguel Alonso Reyes.

Siempre llegamos a un punto coincidente: la corrupción, nepotismo, inmadurez, narcisismo, opacidad e ineficiencia sellaron la crisis económica que hoy vive el estado de Zacatecas. Y también estimo que al ex mandatario zacatecano y actual director de Fonatur no se le aplicará la ley durante el agónico sexenio de Enrique Peña Nieto. Pero después del resultado electoral de los comicios presidenciales, la historia será muy diferente para el aprendiz de cacique.

El gobernador Alejandro Tello Cristerna decidió unilateralmente asumir los costos del desastre financiero heredado, y trasladar una gran parte del resarcimiento económico a empresarios y gobernados, al crear nuevas figuras impositivas, adquisición de deuda para refinanciar empréstitos y aumento en servicios públicos, sin deslindar responsabilidades.

Es por ello que Miguel Alonso Reyes es premiado por el gobierno federal y por ende “blindado” de toda responsabilidad administrativa, mientras que los zacatecanos son obligados a pagar los costos de la quiebra financiera estatal.

La situación es indignante, pero no podemos quedarnos solamente en el ámbito de la conjura del café, en el cotilleo, o simplemente quejarnos cada vez que tenemos la oportunidad de que alguien nos escuche.

Tampoco podemos ser ingenuos en caer en las provocaciones de intereses anónimos que exaltan el encono social, escudándose en los sentimientos nacionalistas de los ciudadanos. Caer en ese tipo de ardides es tanto como señalar la Luna pero contemplar únicamente el dedo índice.

Es el momento de asumir nuestro rol de hombres libres, de ciudadanos responsables con el desarrollo de nuestro estado y de nuestro país.

Si en la actualidad tenemos gobernantes corruptos, ineficientes e ignorantes, es porque lo hemos permitido y porque no emprendemos ningún tipo de acción para cerrarle el paso a ese tipo de oportunistas.

La mejor manera de evitar que nos gobiernen siempre los mismos personajes a los que consideramos corruptos y vividores inescrupulosos, es convencer a otro tipo de ciudadanos que tengan liderazgo y trayectoria profesional impecable, para que sean propuestos a un puesto de elección popular.

En cierta manera es cambiar el paradigma y no dejarle esa capacidad decisoria solo a la cúpula de los partidos políticos, sino que seamos los ciudadanos los que propongamos y apoyemos a ciudadanos a lo que podemos exigirle ética en su actuación pública.

Generemos esas corrientes de opinión pública a favor de nuevos perfiles éticos y de capacidad de manejar recursos humanos y económicos de manera eficaz, comprometidos con el estado y el país, para modificar el paradigma de la propuesta y apuesta ciudadana.

Asimismo propongamos a hombres y mujeres de la sociedad civil para que ocupen los puestos de gobierno y de los organismos autónomos, a fin de evitar que siempre lleguen a esas posiciones los “compromisos políticos” del gobernador en turno o los incondicionales buscachambas y mediocres que solo pretenden estar en la nómina y acrecentar su patrimonio familiar.

Las actuales administraciones públicas federales y estatales están plagadas de intereses partidistas, políticos y compromisos económicos, que impiden a cualquiera gobernar con ética, transparencia y sobre todo, aplicar el rigor de la Ley ante actos de corrupción, porque todos mantienen una complicidad.

Es necesario romper esos paradigmas pero también asumir una actitud alejada del derrotismo y el conformismo.

Los desafíos que hoy vivimos en México y en Zacatecas nos obligan a tener una visión diferente y una actitud distinta, trabajar como si de ello dependiera nuestra tranquilidad y aprovechar las áreas de oportunidad que nos presentan las crisis.

Es necesario ir llevando cada uno de nosotros un ladrillo en las manos para construir el país y el estado que queremos, y no conformamos con lamernos las heridas. La queja no estimula la acción, solo favorece a la pasividad.

Nadie hará por nosotros, lo que nosotros estamos obligados a hacer.

Al tiempo.

Director general de logo portico

@juangomezac